Hacer un Bizum se ha convertido, casi sin darnos cuenta, en uno de los gestos cotidianos más repetidos. Desde saldar la deuda de una cena entre amigos hasta pagar un regalo compartido, el "te hago un Bizum" ha ido desplazando poco a poco al dinero en efectivo.
Los datos así lo respaldan: según el Banco de España, el dinero en metálico sigue siendo el medio más habitual, pero pierde terreno mientras esta plataforma de pago gana peso y pasa del 23% al 37% de uso en apenas unos años.
Salto al comercio físico
Ahora, el sistema da un paso más y, a partir del próximo mes de mayo, Bizum llegará también a los comercios físicos. Ya no será solo una herramienta para enviar dinero entre particulares o para pagar online, sino que se convertirá en una opción directa en tiendas y grandes superficies. Con este movimiento la plataforma trata de competir con otras como Apple Pay o Google Pay, además de con las tradicionales redes de tarjetas.
Aunque se prevé el lanzamiento de una aplicación específica, Bizum Pay, algunas entidades ya trabajan en integrar esta funcionalidad directamente en sus propias apps.
Bizum funcionará en los comercios con tecnología contactless.
Cómo funciona
El funcionamiento de la aplicación será similar al de los sistemas contactless actuales, mediante tecnología NFC. Bastará con acercar el teléfono al terminal de pago para completar la operación y la autenticación se realizará a través del propio teléfono -huella dactilar, reconocimiento facial o código del dispositivo-, lo que evita teclear un PIN en el datáfono del comercio. La plataforma también incorporará los idiomas cooficiales del Estado.
A diferencia de lo que ocurre con las tarjetas, que dependen de redes internacionales como Visa o Mastercard, Bizum ofrece un sistema de transferencia directa entre la cuenta del cliente y la del comercio, de forma que el dinero llega al destinatario al instante. Para muchos pequeños negocios, acostumbrados a esperar entre 24 y 72 horas para ver reflejados los cobros, esta inmediatez puede marcar la diferencia en su gestión diaria.
Bizum, además, incorpora algunos elementos técnicos que buscan diferenciarlo de otras opciones y uno de ellos es la posibilidad de pagar incluso sin conexión a internet. Esto es posible gracias a sistemas de preautorización de pago que permiten completar la operación y sincronizarla después; una solución pensada para aquellos entornos con mala cobertura o para esas situaciones puntuales en las que la red falla.
Comisiones más bajas
Bizum tiene también un pequeño pero y es que, como ocurre con las tarjetas, los comercios tendrán que asumir una comisión por cada operación. No se han concretado todavía las cifras, pero desde el sector financiero se apunta a que serán más bajas que las actuales. En ese equilibrio entre coste y rapidez se jugará buena parte del éxito de la acogida del sistema, especialmente en un contexto donde los márgenes del pequeño comercio son cada vez más ajustados.
La plataforma, respaldada por más de una treintena de entidades financieras y con alrededor de 30 millones de usuarios en todo el mundo, ya ha consolidado su presencia en el comercio electrónico. Empresas como Amazon o AliExpress lo han incorporado como método de pago, demostrando que su infraestructura es capaz de gestionar grandes volúmenes de transacciones.
Con este movimiento, la banca española busca también algo más ambicioso y es reducir su dependencia de los grandes operadores internacionales y ganar peso en un mercado estratégico.
En un contexto donde Europa impulsa alternativas propias en el ámbito de los pagos, Bizum se presenta como una herramienta con un enorme potencial para competir dentro y fuera de nuestras fronteras.
Queda por ver cómo responden los comercios y, sobre todo, los usuarios. Pero si algo ha demostrado Bizum en los últimos años es su capacidad para colarse en la rutina diaria sin apenas resistencia. Si consigue repetir ese patrón en el mostrador, pagar con el móvil -sin tarjeta y casi sin pensarlo- se convertirá para el usuario en una nueva forma, casi automática, de pasar por caja.