La Reserva de la Biosfera de Urdaibai, una de las joyas naturales más valiosas de Euskal Herria, se enfrenta a una presión creciente que amenaza su delicado equilibrio ecológico. El Urdaibai Bird Center ha lanzado un aviso claro: la presencia de perros sueltos en zonas protegidas está teniendo un impacto grave sobre las miles de aves que dependen de este entorno.
Edorta Unamuno, biólogo del centro, explica que actividades aparentemente inocentes, como dejar correr a un perro por la playa o la marisma, están interfiriendo críticamente en los ciclos vitales de la fauna.
Un santuario bajo presión
Urdaibai no es un parque cualquiera; es un punto estratégico en las rutas migratorias internacionales. Según detalla Unamuno, cerca de 300 especies utilizan este espacio a lo largo del año, ya sea para descansar y alimentarse durante sus viajes transcontinentales o para reproducirse y criar.
Sin embargo, en los últimos años se ha observado un aumento exponencial de visitantes que acuden a "desfogar" a sus perros en estas áreas sensibles. El problema radica en el instinto depredador del perro. "El perro, al fin y al cabo, es un depredador. Su instinto puede ser perseguir o, simplemente con su presencia corriendo de un lado a otro, genera una molestia increíble", nos explica el biólogo en esta charla con Café con Patas.
El impacto de estas interrupciones va más allá de un susto momentáneo. Las aves, muchas de las cuales llegan exhaustas tras recorrer miles de kilómetros, se ven obligadas a huir, gastando una energía vital que necesitan para sobrevivir o continuar su migración.
Si el disturbio ocurre durante la época de cría, las consecuencias son devastadoras: los padres abandonan el nido, pudiendo dejar los huevos o polluelos a merced del clima y los depredadores.
Unamuno destaca la vulnerabilidad de especies como el águila pescadora. El daño ya es tangible: el experto confirma que especies como la lavandera boyera, que solía criar en las áreas de la ría, han dejado de hacerlo debido a la presión constante de los perros.
Lo que dice la ley: convivencia, pero con correa
Existe una confusión generalizada sobre la normativa en estos espacios. Urdaibai es una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y se rige por la Ley de Conservación del Patrimonio Natural de Euskadi. Unamuno aclara que la normativa no prohíbe la presencia de perros, pero es tajante en las condiciones: "La ley dice que los perros pueden estar, siempre que estén sujetos mediante correa".
Aunque algunos ayuntamientos aplican restricciones más severas en verano prohibiendo el acceso a playas, la norma base de conservación permite el paseo siempre que el animal esté controlado para evitar que invada la marisma.
Llamada a la responsabilidad y la información
Desde Urdaibai Bird Center no se busca demonizar a los perros -el propio Unamuno convive con uno-, sino apelar a la responsabilidad ciudadana y al sentido común. Gran parte del problema nace del desconocimiento; muchoas personas no son conscientes del daño que su perro causa al corretear libremente por un entorno protegido.
El biólogo solicita a las administraciones que refuercen la señalización y la información mediante cartelería clara. El objetivo es lograr una convivencia respetuosa donde se pueda disfrutar del entorno sin comprometer el futuro de la fauna silvestre. "Cuidemos esta joyita, porque es un entorno natural que nos da mucho y hay que protegerlo", concluye Unamuno.