En Café con Patas, hemos recibido la visita de Auziker, una empresa vizcaína que aporta los más avanzados conocimientos científicos para el entrenamiernto de perros detectores olfato de explosivos, drogas o enfermedades.
En esta charla nos han visitado Ainhoa Isla, directora general de la compañía, y Paula Bustamante, química especializada en análisis forense, quienes nos han explicado cómo desarrollan kits de entrenamiento capaces de reproducir olores complejos con exactitud milimétrica para perros detectores.
Ainhoa Isla y Paula Bustamante en su vista a los estudios de Onda Vasca
El desafío que dio origen a Auziker
El nacimiento de Auziker no respondió a una iniciativa empresarial clásica, sino a una necesidad por parte de Unidades Caninas policiales. La Ertzaintza requería entrenar a sus perros para detectar un explosivo extremadamente inestable empleado en acciones criminales. El uso directo de la sustancia suponía un riesgo elevado para entrenar en la detección de este explosivo, por lo que la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) asumió el reto desde el ámbito académico.
El proyecto, desarrollado inicialmente como trabajo de fin de máster por Ainoa Isla, logró crear cebos seguros y eficaces. Los resultados fueron concluyentes: los perros alcanzaron un 95 % de efectividad, distinguiendo la esencia de este explisovo de otras sustancias sin exponerse al peligro real del explosivo.
Paula Bustamante, química y especialista en análisis forense de Auziker
Ingeniería del olor: ciencia invisible para el ojo humano
El trabajo de Auziker se basa en lo que nuestras protagonistas denominan "ingeniería del olor". El proceso consiste en identificar las moléculas clave que definen un aroma concreto y recrearlas de forma controlada, pura y estable. Esta exactitud es esencial, ya que el olfato canino es capaz de detectar concentraciones tan mínimas que incluso los equipos de laboratorio apenas pueden registrarlas.
Uno de los proyectos más complejos ha sido la detección de personas fallecidas en fases tempranas. En colaboración con el Instituto Vasco de Medicina Legal, el equipo analizó muestras mediante cromatografía de gases -una auténtica "nariz electrónica"-, llegando a identificar hasta 650 moléculas diferentes en un cuerpo humano fallecido.
El reto consistió en aislar aquellas que realmente definen la muerte reciente y crear un cebo eficaz u fiable que puedan localizar los perros para intervalos inferiores a 24 horas, un periodo hasta ahora difícil de cubrir.
Seguridad, salud y detección biológica: aplicaciones que van más allá del delito
La seguridad es un pilar fundamental en todos los desarrollos de Auziker. En el caso de los explosivos, los cebos pueden contener la sustancia real, pero están diseñados para ser incapaces de detonar, garantizando la protección tanto del perro como del guía como de los profesionales de Auziker.
Durante la pandemia de COVID-19, la empresa aplicó el mismo enfoque científico para desarrollar un kit de detección del virus por parte de perros, sin necesidad de exponer a los animales ni profesionales humanos al patógeno. Analizando los cambios químicos que la enfermedad provoca en el cuerpo humano, lograron un método de entrenamiento completamente seguro.
La labor de Auziker también se extiende a la biodetección y la conservación ambiental. Participan en proyectos para localizar especies amenazadas, como el lobo ibérico, y para evaluar el impacto de parques eólicos en aves y murciélagos. En el caso del lobo, su aportación fue clave para crear un "olor universal", evitando que los perros se especializaran solo en ciertos individuos y permitiendo detectar a cualquier ejemplar de la especie.
Mitos y realidades del trabajo de los perros detectores
Durante la entrevista, Isla y Bustamante también ha desmontado algunas creencias erróneas muy extendidas. Así, negaron una creencia absurda de que los perros detectores de drogas desarrollen adicción: para ellos, el olor es únicamente un estímulo asociado a una recompensa, normalmente un juguete y detectar la molécula mediante el olfato es el único contacto que tienen con las sustancias,
Asimismo, destacaron que el entrenamiento se plantea como un juego continuo, con descansos adecuados y cuidados exhaustivos por parte de los guías, lo que garantiza su bienestar físico y emocional.
El olfato canino frente a la tecnología del futuro
Pese a los avances tecnológicos, Paula Bustamante fue tajante: no existe hoy ninguna máquina capaz de igualar la nariz de un perro. Mientras un dispositivo puede tardar minutos en analizar una muestra, un perro es capaz de registrar un área completa en apenas 20 segundos, con una precisión que sigue estando fuera del alcance de la tecnología actual.
Auziker colabora actualmente con distintas unidades caninas, además de seguir desarrollando Kits de detección en las áreas de las salud o la biodetección, demostrando que la combinación de ciencia rigurosa, su aplicación y la ayuda inestimable de los perros mutiplica las oportunidades de salvar vidas, mejorar la seguridad y proteger el medio ambiente.