Araba

“Aún queda mucho por hacer para que la prevención sea efectiva”

Jagoba Gómez, Responsable del Servicio de Prevención Mancomunado en La Fundación San Prudencio, analiza los posibles cambios en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales
Jagoba Gómez es Responsable de SPM en La Fundación San Prudencio / Cedida

 Jagoba Gómez es Responsable de SPM en La Fundación San Prudencio, experto en prevención de riesgos laborales y salud laboral. En esta entrevista analiza los cambios recientes que se prevén en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y comenta los datos más recientes de la encuesta sobre el uso de fármacos en la población trabajadora, aportando una visión práctica y basada en la experiencia en empresas. La entidad organiza el XXV Congreso de la Fundación San Prudencio de Seguridad y Salud Laboral el 12 de marzo en el Palacio de Congresos Europa.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales está a punto de actualizarse. Desde su experiencia, ¿qué cambios considera más relevantes y cómo impactarán en la gestión de la salud laboral en las empresas?

– Bueno, con lo que conocemos por los medios sobre la propuesta de reforma, hay una noticia buena y otra mala. La buena es que, después de 30 años, se incorporan novedades que no existían hace tres décadas: temas como digitalización, teletrabajo estructural, irrupción de los riesgos psicosociales, cambio demográfico y los nuevos modelos productivos exigen una actualización. La mala noticia, desde mi punto de vista, es que tras 30 años, en un contexto laboral sustancialmente diferente al de su promulgación, el paso del tiempo ha evidenciado que hay cosas que no funcionan bien y conviene revisar, y no se abordan en la propuesta actual. Por lo tanto, aunque la ley actualiza parte de la realidad laboral, no parece que vaya a reformar todos los aspectos que quienes trabajamos en prevención consideramos necesarios.

Si tuviera que resumir la reforma en una sola idea concreta para que todos la entendamos, ¿cuál sería?

– Se tocan temas muy diversos: cambio climático, digitalización, teletrabajo, riesgos psicosociales y perspectiva de género, entre otras. Todo esto está bien planteado, pero resulta insuficiente ya que son más conceptos transversales. Falta la revisión y actualización del articulado de la Ley y la propuesta es poco ambiciosa, ya que solo se fija en “lo nuevo”. Seguimos contando muertos por caerse del andamio o de un tejado.

La ley ha facilitado una burocratización de la prevención, pero en muchos casos se ha perdido el espíritu original

En el congreso, ¿qué temas abordará?

– Queremos dar voz a quienes trabajamos en prevención desde hace años. Vemos cómo se puede perder la oportunidad de reformar la ley atendiendo cuestiones que no han funcionado. Por eso reunimos a más de 50 expertos a nivel nacional, referentes en la materia, para elaborar un documento consensuado y establecer un debate público sobre carencias y oportunidades de mejora. El objetivo es trasladar a la opinión pública información basada en la experiencia diaria de nuestra actividad con las empresas y trabajadores, para que, si se considera, se tenga en cuenta en la reforma legal. Parte del trabajo será a puerta cerrada y luego presentaremos las conclusiones durante el congreso.

¿Qué carencias u oportunidades de mejora detectan en la ley actual?

– Es un tema técnico y amplio. Hay aspectos como el funcionamiento de los servicios de prevención, la organización preventiva en la empresa y su integración efectiva, la formación o la coordinación de actividades empresariales. El objetivo debe ser una normativa que las empresas puedan cumplir razonablemente y que, sobre todo, proteja efectivamente la seguridad y la salud de las personas trabajadoras. No puede seguir siendo un trámite administrativo. Debe ser una parte integrada de la gestión empresarial que genere valor tanto en términos de salud de los trabajadores como de eficiencia organizativa.

Respecto al uso de fármacos por parte de la población trabajadora, ¿qué impacto tiene en la salud laboral y en la prevención de riesgos?

– Es un aspecto muy relevante y, muchas veces, invisible para las empresas. Hay un número creciente de personas que toman medicación diaria, incluidos antidepresivos y fármacos que pueden afectar la concentración o los reflejos. Esto supone un riesgo para la seguridad, especialmente en puestos de conducción, manejo de maquinaria o que requieran de una atención elevada. Desde La Fundación San Prudencio, trabajamos para que las empresas sean conscientes de este riesgo invisible y dispongan de herramientas de prevención y apoyo, sin estigmatizar a los trabajadores, pero garantizando la seguridad y la salud laboral. Por eso, dedicamos parte del congreso a analizar datos y estrategias para integrar este aspecto en la gestión preventiva de manera práctica, ética y eficaz.

01/03/2026