Con el albergue de peregrinos de Estella como inicio y fin de esta salida, planteamos una ruta circular, con el arbusto del zumaque como excusa, a esta bella población navarra. Andaremos por los montes que la rodean, visitaremos varios de sus monumentos y hasta descubriremos un parque diferente a todo lo conocido.
DATOS PRINCIPALES
· Kilómetros: 13,77 km
· Desnivel positivo: 560+
· Duración: corriendo 2:00h / Caminar - correr: 3:00h / Senderismo 4:00h
LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA
· Desde Pamplona, saliendo por la parte suroeste de la ciudad accedemos hasta la A-12 dirección Logroño. La abandonamos en la salida 36 para tomar la NA-1110 por la que llegamos a Estella
· Desde Vitoria, salimos por la parte este de la ciudad para coger la A-132 que tras pasar por Campezo y Murieta abandonamos para acceder a la NA-132A. Vamos por ella hasta llegar a Estella.
· Desde Bilbao, saliendo por la parte sur por medio de la AP-68 y después por la N-622 llegamos a las cercanías de Vitoria. Tomamos la N-1 sentido Irún para dejarla en la salida 357. Así por la A-2134 cogemos en Illaratza la A-4107 que nos deja ya en la A-132 donde seguimos las indicaciones del punto anterior.
· Desde Donostia tomamos la N-1 sentido Madrid hasta Andoain donde por medio de la salida 445 accedemos a la A-15 llegando por ella a Pamplona. La circunvalamos para tomar en Zizur Mayor la A-12 hasta Estella.
DESCRIPCIÓN
Salir del albergue de peregrinos de Estella al amanecer siempre tiene algo de cruce de mundos: por un lado, la ciudad medieval que se despereza; por otro, las laderas que la abrazan y que nos llaman desde el primer paso. En menos de cinco minutos sentimos que dejamos atrás el ruido urbano. El camino se encarama hacia el alto del Gurugú, un promontorio que, aunque hoy parezca un simple cerro, ha sido durante siglos un punto estratégico. Desde aquí se vigilaban los accesos a la ciudad, especialmente en los siglos XIV y XV, cuando Estella era una plaza fuerte disputada entre agramonteses y beamonteses. La subida es corta pero directa, y en cuanto ganamos un poco de altura aparece esa mezcla tan característica de la zona: tejados medievales abajo, pinar y carrasca arriba, y el Ega serpenteando como una frontera líquida entre ambos mundos.
Puente de la cárcel, salida de la ruta
En el Gurugú sobreviven las ruinas de la ermita de San Lorenzo, que hoy son poco más que muros vencidos y un rectángulo de piedra, pero que durante siglos fueron un punto de referencia para los vecinos. Se cree que la ermita ya existía en el siglo XIII, vinculada a las cofradías que cuidaban los montes cercanos y a los barrios altos de la ciudad. Desde aquí, el sendero baja hacia el Parque de los Desvelados, obra de Luis García Vidal, que aparece como un contraste total: arte contemporáneo, figuras humanas estilizadas, casi oníricas, colocadas a lo largo del camino. Este paseo nació a finales del siglo XX como un proyecto artístico para acompañar al peregrino y al caminante, y tiene ese punto de rareza amable que nos obliga a bajar el ritmo.
Parque de los desvelados
A partir de aquí, el sendero se vuelve más juguetón. El PR NA‑201, la Ruta del Zumaque, empieza a mostrar su carácter: un trazado que mezcla historia, paisaje mediterráneo y ese matorral rojizo que da nombre al recorrido. El zumaque, introducido en Navarra en época medieval para el curtido de pieles, encontró en estas laderas un lugar perfecto para crecer. Su cultivo fue una pequeña industria local, especialmente en los siglos XV y XVI, cuando Estella era un centro importante de artesanía del cuero. Hoy, aunque ya no se cultiva, sigue colonizando las laderas y en otoño luce rojos y naranjas imposibles.
CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA
Hidratación. Pocas fuentes tenemos disponibles en esta ruta. Pero contamos con que atravesamos a la mitad de ella por las calles de Estella, por lo que podremos rellenar nuestros depósitos.
Calzado. Con un calzado polivalente es suficiente, no es una zona que acumule mucho barro por lo general en época de lluvia.
Dificultad. Moderada por la distancia, sencilla por la orientación, además tenemos el comodín de poder acortar la ruta en muchos momentos.
El terreno se estrecha, la roca asoma, y el sendero gana carácter camino de Peña Aguda. Es una subida corta y arriba nos espera un espolón calizo que se gana sin complicaciones, pero que tiene un carácter propio. Desde arriba, pegados a su cruz visible desde buena parte de Estella, Montejurra domina el horizonte como un gigante dormido, y el valle del Ega se abre hacia el oeste con una claridad que sorprende. Este punto ha sido siempre un mirador natural: en época medieval se utilizaba como punto de referencia para delimitar términos municipales, y durante las guerras carlistas sirvió como observatorio improvisado para vigilar movimientos en el valle.
Basílica del Puy
La bajada desde Peña Aguda nos lleva directamente hacia la basílica del Puy, uno de los templos más emblemáticos de Estella. Su forma octogonal y su ubicación elevada la convierten en un faro urbano. La devoción al Puy se remonta al siglo XI, cuando, según la tradición, la Virgen se apareció sobre un espino blanco. Desde el Puy atravesamos Estella dejando atrás el bullicio del centro. El camino se estira y enlaza con la senda de las Lecheras, que usaban las mujeres que bajaban a la ciudad a vender leche y productos del campo. Este camino, documentado ya en el siglo XVIII, era una vía secundaria que conectaba las huertas y caseríos del entorno con el mercado de Estella. Es un tramo tranquilo, casi rural, donde vuelven los olores a tierra, a hierba seca y a monte bajo. Aquí aparece de nuevo el protagonista del PR: el zumaque.
Basílica del Puy
El camino desemboca en la ermita de Santa Bárbara, blanca, humilde, pero con una presencia que domina el valle. Ya mencionada en el siglo XVI, fue durante siglos un punto de referencia para los pastores y agricultores. Santa Bárbara era invocada contra tormentas y rayos, y no es casual que esté en un alto despejado: desde aquí se vigilaban las nubes que venían del oeste y se hacían rogativas para proteger los campos.
Cruz de Peñaguda
Desde Santa Bárbara, el cordal avanza hacia la Cruz de los Castillos, y cada paso es un mirador nuevo. La cruz marca el punto donde se levantaban dos fortalezas medievales que defendían la ciudad: el castillo de Zalatambor y el castillo de Belmecher. Ambos fueron derribados en el siglo XVI por orden de Fernando el Católico, que quería evitar que las ciudades navarras se convirtieran en focos de resistencia tras la conquista de 1512. Durante la Edad Media, estos castillos fueron escenario de asedios, pactos y traiciones, especialmente durante las guerras civiles navarras. Hoy no queda nada de las murallas, pero el lugar conserva ese aire estratégico: control visual total del valle, del Camino de Santiago y de los accesos desde el sur.
Cruz de los Castillos
El descenso final es casi un regreso ceremonial. Baja directo hacia el casco histórico, donde vuelven los sonidos cotidianos: una conversación en un balcón, el olor a pan, el eco de las calles estrechas. En pocos minutos estamos de nuevo en el albergue, cerrando una ruta que no es solo un recorrido, sino una lectura completa del paisaje que abraza Estella: sus montes, sus ermitas, su historia medieval, el zumaque, los miradores y ese equilibrio tan suyo entre lo urbano y lo salvaje.
PLANES ALTERNATIVOS
A continuación, un par de planes extras con los que completar nuestra jornada de monte:
· Visita del Monasterio de Irache + extra: en el mismo sitio donde aparcamos el coche tenemos la oportunidad de visitar esta joya del románico. Hospital de peregrinos, universidad, hospital de guerra y colegio de religiosos son las distintas funciones que el Monasterio ha albergado a lo largo de la historia y que le han convertido en uno de los conjuntos monumentales más importantes de Navarra. Su localización en el Camino de Santiago, en las proximidades de Estella, le hacen ser parada obligada de peregrinos y amigos de la Ruta Jacobea, en su visita a este monasterio que los benedictinos comenzaron a construir en la segunda mitad del siglo XI sobre otro anterior del siglo VIII. El acceso al monasterio es gratuito. Junto al monasterio, existe una fuente que por un caño mana agua y por el otro vino, con la que se pretende saciar la sed y alegrar el camino a los peregrinos del Camino de Santiago. La fuente es propiedad de las Bodegas Irache que pueden recorrerse de visita guiada.
· Museo de la trufa de Metauten: a escasos siete minutos en coche del Monasterio se ubica este curioso museo. Es el único centro de interpretación que hay en España dedicado a este singular producto. Tiene como objetivo principal dar a conocer la trufa negra (Tuber melanosporum), el llamado diamante negro de la cocina, que crece de forma natural en la zona, así como su historia, el entorno, la cultura, la biodiversidad requerida por la trufa para llegar hasta nosotros, sus valores naturales y gastronómicos. Podremos hacer una visita con degustación o la denominada trufaexperiencia que además de todo lo anterior nos enseñaran “in situ” la recogida de la trufa con la ayuda del perro trufero.
En Estella tendremos gran variedad de opciones para disfrutar de la gastronomía de la zona.