Actualizado hace 5 minutos
Al municipio de Amurrio ha llegado un interesante proyecto, impulsado por el profesor Santiago Martínez-Magdalena, del Departamento de Sociología y Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra, que persigue recuperar la memoria del antiguo reformatorio de El Salvador, en base al testimonio de quienes estuvieron allí internos, hasta su cierre a finales de los 70.
Y es que si bien este centro está muy estudiado, siendo señero en la investigación psicopedagógica, se echa en falta recoger de primera mano la memoria de la experiencia de quienes pasaron por allí en sus diferentes etapas.
En este sentido, la investigación contempla la realización de entrevistas personales de unos 35 minutos, de carácter voluntario y confidencial, dirigidas a antiguos alumnos o personas vinculadas al centro, que podrán realizarse tanto de forma presencial como online, adaptándose a las necesidades de cada participante.
Implicación local
La iniciativa cuenta también con el apoyo de la asociación etnográfica local Aztarna, que colabora en la difusión del proyecto y en la búsqueda de personas que puedan aportar su experiencia. Así, animan a quienes tengan algún vínculo con el antiguo reformatorio a participar y, con ello, contribuir a preservar una parte importante de la memoria colectiva de Amurrio.
Los datos recogidos se utilizarán exclusivamente con fines académicos y serán tratados de forma anónima. Desde la organización destacan la importancia de sumar testimonios para avanzar en el conocimiento de este episodio histórico y ofrecer una visión más completa del pasado reciente del municipio. Las personas interesadas en participar pueden dejar su nombre y teléfono en la Casa de Cultura, para contactar con ellos y concretar la entrevista.
Zona norte del Refor.
Un poco de historia
Hasta principios del siglo XX, todos los delincuentes, adultos y menores de edad, cumplían penas en las mismas cárceles. Fue un juez de Bilbao, Gabriel María de Ibarra, quien viendo la necesidad y tras viajar por diversos países de Europa conociendo sus modelos, impulsó la creación del primer Tribunal para Niños de Bilbao (1920).
Como complemento al Tribunal existía la necesidad de crear un centro donde tratar a los menores de una forma más adecuada a su edad y sobre todo, buscando su reintegro a la sociedad.
En 1917 se puso la primera piedra del edificio y en 1920 se inauguró la "Casa Reformatorio del Salvador". Este centro, una vez en marcha, fue considerado uno de los más modernos y con la mejor normativa jurídica de la época.
En sus 25 hectáreas contaba con una granja, huertas, una vaquería, cuadra y gallinero, además de talleres de carpintería, de mecánica y ajuste, más una escuela de dibujo y modelado.
Asimismo, disponía de instalaciones deportivas, una gran biblioteca que fue quemada en la guerra y algo muy novedoso para la época: un laboratorio de psicología experimental.
Los internos, además de ser educados y culturizados, aprendían un oficio. El centro estaba regentado por la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores.
Tanto el Tribunal como el centro, fueron los primeros del estado. El Reformatorio de Amurrio posteriormente fue tomado como modelo para la apertura de otros centros de la península. Su presencia en la vida social de Amurrio fue muy intensa, organizando, sobre todo, diversas competiciones deportivas.
En 1936 cesó su actividad porque fue ocupado por los milicianos del batallón CNT Nº1 Bakunin. Tras la guerra recuperó su actividad, que se mantuvo hasta finales de los 70. El funcionamiento de esta segunda etapa no es tan conocido, aunque es de suponer que tuvo que haber cambios bajo la influencia franquista.
Actualidad vibrante
Las instalaciones fueron utilizadas en los 80 como instituto de FP, aunque el resurgimiento del inmueble llegó a finales de los 90 cuando dieron comienzo las rehabilitaciones que condujeron, ya a principios del siglo XXI (año 2003-2004), a la apertura del centro y semillero de empresas Reforamurrio enpresaldea.
En la actualidad, el edificio -al que la asociación filatélico numismática local Armuru dedicó en 2022 el sello y matasellos especial de su estafeta temporal- alberga el citado centro y a su gestor: la sociedad para el desarrollo local Amurrio Bidean, así como al Museo de la bicicleta Alfredo Cerrillo y los fondos etnográficos del de Félix Murga.
En los últimos años se han venido a sumar la sede de Aiara Industrial Lab y la de la asociación de la Ruta del Txakoli de Aiaraldea, o el centro de recogida y revalorización de excedentes alimentarios de la comarca de Aiaraldea.
Asimismo, acoge un reputado restaurante, y los locales de diversas asociaciones culturales como Aiara Dantza Taldea, y deportivas. No en vano, en su entorno dispone de terrenos de juego en los que se practica y entrena fútbol, rugbi, tenis, atletismo, tiro con arco, calistenia o ciclocrós, por citar alguno.