Actualizado hace 2 minutos
Alphabet, la empresa matriz de Google y YouTube, ha reabierto el mercado de deuda con una emisión de bonos de 15.000 millones de dólares, dividida en varios tramos en dólares, libras esterlinas y, por primera vez, francos suizos, con el objetivo explícito de financiar su ambicioso plan de inversión en infraestructuras y servicios vinculados a la IA.
Esta operación no es un gesto aislado ni un simple ajuste contable. Se enfrentan a uno de los desafíos más exigentes de su historia corporativa. Uno de ellos es mantener el liderazgo en inteligencia artificial en un momento en que la competencia es feroz, las expectativas de crecimiento son gigantescas y la inversión requerida para sostener la ventaja tecnológica es, literalmente, de cientos de miles de millones de dólares.
Para 2026, la compañía estima un gasto de capital —el dinero destinado a inversiones duraderas como centros de datos, chips y redes neuronales— entre 175.000 y 185.000 millones de dólares, casi el doble que en ejercicios anteriores.
Lo interesante de esta emisión de deuda es su amplitud temporal y su complejidad financiera. Alphabet ha estructurado la colocación de bonos en varios tramos, con vencimientos que van desde plazos relativamente cortos hasta uno de los títulos más llamativos, como es un bono a cien años, algo extremadamente inusual en la industria tecnológica. Este tipo de instrumento, más propio de gobiernos o corporaciones centenarias, refleja la convicción de que la inteligencia artificial va en serio.
Hay dudas
La respuesta de los mercados no ha sido del todo clara. Por un lado, la demanda por estos bonos superó los 100.000 millones de dólares, lo que evidencia que muchos inversores institucionales ven valor en apostar por ello. Por otro, algunos analistas señalan que estas emisiones masivas de deuda, sumadas a recortes en recompra de acciones y presiones en los márgenes, pueden estar indicando una fase de transición en la que las tecnológicas deben equilibrar crecimiento, rentabilidad y sostenibilidad financiera.
No es casualidad que esta estrategia de financiación llegue en un momento en que todas las grandes tecnológicas están elevando el listón de sus compromisos con la IA.
Amazon, Meta, Microsoft u Oracle también han recurrido a emisiones de bonos en los últimos meses para respaldar sus propios despliegues de infraestructura, como centros de datos especializados o laboratorios de investigación avanzada.