Zeru Drones es una startup ubicada en Donostia que está transformando la vigilancia, el control y la inspección de infraestructuras desde el aire a través de sistemas no tripulados. A punto de cumplir dos años de trayectoria y con el respaldo del Gobierno Vasco a través del programa BIND que impulsa Spri, la empresa destaca por un enfoque diferencial: no se encargan de fabricar el dron, sino de dotarlo de inteligencia.
Según explica Ander Maiztegi, director y cofundador de la empresa, "nosotros somos puro software y hay mucha ingeniería por detrás para convertir cualquier dron del mercado en una herramienta autónoma".
Sistema más eficiente y eficaz
El núcleo de su propuesta es un software de inteligencia artificial que permite a los sistemas ejecutar misiones en lugares donde el acceso humano es complejo o peligroso, como torres eléctricas o puentes. En ese sentido, Maiztegi señala que la clave reside en la autonomía del sistema: "nosotros le enseñamos a pensar, a tomar decisiones en tiempo real, a identificar los activos que hay que inspeccionar y a recopilar datos para generar informes automáticos de alta precisión".
Al integrar inteligencia artificial en cualquier hardware del mercado, logran que los drones ejecuten misiones de forma totalmente autónoma en lugares donde el ojo humano o el pilotaje manual no alcanzan.
Uno de los avances más destacados de la startup y en el que están trabajando actualmente en el marco del programa de aceleración del ejecutivo vasco es su capacidad para operar en entornos interiores donde el GPS suele fallar. Para superar este obstáculo, han desarrollado una tecnología de navegación propia. "Le enseñamos al dron a hacer un mapa inicial como si fuese un mapa mental del sitio y que, posteriormente, el dron se desplace por esos lugares", afirma Maiztegi, lo que les permite abrirse paso en el mantenimiento de túneles, fábricas y almacenes.
Para proyectos que requieren cubrir grandes extensiones, como el mantenimiento de redes de carreteras o la vigilancia de bosques, la empresa emplea drones en enjambre. Este sistema permite que varios drones se coordinen entre sí para ejecutar una misión conjunta; si uno se queda sin batería, otro lo reemplaza automáticamente para garantizar la continuidad del servicio. De hecho, actualmente, colaboran con Mondragon Unibertsitatea para aplicar esta tecnología en la detección temprana de incendios.
En términos de eficiencia, Zeru Drones ofrece beneficios tangibles para las empresas, logrando reducir los tiempos de inspección en un 70% y los costes en un 50%. Sin embargo, el impacto más significativo se produce en la protección de los trabajadores. Como destaca su director, "eliminamos el riesgo laboral, que es lo más importante, en sectores tradicionales como la construcción o la energía".
La startup se basa en un servicio de suscripción o renting que ronda los 500 o 600 euros mensuales por dron, incluyendo mantenimiento y actualizaciones.