Polideportivo

Alcaraz enciende las alarmas

El número 1 mundial comienza a ofrecer síntomas de agotamiento físico y mental provocados por la exigencia de su condición de rival a batir en el circuito: “Necesito volver a sentirme con ganas de entrar en una pista”
Carlos Alcaraz, durante su último partido, frente a Sebastian Korda en Miami.
Carlos Alcaraz, durante su último partido, frente a Sebastian Korda en Miami. / Europa Press

Actualizado hace 3 minutos

“¡No puedo más, me quiero ir a casa!”. Eran palabras agónicas, salidas de un gaznate estrangulado por la rabia y el cansancio. Una muestra del sometimiento al deporte de élite. Era el estallido producido por la presión acumulada en un fornido armazón de 1,83 metros de estatura y 74 kilos de peso sostenido por 22 años de experiencia vital. Era una exposición de la fragilidad de un ser humano, que aunque a veces es inquebrantable como una deidad en otras ocasiones ofrece las certezas del plano terrenal, donde habitan los mortales, donde habita Carlos Alcaraz.

Miami asistió a una prueba del agotamiento que padece el magnífico tenista de El Palmar. Alcaraz viene desde semanas atrás dando voces de alarma para quienes las quisieran atender. Hablan sobre la condición del ser humano, sobre el peso de la responsabilidad de sujetar el número 1 mundial. Un esfuerzo colosal para quien sujeta la condición como un pilar de grafeno pero con un sustento de carne y hueso. En la tercera ronda del Masters 1000 de Miami, cuando se desarrollaba la derrota frente a Sebastian Korda, número 36 del ranking de la ATP, el murciano explotó como una granada bien cebada. “No puedo más, me quiero ir a casa”, proyectó a los cuatro vientos.

Reacciones no vistas antes

Alcaraz, hastiado, renunciaba a su filosofía. A esa condición de irreductible que le ha conducido hasta los altares del tenis, que le ha permitido sortear curvas inescrutables. Miami fue testigo de una actitud sobre la pista muy distinta de la que suele ofrecer. Era, en definitiva, una voz víctima de la saturación. El éxito en el Open de Australia y una secuencia de dieciséis victorias consecutivas en el arranque de la temporada dibujaban a un Alcaraz sublime, próximo o quizá sencillamente abrazo a su mejor versión. Pero la caída en su penúltimo torneo, en las semifinales de Indian Wells ante Daniil Medvedev, y esta última frente a Korda en la ciudad de Florida han aflorado en Alcaraz unas reacciones que antes no se habían dado, al menos no de puertas afuera.

“A veces me canso de sentir que juego contra Roger Federer en cada ronda”, declaró unos días atrás, tras imponerse a Arthur Rinderknech en Indian Wells. “A veces parece que todos juegan a un nivel increíblemente alto. No sé si es solo una sensación mía, pero siento que siempre ocurre contra mí. Si jugaran a ese nivel en todos los partidos, deberían estar mucho más arriba en el ranking. Es algo que me preocupa y en lo que pienso cuando estoy jugando”, confesó el murciano, que hacía alusión al peso de soportar el número 1. No era una denuncia ni una excusa, sino un reclamo para la comprensión. Era una búsqueda de la empatía ajena.

Una diana en la espalda

“Parece como si tuviera una diana en la espalda, y creo que ellos sienten que si no juegan a ese nivel no pueden ganarme, o al menos eso es lo que imagino que pueden pensar. Yo debo intentar no dejar que el rival sea agresivo o juegue a su estilo y tratar de imponer mi estilo”, ahondó. Pero la concentración se diluye con la saturación.

Tras encajar la derrota ante Medvedev, Alcaraz reincidió en la misma idea, algo que parece estar corroyendo su mente. “Lo que me empieza a cansar un poco es tener siempre esa diana en la espalda. Como dije, nunca había visto a Daniil jugar así. Pero tengo que aceptarlo. Tengo que aceptarlo y seguir adelante”, manifestó.

El discurso tuvo continuidad jornadas más tarde, esta vez después de ceder ante Korda. “Es un poco molesto, pero hay que aceptarlo. Hay que seguir adelante y darlo todo. Por suerte, siento que tengo muchas armas, muchas cosas que puedo hacer en la pista para intentar que se sientan incómodos. Aunque ante Korda, para ser sincero, no he encontrado la manera. Pero sé que a partir de ahora van a jugar así. Solo tengo que estar preparado, como he dicho”, declaró.

Carlos Alcaraz, en acción en Miami.

Carlos Alcaraz, en acción en Miami. Europa Press

Varios motivos de presión

Más allá de la fatiga que pudiera haber producido el camino recorrido, Alcaraz sufre el cansancio físico y mental de un agitado calendario que le incita a defender su estatus de jerarca mundial. Además, la presión es aún mayor si cabe atendiendo a la persecución que viene protagonizando Jannik Sinner, el número 2, su némesis, quien tras caer en la semifinal de Australia encadena 13 triunfos seguidos en torneos de Masters 1000 y 26 sets ganados de manera consecutiva que supusieron dejar obsoleto el récord de 24 de Novak Djokovic. Pisa fuerte el italiano. Alcaraz siente la amenaza en el cogote. Asimismo, su respuesta sobre las canchas después del divorcio con Juan Carlos Ferrero fue otro aspecto que pudo agregar presión sobre su figura. En este sentido, acallar al sector crítico era otro desafío añadido.

Los rivales, como dice, se le multiplican, todos ellos ávidos por firmar una victoria ante el considerado actualmente como mejor tenista del planeta. La táctica contra Alcaraz parece estar extendiéndose. Se trata de aplicar agresividad en el juego para privar de la iniciativa del punto al murciano. Es arriesgado, pero dio resultado a Medvedev y Korda, que subieron a la red en un estilo impropio pero que dio resultados, que obligó a Carlos a aplicar un juego profundo y quitó ritmo a los partidos, ese en el que se recrea el número 1 con su combatividad. La idea es buscar la multiplicación de los fallos de Alcaraz en su intento por llevar la iniciativa en los puntos. Obviamente, el plan suena sencillo, pero tampoco es infalible ante el murciano, que al fin y al cabo por algo es el rival a batir.

Clamor por un descanso

El caso es que Alcaraz transmite síntoma de desgaste. La tensión y el agotamiento han ofrecido escenas nada habituales. Su ánimo se ha erosionado. ¿Se puede hablar de colapso? El tiempo lo determinará. Por de pronto, las alarmas están encendidas. Ya ha admitido que necesita parar. Tras caer ante Korda expresó: “Ahora mismo estoy pensando en tomarme unos días libres, en resetear mi cuerpo y mi mente. Voy a casa a estar con mi familia y amigos, a descansar todo lo que mi equipo me permita. Necesito volver a sentirme con ganas de entrar en una pista”. En principio, su próxima cita en el calendario es el Masters 1000 de Montecarlo, que se celebrará entre el 4 y el 12 de abril. ¿Acudirá? ¿Lo hará con un talante renovado?

2026-03-24T14:13:40+01:00
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