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La desclasificación de la documentación sobre el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981 ha vuelto a poner en primer plano la necesidad de reformar la Ley de Secretos Oficiales, en vigor desde 1968, para sacar a la luz otros episodios oscuros de la historia de España. El presidente español, Pedro Sánchez, ha reclamado por ello apoyos al Proyecto de Ley de Información Clasificada que el Consejo de Ministros aprobó el pasado julio, pero ante la certeza de que Junts lo rechazará, el PNV ha pedido someter a debate su propia propuesta de reforma, que no contempla plazos tan estrictos para desvelar esta documentación.
El presidente del BBB del PNV, Iñigo Ansola, ha insistido en ello al reclamar que se promueva la reforma de la Ley de Secretos Oficiales de los jeltzales, la única “factible” de aprobar en el Congreso, y se desclasifiquen otros documentos sobre “hechos muy graves” que siguen sin aclararse como la matanza del 3 de marzo de 1976 en Gasteiz, las cargas policiales en los sanfermines de 1978, el atentado en el bar 'Aldana' de 1980 o la detención, tortura y asesinato de Mikel Zabalza en 1985 a manos de la Guardia Civil. “No vamos a estar esperando a cuentagotas a ver si fallece alguien para que saquemos los datos”, ha manifestado.
“¿Por qué no se desclasifican? ¿Cuál es la intencionalidad?”, se ha preguntado en una entrevista en Onda Vasca, en la que ha recordado que la iniciativa jeltzale plantea la desclasificación automática a los 25 años de todos los documentos que se mantienen en secreto. “Queremos que se promulgue esa Ley porque estamos en un Estado democrático”, asevera. “Lo estamos reclamando con ahínco”, ha insistido respecto a una iniciativa que el Grupo Vasco viene promoviendo desde hace una década, con hasta cinco textos presentados hasta la fecha. Ansola ha dicho esperar que los papeles del 23-F supongan “un precedente positivo” para continuar desclasificando más, ya que se ha demostrado que tan solo hace falta voluntad política para dar este paso.
Sobre los informes del golpe fallido ha valorado que “parece que ha quedado claro el papel que el rey jugó en contra del golpe de Estado, pero a su vez también parece que la Casa Real quiso lavar su cara reuniéndose con los golpistas”. "Entonces, ante un posible juicio, que la Casa Real quisiera lavar su cara, también me lleva a pensar en algo raro", ha señalado. También ha admitido que le ha parecido "muy curioso que ayer, justo el día que se desclasificaron los papeles del 23-F, haya muerto el único testigo que podía realmente conocer lo que sucedió en ese día tan señalado".