El derecho a tener una muerte digna está cada vez más arraigado en la sociedad vasca. El año pasado Euskadi registró un aumento del 61,6% en el número de solicitudes de eutanasia, hasta alcanzar las 120. No obstante se acabaron realizando 80, según los datos preliminares presentados ayer en la Comisión de Salud del Parlamento Vasco. La mayoría de las personas que han solicitado este acompañamiento para poner fin a su sufrimiento padecen demencia o se encuentran en un estadio de cáncer muy avanzado. Desde la entrada en vigor de la ley que regula la Eutanasia en 2021, Euskadi ha proporcionado ayuda médica a morir a 213 personas, de un total de 451 solicitudes recibidas.
Así lo dio a conocer la presidenta de la Comisión de Garantía y Evaluación de la Eutanasia de Euskadi (CGyEE), Julia Barroso, en la Cámara de Gasteiz para dar cuenta de la evolución de la prestación de ayuda medicas para morir en Euskadi. Barroso destacó el aumento exponencial en el número de solicitudes de eutanasia y mencionó las medidas adoptadas para dar respuesta a esta demanda creciente: la implantación del Sistema de Información de Eutanasia de Euskadi (SIEE), así como la creación de la Unidad Técnica de Eutanasia, en junio de 2025.
Eficiencia
La eficiencia del modelo vasco ha quedado patente en la comparativa de datos del año 2024. Mientras que la media en el Estado para completar el procedimiento de eutanasia se sitúa en 82 días, Euskadi se sitúa con un plazo de 49 días. Además presenta una de las tasas más altas de procesos realizados, 3,37 por 100.000 habitantes. Euskadi está dentro de las comunidades con más procesos finalizados junto con Nafarroa, Asturias, Catalunya e Islas Baleares. No obstante, aún está lejos de las cifras que reflejan países donde el derecho a morir con dignidad tiene un recorrido mucho más largo. En 2024, la eutanasia representó el 5,8 % del total de fallecimientos en los Países Bajos, por el 0,21% en Euskadi.
Osakidetza “aboga por garantizar procedimientos de eutanasia o ayuda médica para morir a aquellas personas que atraviesan situaciones complejas, dolorosas, ofreciendo acompañamiento y facilitando esta prestación”, según señalaron fuentes del Departamento de Salud. Del total de solicitudes acumuladas, alrededor del 75% obtienen autorización. Por el contrario, el 13% se rechaza y un 1% se desestima. Además, en el 14,4% de los casos la persona solicitante fallece durante el proceso antes de que la prestación pueda llevarse a cabo.
Otro de los datos relevantes es que el 10,8% de las peticiones corresponden a personas que habían dejado instrucciones previas para recibir la eutanasia. La mayoría de estos casos están vinculados a pacientes con demencia que habían formalizado un documento de voluntades anticipadas.
La edad media de las personas solicitantes es de 74 años, el 51% son hombres y el 49%, mujeres. Las enfermedades de base más frecuentes son las neurológicas y oncológicas a porcentajes iguales. El 53% de las eutanasias se realizan en el hospital, si bien el médico da la opción de llevarla a cabo en el hogar o en el centro sociosanitario en el que la persona esté ingresada. Por otra parte, el 42% de las solicitudes se presentan en atención primaria, el 47% en hospitales y el 11% en centros sociosanitarios. Además, en todos los casos de eutanasia registrados hasta ahora en Euskadi, ha sido el profesional sanitario el que la ha llevado a cabo, por lo que la opción de la autoadministración no se ha utilizado hasta el momento. l