Actualizado hace 5 minutos
Jonathan Milan, brutalista, maximalista, culturista, un coloso, pateó lo pedales con el virtuosismo de los salvajes. Coceó el velocista italiano, una montaña de músculos, de potencia máxima. Milan, forzudo, poseía las piernas, el ímpetu y la esperanza, pero erró en la distancia. Demasiadas prisas.
El italiano, que masticaba las bielas, comprendió demasiado tarde que su aceleración no le alcanzaría para encontrarse con la victoria que imaginaba.
Perdió inercia y opciones. Midió mal la tela que le faltaba por cortar y eso es una maldición para los velocistas, que son un compendio de muchas cosas, pero sobre todo unos genios del cálculo.
Del Toro, líder
En la jornada más larga de la Tirreno-Adriático, tras los fastos del sterrato, cómodo el liderato de Del Toro, la etapa confluyó al esprint en Magliano de' Marsi, en el Abruzzo, después de una singladura sin adrenalina hasta el final. Milan se activó el primero. Como un resorte.
Del Toro, líder.
Gastó demasiado y quedó descartado en un final con ligera pendiente. Aguantaron más Tobias Lund Andresen, Arnaud de Lie y Jasper Philipsen.
El danés tomó el centro de la calle que daba a la gloria para imponerse con contundencia una vez decayó el fulgor de Milan. Contó su décima victoria en su palmarés.
Tiirreno-Adriático
Tercera etapa
1. Tobias L. Andresen (Decathlon) 5h29:22
2. Arnaud de Lie (Lotto) m.t.
3. Jasper Philipsen (Alpecin) m.t.
General
1. Isaac del Toro (UAE) 10h35:22
2. Giulio Pellizzari (Red Bull) a 4’’
3. Magnus Sheffield (Ineos) a 14’’
Lo hizo de diez el danés. Sobresaliente. Dominó el debate entre guepardos Andresen, que en cuanto dejó el rebufo de Milan se lanzó con contundencia hacia el triunfo con determinación.
Ni De Lie ni Philipsen se aproximaron al danés, superior su velocidad a la del resto de esprinters. Andresen acelera en la calma.