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"Cada vez que me planto en la salida de una grande, pienso: esta vez sí, esta es la buena"

Mikel Landa
Mikel Landa

El Giro de Italia seduce irremediablemente a Mikel Landa, tercero en 2015 y cuarto en 2019, cuando apenas ocho segundos le separaron del podio. El ciclista de Murgia alcanza la cita italiana "perfecto" tras una aproximación sin ningún tipo de sobresalto. Con la confianza barnizándole el discurso, Landa asume que el Giro, que arrancará mañana con una crono de 9 kilómetros en Turín, se resolverá en los Alpes. Será el "ser o no ser" de la carrera, siempre montañosa. Antes de la tercera semana, la del desenlace, aguarda una aventura maravillosa por Italia. "Del Giro me gusta todo", asume el alavés, al que le atrae el caos de la carrera. "Va con mi forma de correr", establece Landa, convencido de que se encuentra ante su gran oportunidad.

¿Cómo se encuentra en la antesala del Giro?

—La verdad es que me siento muy bien. Lo poco que he corrido hasta ahora ha ido bien, la condición es buena y el equipo está bien, así que todo está en orden antes de empezar el Giro.

¿Llega al nivel deseado a la carrera?

—Sí, llego muy bien. He podido trabajar bien en la última concentración que he hecho y llego perfecto al Giro.

¿En qué ha incidido durante la preparación tras la Itzulia, su última competición antes de encarar el Giro?

—En la Itzulia se fue bastante rápido. Lo primero era asimilar aquel esfuerzo. Después he realizado entrenamientos con puertos más largos, trabajando un poco más el fondo. En ese aspecto creo que he hecho un buen trabajo. Suficiente para afrontar la carrera con garantías.

Todo le ha ido bien en la aproximación al Giro, sin contratiempos. Entiendo que no hay excusas.

—La verdad es que este año he tenido suerte. No he tenido ningún contratiempo y ha ido todo bien.

Regresa al Giro, una carrera que se adapta mucho a usted y a su forma de correr.

—A mí el Giro me gusta mucho. Es una de mis carreras favoritas. Además, aquí, en el Giro, llegó mi explosión como ciclista y siempre me trae buenos recuerdos. También me atrae la forma de correr y me gusta el recorrido.

¿Siente que se encuentra ante su gran oportunidad de conquistar la carrera?

—Pues un año más, diré que sí. La verdad es que cada vez que me planto en la salida de una grande, pienso: esta vez sí, esta es la buena. Sigo viéndome con opciones cada año que pasa y veo que quizás el año pasado no sabía lo suficiente. Eso me motiva y veo que esta vez es la gran oportunidad.

¿Considera que ha mejorado respecto al extraño año pasado?

—La temporada pasada fue muy complicada, muy corta. Todo el mundo estaba muy en forma, con todos los líderes concentrados en la misma carrera, el Tour. Este año está siendo todo un poco más ordenado, se está volviendo a la normalidad, digamos, y eso también se nota en las carreras.

¿Siente una presión extra?

—No. Cualquier carrera la afronto con bastante ambición y en condiciones para disputarla, pero sí que tengo muchas ganas de afrontar este Giro y hacerlo bien.

¿Cuál es su objetivo en este Giro?

—Creo que estar en el podio es bastante factible. Vamos a ser ambiciosos y pensar en ganar. Luego ya se verá qué pasa. Iremos día a día. Entonces veremos si el podio es suficiente o tenemos que aspirar a más o está inalcanzable. La idea de salida es ir a ganar.

Llega en plena madurez como ciclista.

—Sí que lo veo así. Hay corredores muy jóvenes que vienen muy fuerte desde atrás y yo ya llevo unos años en esto. He tenido muchas batallas de las que he aprendido y creo que esa madurez la tengo ya.

¿Cómo cree que será este Giro?

—Bufff. Quizás sea una carrera más abierta que otras. Están Simon Yates y Egan Bernal, que para mí son los dos favoritos para ganar. Son valientes y seguro que plantean una carrera movidita desde el principio. Las ruedas de Yates y de Bernal son las buenas. Hayan corrido más o menos, van a estar muy bien aquí. A día de hoy no veo que puedan fallar.

Usted también está entre los grandes favoritos.

—Sí, la verdad que el año pasado, con lo poco que competimos, y en este, en lo que he competido he visto que he estado con ellos y no tiene porqué ser diferente ahora.

Además su inicio de campaña ha sido esperanzador. Fue podio en la Tirreno-Adriático en una carrera de altísimo nivel y mostró un gran nivel en las clásicas italianas.

—Eso me ha dado mucha confianza. Empecé bien, pero sin estar a tope y obtener esos resultados me ha dado confianza. Estar delante en las carreras con los rivales que me iba a encontrar aquí me ha dado tranquilidad.

¿Qué le parece el recorrido de la presente edición?

—Bueno. Bonito como siempre. La dureza se concentra en la última semana, que siempre hace más daño. A lo largo de las dos primeras semanas siempre hay alguna trampa, algún final en alto, que te obliga a estar atento y preparado desde el primer día.

¿Desde su punto de vista, cuáles considera que serán las etapas en las que no se puede fallar?

—Creo que no se puede fallar en las últimas etapas. En los Alpes correremos un par de etapas en las que estaremos mucho tiempo a mucha altura y en esas sí que no se puede fallar.

¿Entiende que en el cierre alpino, donde subirán por encima de los 2.000 metros, ceder supone hundirse?

—Las diferencias en escenarios así pueden ser muy grandes. Probablemente serán etapas en las que nos midamos uno contra uno y el que fallé tendrá un problema. En el resto de etapas de montaña, todo el tiempo que se pueda ganar será bienvenido.

Afortunadamente para usted las montañas no son un problema.

—No, no. Son mi fuerte. Más que con miedo las afronto con muchas ganas.

¿La tercera semana es el ser o no ser del Giro?

—Sí. Es lo que le ha caracterizado siempre a la carrera. En la última semana se puede dar la vuelta a la carrera. Para bien o para mal. Eso hace que sea especial.

Antes de la traca final de los Alpes, hay varias jornadas complicadas.

—En las dos primeras semanas no te puedes descolgar. Esas primeras cotas te exigen estar atento desde el primer momento para no estar corriendo a la contra después. Cada dos o tres días tenemos una etapa en la que hay que estar muy atento porque si no es un final en alto es el sterrato o otra encerrona. Todos los segundos suman al final.

Usted tiene la experiencia de quedarse a 8 segundos del podio del Giro de 2019.

—Sí, la verdad es que de esos segundos te acuerdas el último día, cuando ves que te faltan para entrar en el podio.

La hoja de ruta para usted pasa por entrar bien en la carrera y no perder el hilo.

—Se empiece como se empiece hay que mantener la concentración hasta la última semana, en la que se resolverá todo. Porque en la última semana puede pasar de todo. Es muy positivo empezar bien porque lo que bien empieza puede terminar muy bien.

La crono de Turín, que servirá para abrir la carrera, es el primer test exigente para usted.

—Sí. Es una crono corta, pero esperemos que con los rivales más directos no haya gran diferencia. Por suerte no hay mucho más. La crono del último día se caracteriza más por las fuerzas que uno tiene que por lo especialista que uno sea en crono. En ese aspecto estoy bastante contento con las cronos que hay.

En la crono de la Itzulia rindió a un buen nivel. ¿Se siente más cómodo en la especialidad?

—Hemos trabajado un poco más en la modalidad. Los resultados van acompañando y eso me hace estar más cómodo y más confiado antes de afrontar una crono.

Entre las etapas calientes se encuentra la del sterrato, un terreno que no le agrada.

—Sí, es una etapa peligrosa, que puede marcar la general por cualquier percance y habrá que tomársela con mucha atención y, sobre todo, no cometer errores para pasar el día.

¿Por qué le atrae tanto el Giro?

—Primero porque aquí descubrimos, quizás, al Mikel que tenemos ahora. En el Giro me destapé como corredor de grandes vueltas. Siempre que pienso en el Giro me viene un gran recuerdo a la mente. La forma de correr también me gusta. Es menos estresante que la del Tour. La afición es muy apasionada. El país tiene de todo, con grandes montañas, zonas llanas y bonitas. Del Giro me gusta todo.

En 2015 fue su descorche. Podio y dos etapas. ¿Para usted el Giro supone volver a esos recuerdos?

—Sí, sí, sí. Siempre sueño con volver a tener una experiencia parecida a aquella. Para eso siempre estoy deseando volver al Giro. Es especial para mí

¿El Giro da más opciones que el Tour en lo táctico?

—El Giro es más caótico. No hay un equipo tan potente como para controlarlo. En el top-ten la gente es muy ambiciosa y se la juega. Es inconformista. La gente en el Giro tiene más tendencia a jugársela a todo o nada.

Eso va con su personalidad, con su idea del ciclismo.

—Sí. No soy muy ganador y por eso muchas veces el intentar dar la vuelta a una situación mala y no conformarse, va conmigo. Me motiva.

¿Aún cree en el sentido lúdico del ciclismo?

—Sí, me veo muy diferente a otros. Me divierto de otra forma. Hay a gente que la ambición de ganar es lo que le motiva y a mí ser un chico de Murgia que viene a las carreras para competir con los mejores del mundo sin haber dejado nunca Murgia, sin ser un loco de la perfección o de los últimos avances del ciclismo, me hacen sentirme diferente. Eso me motiva.

Da la impresión de que estamos asistiendo a un ciclismo más espontáneo, menos calculado, con la aparición de los jóvenes prodigios.

—Sí. Está cambiando la forma de correr. Está claro. Hay corredores buenísimos y que por suerte no están en el mismo equipo y eso hace que la batalla sea más abierta.

Hablando de equipos, tras distintas experiencias, usted es el único líder del Bahrain para el Giro.

—Para mí es un gran apoyo que el equipo me arrope como lo está haciendo. No puedo pedir más en ese aspecto.

Pello Bilbao será su principal apoyo en carrera. Toda una garantía.

—Sí. Yo confío mucho en él. Le conozco muy bien. Está muy bien de forma y puede ser un corredor clave para mí en esos momentos decisivos de la carrera.

08/05/2021
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