La Comisión Europea ha denunciado la compra de edificios enteros para destinarlos al alquiler turístico en plena crisis de acceso a la vivienda. El comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, ha advertido de que esta práctica está creando "hoteles en la sombra" en inmuebles que podrían utilizarse como hogares.
Durante un debate sobre el coste de la vida en el Parlamento Europeo, reunido en Estrasburgo, Jorgensen ha alertado de que estas situaciones se producen en "demasiados casos". También ha denunciado que hay vecinos que se ven obligados a abandonar sus pisos o casas porque resulta más rentable dedicarlos a alquileres de corta duración.
El comisario ha distinguido estos negocios del alquiler ocasional de una habitación o de la vivienda habitual durante unas semanas, una opción que puede aportar ingresos adicionales a sus propietarios. Frente a ello, ha reclamado herramientas para regular la dedicación exclusiva de inmuebles completos a esta actividad y evitar que se reduzca la oferta de vivienda para residentes.
Herramientas para limitar los alquileres turísticos
Jorgensen ha defendido que los Estados miembro, las ciudades y las regiones dispongan de herramientas para regular estas situaciones. Según ha explicado, la propuesta sobre vivienda asequible presentada por la Comisión Europea ofrece un marco jurídico para hacerlo, aunque no obliga a los países a establecer restricciones.
"No es en absoluto un ataque al derecho a la propiedad privada", ha señalado. El objetivo, ha añadido, es analizar las medidas que funcionan en algunos países y facilitar su aplicación en otros.
La propuesta, presentada en septiembre y pendiente de negociación entre el Consejo y la Eurocámara, establece condiciones para introducir estas limitaciones. Las autoridades deberán demostrar con datos que existe una presión significativa sobre la disponibilidad o el precio de la vivienda durante al menos tres años. También tendrán que justificar que la medida es proporcionada y que no puede sustituirse por alternativas menos restrictivas.
Las restricciones deberán circunscribirse a las zonas identificadas como tensionadas y tendrán una duración máxima de cinco años, aunque podrán revisarse. Bruselas insiste, además, en que estas actuaciones deben acompañarse de soluciones estructurales para ampliar la oferta y renovar el parque de viviendas.
Construir, rehabilitar y transformar edificios
El responsable europeo ha reclamado construir y rehabilitar "mucho más", así como convertir en viviendas edificios que actualmente se destinan a otros usos. También ha apuntado a posibles cambios estructurales en la regulación del mercado inmobiliario.
Aunque buena parte de estas decisiones corresponden a las administraciones nacionales, regionales y locales, Jorgensen ha defendido la intervención comunitaria. Entre las actuaciones europeas ha citado los cambios en las reglas de ayudas de Estado para facilitar la construcción de vivienda asequible.
El comisario ha alertado de que el precio de la vivienda ha aumentado alrededor de un 60% de media en Europa durante la última década. Este encarecimiento, ha señalado, hace imposible para muchas personas comprar una casa o encontrar un alquiler que puedan pagar.
Una de las consecuencias es el retraso de la emancipación. Jorgensen ha advertido de que muchos jóvenes continúan viviendo con sus padres hasta los 30 años porque no pueden acceder a un hogar propio, una situación que condiciona sus posibilidades de formar una familia, estudiar en otra ciudad o aceptar un empleo.
"No podemos cruzarnos de brazos"
El comisario ha defendido que el reparto de competencias no puede servir de argumento para la inacción europea. Cuando los ciudadanos tienen problemas, ha afirmado, esperan que sus representantes actúen y les ayuden a resolverlos.
Jorgensen ha reclamado respetar las decisiones que se toman mejor desde el ámbito local, pero también asumir la responsabilidad de Bruselas ante la crisis: "No podemos simplemente cruzarnos de brazos y decir: 'Eso corresponde a los Estados miembro'. Tenemos que actuar".