Política

Alta tensión en el arranque del año político vasco

EH Bildu y PP tratan de reabrir el frente sanitario a Pradales tras el error de las vacunas. El PSE sube el tono con la transferencia de Pasaia y la vivienda
La portavoz parlamentaria del PP, Laura Garrido, haciendo un gesto de incredulidad en el pleno de la semana pasada, con Rebeka Ubera (EH Bildu) a la izquierda de la imagen / Efe

En el pleno de control del viernes, el lehendakari quiso lanzar un mensaje sobre el clima político con el que ha comenzado 2026. Imanol Pradales cree que hay “más trincheras que puentes” y que, en lugar de entablar un debate constructivo en el cara a cara del Parlamento, algunas formaciones han preferido lanzar mensajes en los medios de comunicación o en sus redes sociales y, además, han recurrido a la “demagogia”. No concretó a qué partidos se refería, pero es un hecho objetivo que, mientras pronunciaba esas palabras desde la tribuna de oradores, Pradales clavó su mirada en la bancada que tenía a su izquierda, que es donde se ubica EH Bildu. En el extremo más cercano a la tribuna, se sientan sus portavoces, Pello Otxandiano y Nerea Kortajarena.

El contexto político también invita a pensar que el dardo iba dirigido, sobre todo, a EH Bildu. Este grupo se adelantó al departamento de Salud de Alberto Martínez y fue el que dio a conocer a los medios de comunicación que Osakidetza había suministrado por error dosis caducadas de la vacuna hexavalente a varias personas, en su mayoría bebés. El consejero admitió que Rebeka Ubera lo llamó por teléfono y, en ese contexto, le confirmó unos hechos que ya conocía este grupo a través de una filtración del personal sanitario.

Pero el PNV cree que EH Bildu actuó de manera imprudente dando a conocer los hechos a la prensa, cuando el departamento de Salud necesitaba más tiempo para ofrecer una indicación clara a las familias afectadas y no confundirlas, ya que todavía estaba esperando que los informes que había solicitado a los organismos especializados fueran coincidentes sobre la necesidad de revacunar o no, y sobre el número de dosis que realmente estaban caducadas.

EH Bildu dio a conocer los hechos el 27 de enero, y el consejero se encontraba trabajando en el caso desde el 15 de enero, que fue cuando una enfermera de Iztieta comunicó lo ocurrido al departamento. Al precipitar Bildu la comunicación del asunto, el departamento tuvo que salir al paso con la información oficial que tenía en ese momento, y a partir de ahí llegó una cascada de notas y actualizaciones con datos muy cambiantes, secuencia que no benefició al Ejecutivo.

El PNV cree que este grupo pretendía extender la “alarma social”, una reflexión que conecta de alguna forma con la referencia de Pradales a los partidos que han preferido actuar a través de los medios de comunicación. EH Bildu reivindica su derecho legítimo a registrar una batería de preguntas y exigir todos los datos sobre este caso porque, como partido de la oposición, le corresponde ejercer esa labor de control. Pero desde la otra parte se le recrimina que hiciera saltar la liebre ante la prensa cuando aún no había concluido la investigación.

Además, ahora que el consejero considera que la situación está reconducida y se ha acotado su extensión a un número muy inferior de afectados y OSI (en muchos casos, la vacuna no estaba caducada, sino que se había producido un error al registrar la fecha en el sistema), EH Bildu ha realizado dos movimientos: por un lado, duda de la voluntad real del consejero de hacer público el asunto en algún momento si su grupo no hubiera dado la voz de alarma y, por otro, más allá de no dar por cerrado este asunto, trata de reabrir el frente sanitario a Pradales con la idea de que “los problemas estructurales en Osakidetza persisten”. El PP secunda la idea.

Desde la mesa del pacto

Osakidetza se convirtió en el principal foco de desgaste para el PNV tras la pandemia del coronavirus que estalló en 2020 y que lastró las listas de espera. En ese contexto, una de las principales propuestas de Pradales en la campaña de las elecciones de 2024 fue activar una mesa con los partidos y los agentes implicados para articular propuestas de mejora en un ámbito más colaborativo y alejado del enfrentamiento. La mesa alumbró un acuerdo el año pasado cuya existencia negó EH Bildu, aunque después ha matizado sus palabras y ha puesto en valor que apoyó 11 de las ponencias, votó en contra de 8 y se abstuvo en 5. La preocupación por la sanidad ha ido en descenso en los estudios sociológicos, que ahora están liderados por la vivienda.

EH Bildu y PP vuelven a llevar el debate sanitario al primer plano de la confrontación política con el Gobierno. El sábado, en la tertulia de Radio Euskadi, Arkaitz Rodríguez aseguró que “los problemas estructurales en Osakidetza persisten”, y añadió que “al departamento le constaba desde marzo de 2025 que el registro de vacunas no era fiable”. “¿Qué han hecho desde entonces?”, dejó caer. Desde el PP, Laura Garrido puso el acento en la posibilidad de que lo ocurrido sea un “delito” por la investigación de la Fiscalía.

PNV y PSE

En los últimos días, el PSE ha protagonizado dos nuevos episodios de tensión con sus socios en el Gobierno. Aunque el lehendakari había fijado como criterio que el Gobierno debía quedar al margen de las discrepancias que mantuvieran PNV y PSE como partidos, los consejeros socialistas se están implicando en la disputa pública. En todos los casos, los consejeros han dado el paso para cerrar filas con su secretario general, Eneko Andueza, y trasladar que tiene el respaldo de todo el partido cuando formula sus críticas al PNV. Puede parecer que existe una consigna interna en tal sentido, y el hecho de que los principales referentes socialistas salvo la alcaldesa de Gasteiz estén en el Gobierno complica que puedan abstraerse de la discusión.

Ocurrió por primera vez en octubre. El vicelehendakari segundo, Mikel Torres, de un perfil poco dado a la polémica, sorprendió con una defensa encendida de Eneko Andueza en sus redes. Como matiz, lo hizo en respuesta a un consejero del PNV, Bingen Zupiria, que decía que las críticas de Andueza dejan en una situación incómoda a los representantes socialistas en el Consejo de Gobierno. Pero, en la última semana, el consejero socialista de Vivienda, Denis Itxaso, ha salido al paso para responder a una dirigente del PNV, y no a alguien del Consejo de Gobierno. La presidenta del GBB, Maria Eugenia Arrizabalaga, había insinuado que Andueza tiene una actitud “españolista” cuando se niega a que el puerto de Pasaia deje de ser de titularidad estatal.

Itxaso también ha acusado esta semana a Pradales de “frivolizar” y buscar la foto con su anuncio de 400 alojamientos dotacionales en Riberas de Loiola, que el socialista redujo después a 200. Itxaso dirige la cartera de Vivienda, y subyace una discrepancia por ver quién lidera la comunicación de ciertas medidas. Tras el insólito episodio de un consejero descalificando al lehendakari, se disculpó por esta polémica y confió en que haya servido para extraer lecciones. PNV y PSE se reconocen su derecho a informar a la sociedad de sus posiciones si son discrepantes, pero se enfrentan a un difícil equilibrio cuando queda más de un año para las elecciones municipales y forales de mayo de 2027.

08/02/2026