La Mancomunidad de Urola Kosta ha vuelto a poner en marcha para este curso escolar una nueva edición de la campaña ZiSare, una iniciativa de sensibilización ambiental orientada a promover la prevención de residuos, el reciclaje y la correcta gestión de la materia orgánica entre la comunidad educativa. El programa centra sus esfuerzos en trabajar con el alumnado la conciencia medioambiental y la adopción de hábitos sostenibles en la rutina cotidiana, con el fin de avanzar hacia un modelo de gestión de residuos más responsable y eficiente.
En Zumaia, Getaria, Zarautz y Orio
En la convocatoria correspondiente a este curso académico se han inscrito un total de nueve centros escolares repartidos entre los municipios de Zumaia, Getaria, Zarautz y Orio. La oferta divulgativa está diseñada de forma modular, lo que permite que cada uno de los colegios e institutos participantes pueda seleccionar, entre el abanico de recursos pedagógicos y propuestas disponibles, aquellas unidades didácticas y dinámicas que mejor se ajusten a su proyecto educativo o a los intereses de sus aulas.
El proyecto contempla una serie de propuestas específicas encaminadas a analizar la generación de basura y el papel del reciclaje. Dentro de este apartado, las aulas acogerán talleres monográficos donde los estudiantes podrán analizar datos sobre los volúmenes de residuos que se recogen en su propio municipio. A su vez, la oferta se complementa con visitas guiadas a los garbigunes comarcales, apoyadas con material didáctico adaptado, y con el recurso lúdico El juego del damero, una herramienta didáctica pensada para que el alumnado adquiera conocimientos técnicos sobre el tratamiento de desechos mientras desarrolla actitudes de cuidado hacia el entorno natural mediante el juego.
Aprendizaje práctico
Uno de los pilares sobre los que se estructura ZiSare es el aprendizaje práctico relativo al tratamiento de la materia orgánica generada en las propias instalaciones educativas. Para ello, el programa ha articulado tres talleres progresivos que permiten al alumnado experimentar directamente la transformación biológica de los restos orgánicos en compost.
En el primer taller se profundiza en la clasificación de los materiales compostables y en las fases del proceso biológico. A partir de esa base, los propios estudiantes asumen el control del compostador instalado en el recinto escolar, donde depositan los restos de los almuerzos y, en el caso de determinados centros, parte de los desechos orgánicos procedentes del comedor.
Observación científica
El segundo taller que ofrece la Mancomunidad se enfoca en la observación científica del ecosistema que se genera en el interior del recipiente. Mediante el uso de un microscopio digital y material divulgativo adaptado, el alumnado analiza la microfauna y los microorganismos que hacen posible la descomposición de la materia.
La actividad concluye con la fase final, el tercer taller, de vaciado de la compostadora. En este bloque, los escolares extraen el compost resultante y le dan una aplicación práctica dentro del propio colegio, completando de forma directa el ciclo de reutilización del recurso.
Para garantizar la viabilidad técnica y las condiciones de seguridad de la iniciativa, a lo largo de todo el curso académico se llevará a cabo un seguimiento continuo de las instalaciones por parte de personal técnico especializado. Estos profesionales supervisarán periódicamente que la fermentación de los restos orgánicos se desarrolle bajo parámetros técnicos e higiénicos óptimos.
Trascendencia de la gestión de residuos
En última instancia, el programa ZiSare persigue que las generaciones jóvenes comprendan la trascendencia de la gestión de residuos como vector esencial para la protección del medio ambiente. A través de este aprendizaje sobre el terreno, la Mancomunidad incide en la capacidad de acción individual de cada estudiante, demostrando que medidas como la reducción del consumo, la lucha contra el despilfarro alimentario y la reutilización de materias primas están al alcance de la ciudadanía en sus hábitos diarios.