La cafetera ha dejado de ser un electrodoméstico más sobre la encimera para convertirse, en algunas cocinas, en el centro de un pequeño espacio propio. Se llama 'coffee corner' y consiste en reservar una zona concreta de la vivienda para preparar el café, tener a mano las tazas, el azúcar, el café o el molinillo y, al mismo tiempo, cuidar su aspecto. Una tendencia que gana presencia en el diseño de cocinas y que no requiere necesariamente una gran reforma ni muchos metros.
Dejar de esconder la cafetera
Durante años, la cafetera ha ocupado el hueco que quedaba libre en la encimera. Ahora la tendencia propone justo lo contrario: darle un lugar propio. La idea conecta con una forma de entender la cocina como un espacio más habitable, en el que tienen cabida pequeños rincones destinados a actividades concretas.
No hace falta convertir media cocina en una cafetería. Un tramo de encimera, una balda, un pequeño mueble auxiliar o un módulo integrado pueden ser suficientes para crear esta estación. Lo importante es que los elementos estén agrupados y que el espacio tenga una cierta identidad dentro de la cocina.
Y ahí está precisamente una de las claves de la tendencia: no se trata simplemente de colocar una cafetera bonita, sino de organizar alrededor de ella todo lo necesario para que preparar un café resulte cómodo.
Una esquina pequeña puede ser suficiente
Una de las ventajas del 'coffee corner' es que se adapta bastante bien a viviendas de diferentes tamaños. En una cocina amplia puede ocupar un módulo completo, mientras que en una pequeña puede resolverse con apenas unos centímetros de encimera.
Una opción sencilla consiste en colocar la cafetera sobre una bandeja y reunir alrededor los elementos que más se utilizan: tazas, cucharillas, café y algún recipiente para guardar cápsulas o granos. De esta manera, además de delimitar visualmente la zona, resulta más sencillo mantenerla ordenada.
También funcionan las baldas superiores, especialmente cuando falta espacio de almacenamiento. Permiten colocar las tazas o los botes de café sin ocupar superficie de trabajo. Otra posibilidad es utilizar un carrito auxiliar, una solución que permite mover la estación cuando sea necesario.
Cafetera en casa con estantes y baldas para tener todo lo necesario para preparar el café siempre a mano.
Cuando el 'coffee corner' queda escondido
Hay una versión especialmente interesante para quienes prefieren una cocina visualmente despejada: integrar la estación de café dentro de un armario.
Algunas cocinas actuales incorporan un módulo con puertas que oculta la cafetera y los accesorios cuando no se están utilizando. Al abrirlo aparece una pequeña estación de desayuno perfectamente organizada y, al cerrarlo, todo desaparece de la vista.
Esta solución permite mantener la estética limpia de la cocina sin renunciar a tenerlo todo preparado. Además, algunos diseños incorporan iluminación interior, enchufes y espacio de almacenamiento para que la zona funcione como una pequeña estación independiente.
La decoración también cuenta
Aunque la funcionalidad es importante, el 'coffee corner' tiene una clara vertiente decorativa. Las cafeteras de espresso y los molinos, cada vez más visibles en las cocinas, pueden convertirse en parte de la composición.
Aquí funcionan especialmente bien las bandejas, los tarros de cristal, las tazas bonitas o una pequeña lámpara. También se puede añadir una planta, una lámina o algún objeto que ayude a diferenciar este rincón del resto de la encimera.
La clave está en no sobrecargarlo. Si se acumulan demasiados objetos, lo que pretendía ser una zona ordenada puede terminar convirtiéndose en otro foco de ruido visual. Mejor seleccionar pocos elementos y agruparlos.
'Cofee corner' en una cocina con láminas en la pared para elevar la decoración y crear un rincón especial.
El nuevo lugar para empezar el día
Más allá de la decoración, el auge del 'coffee corner' refleja un cambio en la manera de plantear la cocina. Este espacio ya no se concibe únicamente como el lugar donde se preparan los alimentos, sino también como una zona para desayunar, hacer una pausa o reunirse.
En ese contexto, reservar un pequeño espacio al café tiene algo de ritual cotidiano. La cafetera, las tazas y los accesorios dejan de estar repartidos por diferentes armarios y pasan a formar parte de una misma escena.
Por eso, el 'coffee corner' no necesita una cocina enorme ni una reforma. A veces basta con elegir bien un rincón que ya existe, despejarlo y darle una función concreta. La tendencia consiste, en realidad, en convertir un gesto tan cotidiano como preparar un café en una pequeña parte del diseño de la casa.