La máquina-herramienta atraviesa una fase en la que la diversificación de sus líneas de negocio se antoja fundamental para anticiparse a un panorama en constante cambio. Dentro de ese espectro, la aeronáutica es una de las ramas donde las ocasiones de trabajo pueden crecer con fuerza en los próximos años. Con 80 años de experiencia en el campo de la máquina-herramienta, la vizcaina CMI Durango se dedica al diseño, fabricación e instalación de tornos verticales, fresadoras y aparatos especiales. Su salto a la aeronáutica les ha abierto una nueva vía de actividad, explica Daniel Marín, manager de Negocio de Movilidad. “Acabamos de vender una máquina a un cliente que trabaja con constructores como Boeing y Airbus”, añade el representante de una empresa que cuenta con alrededor de 40 trabajadores.
Los acontecimientos internacionales están generando inestabilidad en la economía a nivel mundial, y Euskadi no escapa a esta circunstancia. “Nosotros intentamos que nos afecte lo menos posible trabajando con proveedores locales. Sin embargo, para otros clientes con suministros desde Asia sí está resultando más complicado. Al final, toda esa inestabilidad también nos crea incertidumbre a nosotros. El año pasado fue bueno en general para el sector, pero sin grandes alardes”, apunta Marín, que no obstante destaca también que “una de las ventajas de la máquina-herramienta en Euskadi es su capacidad de adaptación a los cambios”. “CMI Durango es una empresa familiar y una de nuestras características es que somos flexibles y nos adecuamos a las circunstancias y a las necesidades de distintos clientes”.
Al contrario que en otras empresas, la gran cantidad de ventas de CMI Durango se dirigen a otros puntos del Estado en lugar del exterior. Sin embargo, internacionalizar la actividad es uno de los objetivos de futuro. “Queremos hacerlo con tranquilidad. Nos hemos fijado crecer con clientes de Francia, Portugal, Polonia, Turquía y México”, en alusión a países que, tradicionalmente, han sido grandes compradores de maquinaria vasca. “Hacía ocho años que no veníamos a la Bienal y para nosotros era importante traer nuestro saber hacer aquí”, concluye. – J.G./NTM