El municipio vizcaíno de Balmaseda se encuentra en plena víspera del Jueves Santo, ultimando los preparativos para los días más simbólicos de su Pasión Viviente, una tradición centenaria en la que participan cerca de 700 vecinos y vecinas. Esta festividad, que se transmite de generación en generación, destaca por un profundo arraigo que trasciende la devoción religiosa para convertirse en una seña de identidad del pueblo.
El debut de un joven Jesús de Nazaret
El gran protagonista de este año es Aitor Sollano, quien a sus 23 años asume el papel de Jesús. Para dar verosimilitud a su personaje, Sollano ha seguido una preparación física rigurosa durante el último año y medio, dejándose crecer el pelo y la barba, y reduciendo su volumen muscular.
Uno de los momentos más emotivos para el joven será compartir la representación con su propia madre, quien interpretará a la Virgen María. "El sentimiento que se va a transmitir es real, porque al fin y al cabo soy su hijo y ella es mi madre; ese lazo de sangre sale solo", afirma Sollano.
Un sueño de infancia hecho realidad
Por su parte, Joana Andueza encarnará a María Magdalena, cumpliendo un deseo que mantenía desde los nueve años. Tras dos décadas participando en la Pasión con diversos personajes, Andueza asume con orgullo este papel principal. La vinculación familiar también está presente en su caso, ya que su hijo de 14 años participará este año como Jesús en el Vía Crucis Txiki.
La representación es conocida por su realismo extremo. nuestro compañero Imanol Vilella, quien interpretó a Jesús de Nazaret en Castro hace dos años, recuerda la experiencia como algo "efímero" y transformador, advirtiendo sobre el dolor emocional que supone la interpretación. Nos cuenta que los golpes y latigazos son reales, pero la inmersión en el papel es tal que los sentimientos y el respeto por la tradición terminan por imponerse al dolor físico.