La siesta es una de esas costumbres que forman parte de la rutina de muchas personas, especialmente después de comer. Pero cuando el almuerzo se alarga durante horas y tiene lugar en un restaurante o junto a un grupo de amigos, echarse esos minutos de descanso puede convertirse en una misión imposible.
Para esos casos, Andreu Buenafuente ha acuñado una peculiar solución: la "siesta preventiva". El humorista y comunicador habló sobre ella junto a Berto Romero en Nadie sabe nada, donde ambos analizaron qué hacer cuando el cuerpo empieza a pedir descanso en mitad de una comida que todavía va para largo.
Es importante medir la duración de la siesta.
La conversación surgió a raíz de la pregunta de un oyente, Sergi. Según explicó, durante la semana suele echarse la siesta, pero los fines de semana se encuentra con un problema habitual: las comidas con amigos se alargan y, cuando termina de comer, llega la inevitable sensación de sueño.
"Llega el finde y te vas a comer con los amigos a un restaurante y después de comer te apetece hacer la siesta y no puedes. ¿Cómo combatir esas dos horas de morriña infernal?", planteaba el oyente.
Berto Romero también reconoce el problema
Berto Romero admitió que se había encontrado en más de una ocasión en esa situación. El actor explicó que puede estar disfrutando de una conversación y de la compañía de sus amigos y, aun así, notar cómo su cuerpo empieza a reclamar una siesta.
Berto Romero reconoció haber sufrido el problema de no poder dormir siesta.
"Una comida en un restaurante que se alarga en demasía y que me siento mal. Y no estoy incómodo con la gente, quizá la conversación es interesante, pero mi cuerpo pide siesta", explicó.
La solución sería mucho más sencilla si el encuentro se produjera en casa de un amigo de confianza. En ese caso, Romero reconoce que directamente pediría una cama para poder dormir unos minutos.
Buenafuente, sin embargo, puso una condición para una situación tan delicada: la decisión de utilizar una cama ajena debe partir del anfitrión.
"Si puede ser cama conyugal, mejor, porque es la mejor de la casa. Pero eso tiene que ser el anfitrión el que invite, nunca tomar la iniciativa", bromeó el comunicador.
¿Qué es la "siesta preventiva" de Buenafuente?
El problema aparece cuando la comida se celebra en un restaurante. Ahí no hay habitación disponible ni posibilidad de tumbarse después de comer, por lo que Buenafuente propone anticiparse al problema.
Su estrategia recibe el nombre de "siesta preventiva" y consiste, básicamente, en dormir antes de acudir a esa comida para llegar con las reservas de descanso cubiertas.
La idea provocó una nueva pregunta de Berto Romero: "¿La siesta preventiva anula la siesta posterior o es un acicate porque el sueño llama al sueño?".
La conversación acabó derivando hacia una posibilidad mucho más extrema: encadenar una siesta preventiva con otra siesta después de comer hasta terminar prácticamente en una "hibernación".
Más allá de la broma, la estrategia de adelantar el descanso tiene sentido dentro de una planificación de las siestas, aunque no significa que cuanto más se duerma, mejor.
La ciencia también pone límites a la siesta
Los especialistas recomiendan prestar atención sobre todo a la duración y el momento del día. Para la mayoría de los adultos, una siesta de 20 a 30 minutos puede ayudar a reducir el cansancio y aumentar la sensación de alerta sin favorecer tanto la llamada inercia del sueño, esa sensación de aturdimiento que aparece al despertar.
El momento también importa. Las primeras horas de la tarde, aproximadamente entre las 13:00 y las 15:00, coinciden con un descenso natural de la alerta, por lo que es una de las franjas más habituales para descansar. Las siestas más tardías pueden dificultar el sueño nocturno, especialmente en personas que ya tienen problemas para dormir.
El "Napuccino": café justo antes de dormir
Existe además otro método popular para intentar despertar con más energía: el denominado "coffee nap" o "Napuccino", que consiste en tomar café justo antes de una siesta corta.
La explicación está relacionada con el tiempo que tarda la cafeína en alcanzar su efecto. La idea es que, mientras la persona duerme durante unos 20 minutos, la cafeína comienza a actuar y puede contribuir a reducir la sensación de somnolencia al despertar.
Eso sí, no es una estrategia adecuada para todo el mundo. La cafeína puede afectar al sueño nocturno durante varias horas, por lo que su uso debe tener en cuenta la sensibilidad individual y la hora a la que se toma.