El Ayuntamiento de Bilbao, en el marco de las actuaciones contempladas en el Plan de Activación de Artxanda, se ha fijado el objetivo de reactivar el entorno con diferentes medidas, entre ellas la recuperación del antiguo restaurante Antón y aprovechar al máximo su potencial y posibilidades.
El último hito ha sido la adjudicación de la concesión administrativa para la rehabilitación y explotación del establecimiento hostelero a la UTE Fangaloka. Así se ha aprobado en la sesión de Junta de Gobierno de esta mañana, tal y como ha confirmado el concejal de Planificación Urbana, Proyectos Estratégicos y Espacio Público, Asier Abaunza.
Una concesión que autorizará el uso, la ejecución de la obra de rehabilitación y la explotación del edificio Antón durante 30 años. El canon mínimo anual establecido para el primer año de explotación será de 17.300 euros más IVA. Cantidad que se revisará conforme al IPC durante toda la vigencia de la concesión.
A partir de este momento, es decir, de la formalización de la concesión, la empresa concesionaria deberá redactar el proyecto de ejecución de los trabajos en un máximo de cuatro meses, que tendrá que ser validado por los servicios técnicos municipales del Ayuntamiento de Bilbao.
Para, a continuación, ejecutar las obras de reforma en un plazo de doce meses.
Abaunza junto a los responsables de la empresa adjudicataria ha presentado, además, el proyecto que permitirá la reapertura del Antón como un nuevo espacio gastronómico y de ocio vinculado al entorno natural.
Un proyecto que combina gastronomía, naturaleza y ocio
La propuesta adjudicataria plantea la recuperación del restaurante Antón mediante un modelo que combina gastronomía, naturaleza y actividades al aire libre, alineado con el objetivo municipal de contribuir a la dinamización de Artxanda durante todo el año.
El proyecto hostelero se inspira en una reinterpretación contemporánea del concepto tradicional de cervecera, con una oferta gastronómica accesible y basada en producto de calidad, complementada con propuestas más informales como pintxos, picoteo o brunch.
El establecimiento contará además con espacios exteriores y terraza mirador, concebidos como punto de encuentro para visitantes, familias y personas que realizan actividades deportivas o de ocio en el entorno.
Más allá de la oferta gastronómica, el proyecto incorpora una programación estructurada de actividades complementarias diurnas destinadas a dinamizar el entorno y fomentar el uso activo del espacio.
Pilates, ciclismo, yoga...
Entre las iniciativas previstas se incluyen rutas guiadas por el entorno natural, sesiones de yoga o pilates al aire libre, encuentros de ciclismo, jornadas deportivas familiares y actividades infantiles, así como talleres educativos, propuestas culturales de pequeño formato o música en vivo.
La programación se completará con eventos gastronómicos temáticos, actividades vinculadas al deporte y a la naturaleza y colaboraciones con agentes del entorno, con el objetivo de atraer públicos diversos y favorecer un uso continuado del espacio a lo largo del año.
Rehabilitación integral del edificio 1.7 millones de euros
El proyecto contempla la rehabilitación integral del inmueble, garantizando su integración paisajística y su adaptación a criterios actuales de accesibilidad, sostenibilidad y eficiencia energética. Una obra en la que la empresa adjudicataria invertirá algo más de 1,7 millones de euros.
Previamente, en el año 2024, el Ayuntamiento realizó una intervención en el edificio a fin de asegurar la supervivencia de éste, que consistió en la demolición de las ampliaciones que presentaban problemas estructurales y que comprometían la seguridad del conjunto. Los derribos supusieron una inversión cercana a los 230.000 euros.
El anteproyecto arquitectónico de la UTE Fangaloka prevé generar un espacio de calidad y confort con capacidad suficiente para albergar un mínimo de 350 comensales y/o usuarios; y, plantea, diferentes espacios "multifuncionales y versátiles".
Así, se concibe el edificio como una arquitectura abierta y permeable, al servicio de la experiencia. En ese sentido, la intervención que se llevará a cabo "busca reforzar la relación entre interior y exterior mediante espacios acristalados, terrazas y una cubierta concebida como plaza elevada", favoreciendo la conexión visual y funcional con el paisaje.
El equipamiento se organizará en dos niveles complementarios: una planta baja amplia y flexible destinada principalmente a restauración, con comedor, barra y cocina abierta en relación directa con los espacios exteriores; y una planta primera multifuncional vinculada a una terraza-mirador que permite desarrollar actividades sociales, culturales y gastronómicas.
Esta organización busca dotar al edificio de gran versatilidad y capacidad de adaptación a distintos usos y momentos del día, garantizando su sostenibilidad funcional y económica a largo plazo.