Llevar la actividad cultural, educativa y social más allá del centro urbano empieza a dar resultados en Amorebieta-Etxano. La iniciativa ‘Bertokoak Berton’, concebida para dinamizar la vida comunitaria en los barrios y generar espacios de encuentro entre vecinos, ha cerrado el curso con una participación de 501 personas en 49 actividades desarrolladas entre octubre y junio en Euba, San Miguel, Boroa y Etxano. El balance no solo refleja una respuesta sostenida de la ciudadanía, sino también un elevado grado de satisfacción entre quienes han participado en la programación.
El proyecto ha apostado por una oferta cercana, variada y adaptada a los intereses de los barrios. Durante estos meses se han organizado talleres de chocolate, jabón y pomada artesanal, decoupage, improvisación, fermentados y patés de verduras, bolsa de semillas, pasta ecológica, fotografía con móvil o gyozas, además de bingos, monólogos, teatro, conciertos y propuestas para mantener la mente activa. Todas las actividades se desarrollaron sin incidencias, garantizando la seguridad y la comodidad de las personas participantes.
La respuesta ha sido desigual en cifras, aunque equilibrada en implantación territorial. Euba ha reunido a 180 participantes, seguida de Etxano, con 112; San Miguel, con 105; y Boroa, con 104. La presencia femenina ha sido claramente mayoritaria, con un 90% de mujeres, y el perfil predominante ha sido el de personas mayores de 60 años, un público que ha encontrado en el programa una vía para compartir tiempo, aprendizaje y vida de barrio.
Valoración sobresaliente
Uno de los datos más significativos del balance está en la valoración. De las 501 personas participantes, 359 completaron la ficha de evaluación habilitada por la organización, centrada en cinco criterios: duración, contenido, espacio, día y hora, y preparación de la persona responsable de cada actividad. En todos ellos, la puntuación media alcanzó el 4,9 sobre 5, una nota prácticamente sobresaliente que confirma que ‘Bertokoak Berton’ ha respondido a las expectativas de los vecinos y vecinas.
Más allá de la cifra, el resultado sitúa a la iniciativa como una herramienta útil para reforzar la cohesión social en los barrios. Su objetivo no se limita a programar actividades puntuales, sino a crear ocasiones para que la ciudadanía se reúna, participe y mantenga viva la relación entre personas que comparten entorno. Ese componente comunitario explica que el proyecto haya logrado consolidarse en la agenda vecinal, especialmente en Etxano, donde la participación ha crecido durante el último curso.
De cara a futuras ediciones, el reto será doble. Por un lado, mantener el alto nivel de satisfacción entre las personas mayores de 60 años, que han sido hasta ahora el grupo más presente en la programación. Por otro, atraer a perfiles más jóvenes mediante actividades adaptadas a públicos más diversos. El proyecto también prevé mejorar sus herramientas de evaluación para medir con mayor precisión su impacto social y su contribución a la creación de comunidad en los barrios de Amorebieta-Etxano.