Vida y estilo

Arte sacro: patrimonio propio de la Semana Santa, pero mucho más que religión

Como sacerdote, profesor de historia del arte y director del Museo Diocesano de Donostia-San Sebastián, Edorta Kortadi nos revela cómo es la persistencia de este en la actualidad y cuál es el interés que suscita, invitándonos a contemplarlo sin prejuicios
‘Tríptico del Llanto sobre Cristo Muerto, Caída camino al Calvario y Resurrección’, Círculo de Pieter Coeke, hacia 1530, óleo sobre tabla. / Obispado de Vitoria

Aunque suele pasar desapercibido, hay un arte específico que también forma parte del paisaje cultural de Euskal Herria, independientemente de la ideología religiosa de cada uno. Retablos, esculturas, pinturas y piezas relacionadas intrínsecamente con la liturgia han guardado en silencio la memoria artística de una sociedad que, a día de hoy, ha cambiado profundamente.

Enmarcados en plena Semana Santa, y en una época en la que la religiosidad se vive de maneras muy diversas -especialmente entre las nuevas generaciones- estas obras siguen planteándonos una pregunta abierta: ¿Qué lugar ocupa el arte sacro en la mirada contemporánea?

Para averiguarlo, exploramos la existencia de distintos museos diocesanos y de arte sacro a través de las principales ciudades de Euskal Herria, para conocer de primera mano -por parte del padre tolosarra Edorta Kortadi- cómo dichas piezas no solo dialogan con el pasado, sino también con el presente. Les invitamos a redescubrir su significado más allá de la fe, como expresión artística, histórica y cultural.

‘Elevación de la cruz’, de Lucas Jordán. Museo de Arte Sacro de Bilbao

La juventud y el arte sacro

Aparte de profesor de Historia del arte y artista gráfico, Edorta Kortadi es el director del Museo Diocesano de Donostia-San Sebastián. Es él mismo quien considera que la posible pérdida de interés en el arte sacro parece estar ligada -de alguna manera- a “una crisis religiosa, que es un poco la secularización de la sociedad”. De hecho, considera que vivimos en una sociedad en la que el cristianismo o la comunidad católica se va reduciendo mucho.

Y no es solo cosa de que “la gente joven se haya alejado también de la iglesia”, pues opina que a la gente mayor le ha ocurrido lo mismo. Kortadi lo resumiría de la siguiente manera: “Vivimos en una sociedad más centrada en el momento, en el gozo, en el disfrute de la vida y no tanto en el sufrimiento, que también es parte de la vida. Yo creo que van por ahí los tiros”.

Museo Diocesano de Donostia-San Sebastián. Ainara Garcia

Una tradición que persiste

Respecto a la tradición en Euskal Herria, el padre Edorta afirma que las procesiones de Semana Santa “que tenemos aquí” surgen del Renacimiento (fundamentalmente del siglo XVI) y después del periodo Barroco (del XVII y del XVIII), de los que tenemos algunas imágenes importantes como la de la procesión de Segura.

En concreto, la de Juan Martínez Montañés, un Cristo crucificado “que no es tan barroco”. Puntualiza que, precisamente este año, se vuelve a retomar la tradición de la procesión del Buen Pastor, que salía los Jueves Santos desde el año 1927 hasta el año 1970.

“Este año se vuelve a retomar por las calles de Donostia, y desde el año 70 no se había producido, ¿no? Van a salir una serie de imágenes que proceden de la iglesia de Zarautz: un paso de Jesús con la cruz a cuestas, un yacente Cristo muerto y una dolorosa. Recuperamos esos 50 años desde que dejaron de salir en las procesiones de Semana Santa, por la secularización de la propia sociedad”, demuestra con este hecho el padre Edorta su persistencia.

¿Influye el terreno?

En cuanto al terreno y las dificultades que pudieran presentar las calles empedradas de los cascos históricos, Kortadi considera que no es algo relevante, pues las procesiones que se mantienen más antiguas en Gipuzkoa son precisamente las de Segura, Hondarribia, Azkoitia, además de mencionar que últimamente se ha recuperado la de Legazpi.

Más bien, incide en que la mayor dificultad está en que “la religiosidad hoy en día se vive de una manera más interior, dentro de los templos”. Cree que hay lugares de Euskal Herria donde existen un buen número de imágenes muy importantes de escultores medievales, renacentistas, barrocos..., “de todos los períodos”, De hecho, matiza que también “hay autores modernos que han tratado el tema de la resurrección de Cristo”.

Museo de los Pasos de Bilbao. Jose Mari Martinez

Dónde encontrarlo en Euskal Herria

Por esto mismo, y si son de los que se sienten atraídos por el arte sacro en general, consideramos que es necesario conocer la existencia de algunos de estos lugares en nuestros territorios.

Echando un vistazo a las principales ciudades de Euskal Herria, nos topamos en Bizkaia con el Museo Diocesano de Arte Sacro de Bilbao, donde se conservan más de 2.000 piezas que abarcan desde la Edad Media hasta el siglo XX (esculturas, pinturas, piezas de orfebrería, vestiduras...).

De su bloque Popular destacan elementos como la carraca de la iglesia de Santo Tomás de Olabarrieta de Zeberio y el Mingorri, tradición de Lekeitio vinculada a esta celebración.

‘Mingorri’, tradicional de Lekeitio vinculado a la Semana Santa. EMILIO XABIER DUENAS / Museo de Arte Sacro de Bilbao

En cuanto a lo Singular, cabe destacar el monumento de Semana Santa de Bermeo y todo el conjunto de gran valor artístico Ciclo de la Pasión de Lucas Jordán.

'Sarga', monumento de Semana Santa en Bermeo. Museo de Arte Sacro de Bilbao

Dedicado íntegramente a la tradición de la Semana Santa en su capital, el Museo de Pasos de Semana Santa de Bilbao exhibe numerosas imágenes utilizadas durante las procesiones (diferentes representaciones de escenas de la Pasión de Cristo), además de diversa información sobre la historia de las cofradías.

Repasamos territorio alavés, donde el Museo Diocesano de Arte Sacro de Vitoria-Gasteiz, enmarcado en la girola de la Catedral de María Inmaculada de la capital alavesa, reúne obras de arte que incluyen esculturas románicas, tallas góticas, retablos renacentistas, pinturas barrocas de artistas como El Greco o Ribera, además de piezas de orfebrería.

‘Lamentación sobre Cristo muerto’, Gaspar de Crayer, hacia 1640, óleo sobre tela. Obispado de Vitoria

Por último, y conservando una importante colección de arte sacro procedente de la diócesis navarra, el Museo Catedralicio y Diocesano de Pamplona cuenta también con diversas esculturas medievales, retablos, pinturas, objetos litúrgicos y piezas de orfebrería.

Museo Diocesano de Pamplona. Iban Aguinaga

Por supuesto, del Museo Diocesano de Donostia-San Sebastián nos habla su propio director: “Por el museo pasa mucha gente, el año pasado batimos todos los récords desde los 10 años que llevamos. Han pasado 76.500 personas, que no son pocas. Pasa mucha gente joven, del Estado, de otros países, de Euskadi...”.

Nos cuenta que está dividido desde la tardocristianización en la Alta Edad Media, época románica (siglos XII y XII), hasta nuestros días. “Tenemos una parte que está dedicada a la introducción del cristianismo en Euskadi, la consolidación en la época del Renacimiento y, por último, en la época moderna con obras de Oteiza, Chillida... Hay obras para ver la evolución del pensamiento cristiano a lo largo de la historia y cómo se ha plasmado en las obras de arte”, explica.

Edorta Kortadi es el director del Museo Diocesano Donostia-San Sebastián. Ainara Garcia

El carácter, un factor clave

En otras diferentes zonas del Estado, la Semana Santa parece vivirse con un fervor más intenso. Que en nuestros territorios ese hecho se perciba diferente para Kortadi tiene que ver con “esa cierta sobriedad, que yo creo que es una de las características de los vascos”. “No somos personas de muchas palabras, somos más de hechos”, puntualiza. Por eso cree que influye “la manera de ser de cada pueblo, cada idiosincrasia” a la hora de celebrar ciertos eventos más relacionados intrínsecamente con la cuestión religiosa.

Para terminar, y como consejo propio de Kortadi, el experto anima a disfrutar de la Semana Santa sin prejuicios: “Yo admiro a un pintor que solía decir que nos nacen con unas gafas puestas”. Considera que la mejor manera de plantarse “ante el arte, aunque no entendamos nada de ninguna cultura artística, ya sea religioso o profano, es viniendo sin prejuicios. Recomienda situarse delante de la obra en sí, para dejarnos “empapar” únicamente por el arte en sí mismo.

03/04/2026