Las manchas de lejía son uno de los accidentes domésticos más temidos porque, a diferencia de otras, no ensucian, sino decoloran. Cuando aparecen, mucha gente da la prenda por perdida. Sin embargo, La Ordenatriz ha compartido en redes un vídeo en el que muestra un método casero para tratar manchas de lejía recientes, con el objetivo de neutralizar visualmente el daño y recuperar el aspecto del tejido.
Desde el inicio del vídeo deja claro el alcance del truco: “Te enseño cómo quitar las manchas de lejía si son recientes”. No se trata de hacer desaparecer químicamente la decoloración, sino de igualar el tono del tejido para que la mancha deje de destacar tanto, algo especialmente útil en prendas oscuras o de colores intensos. Tal y como afirma en el post: "La pena es que sólo funciona si actúas en las primeras 24 horas, pero al menos tenemos una oportunidad de recuperar las prendas decoloradas con la lejía".
El método de La Ordenatriz
El primer paso consiste en preparar una mezcla a base de ingredientes naturales. Según explica, hay que “poner a hervir durante 15 minutos un limón y un tomate”. El objetivo de este proceso es extraer dos componentes clave: “con eso extraemos el ácido cítrico del limón y el licopeno del tomate”, sustancias que ayudan a aportar pigmento y a trabajar sobre la zona afectada.
Una vez hervidos, se completa la mezcla añadiendo otros dos elementos: “una cuchara grande de sal y dos cucharitas de ácido cítrico”. La Ordenatriz insiste en que es importante disolver bien todos los ingredientes antes de pasar al siguiente paso. Cuando la mezcla ya está lista y se ha enfriado, llega el momento clave del proceso: “cuando se enfríe sumergiremos la prenda durante 8 horas”.
Una botella de lejía, cerca de las de otros productos.
El tiempo de reposo es fundamental para que la mezcla actúe de forma progresiva sobre la mancha. Tras ese periodo, la creadora de contenido muestra el resultado final con entusiasmo: “Y este es el increíble resultado, espera que te lo enseño en seco”. En el vídeo, al enseñar la prenda ya seca, remata dejando ver cómo la mancha de lejía ha quedado mucho menos visible.
Este método, según explica, funciona mejor cuando la mancha es reciente y no ha pasado por varios lavados, ya que el tejido aún responde mejor al tratamiento.