Gipuzkoa

Adiós al Zipi-Zape tras 35 años: "He visto crecer a dos generaciones de zumaiarras"

Tere Lorente cierra la mítica tienda de chuches abierta en 1990 con la esperanza de que el negocio continúe
Maria Teresa Lorente, 'Tere', se jubila después de estar 35 años en la tienda Zipi-Zape de Zumaia. / Pedro Amundarain

Cuando todo el mundo escucha el nombre de Zipi, automáticamente se le viene a la mente su pareja Zape gracias a los personajes míticos de Ibáñez. Sin embargo, en el imaginario colectivo de los zumaiarras y de alrededores, esa unión no sólo evoca personajes de cómic; se les viene a la mente un punto de encuentro. La tienda de gominolas, juguetes, frutos secos, encurtidos... llamada como la pareja animada.

Ciclo que comenzó en 1990 y que busca relevo

Tras 35 años de actividad ininterrumpida, la tienda Zipi-Zape de Zumaia ha echado el cierre. No es una despedida cualquiera; es el fin de un ciclo que comenzó en 1990 y que ahora busca relevo para no dejar el local vacío.

Maria Teresa Lorente, más conocida como Tere, era el rostro amable detrás del mostrador. Nacida en Eibar en 1962, llegó a Zumaia a principios de los setenta, cuando la postal del pueblo era completamente distinta. “Donde estamos ahora, antes había una carbonera creo recordar”, recuerda con nostalgia a este periódico. El edificio actual no existía y el entorno era distinto.

"Los golosos están en todos los lados"

Fue en 1990 cuando decidió dar vida a un local que “estaba en ladrillo”. La apuesta fue clara desde el primer día: una tienda de chuches. “Los golosos están en todos los lados”, bromea. “Los adultos suelen tener más antojos de dulces que los niños”. Al principio, el negocio convivía con la mítica tienda de Manoli, pero cuando ella cerró, le pasó “el testigo” de los juguetes a su tienda.

A lo largo de estos años, Tere ha visto cómo el sector cambiaba. Ha lidiado con la llegada de las máquinas expendedoras y la proliferación de bazares, pero Zipi-Zape siempre mantuvo su esencia de negocio tradicional “de toda la vida”. En las reseñas de internet y en el boca a boca de los y las zumaiarras, se la describe como una persona “encantadora y cercana”, capaz de mantener la calidad de unos dulces que muchos califican como “los más ricos”.

"La gente de fuera venía pidiendo de todo"

Tere ha visto la evolución de Zumaia como pueblo turístico y eso le ha dejado anécdotas graciosas. “La gente de fuera venía pidiendo de todo: desde alpargatas hasta filetes, crema de sol o preservativos”, cuenta entre risas.

Interior del Zipi-Zape antes de ser vaciado. Pedro Amundarain

La jubilación llega tras años de entregarse al horario del comercio. Eso incluye veranos, festivos y muchas fiestas de fiestas populares como los San Telmos o los San Pedros, entre muchos otras. Tere reflexiona sobre el cambio de mentalidad en la juventud. “Hoy en día los jóvenes están más mimados. No tienen el espíritu de sacrificio que teníamos nosotros para trabajar un fin de semana o durante toda la temporada estival. En temporada alta solíamos estar tres personas atendiendo, al principio no nos costaba encontrar a más gente para trabajar, pero con el tiempo hemos notado que cada vez la gente era más reacia a trabajar en esas fechas. Antes lo hacían para poder pagar sus estudios y así aprendían a valorar también lo que era ganar el dinero. Ahora, en cambio, se lo pagan sus padres todo”, reflexiona”.

"Si espero más me quedo para ver a los nietos"

El local ya está cerrado y, aunque aún siga estando lleno de chuches, poco a poco lo están vaciando. Para ella es un momento agridulce, siente pena, porque ha disfrutado viendo crecer al pueblo y a sus habitantes. “Ya voy por la segunda generación de clientes, he conocido a mucha gente siendo pequeña que ahora son padres y madres y traen a sus hijos e hijas a comprar aquí, eso me hace mucha ilusión. Si espero unos años más me quedo para ver a los nietos”, comenta entre risas.

¿Qué hará ahora? Tere revela que ahora podrá hacer lo que el trabajo “le robó” durante años. Ir a la playa de Zumaia, esa que ha tenido siempre tan cerca y tan lejos y que no pisa “desde hace una eternidad” por el incordio de la arena y las prisas por reabrir. También viajará mucho e irá a Guadalajara, al pueblo de sus padres, y simplemente disfrutar “de la paz y estar tranquila sin hacer nada”.

"Me gustaría seguir viendo la tienda abierta"

El futuro de la tienda sigue en el aire. Existe un candidato interesado y su deseo es que Zipi-Zape siga endulzando a Zumaia y a los y las zumaiarras. “Es una pena, pero como todo en esta vida ha llegado el momento, nada ni nadie es eterno. Me gustaría que cuando pase por aquí pueda seguir viendo el Zipi-Zape abierto y espero que así sea. Si no, se cierra el círculo que abrí hace 35 años".

27/02/2026