El goteo imparable de informaciones sobre posibles casos de corrupción que afectan al PSOE y a Moncloa, con media docena escasa de protagonistas principales pero múltiples ramificaciones, ha provocado que el socio minoritario del Ejecutivo, Sumar, haya dicho basta. Fue su cara más visible, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la que reclamó al presidente español, Pedro Sánchez, que acometa un “cambio profundo en el Gobierno” y que actúe ya con medidas anticorrupción, dado que el Ejecutivo “así no puede seguir”.
“Se acabaron las reflexiones, se acabaron los cambios y las reformas cosméticas. Hay un punto y aparte y toca actuar”, advirtió en declaraciones a La Sexta. Díaz recalcó que no le compete decidir si debe haber elecciones anticipadas, pero insistió en que el Ejecutivo “tiene que ser reformulado en profundidad”, con cambios de calado en la gestión pública y en su formalidad. Deslizó así la posibilidad de una crisis de Gobierno y la entrada de nuevos miembros en el gabinete.
Pedro Sánchez tiene previsto hacer el lunes, en una rueda de prensa en Moncloa, un balance del año. Se juega mantener a su socio de Gobierno, Sumar, por lo que se presume que deberá anunciar medidas contundentes. No obstante, desde su gabinete anticiparon que la reclamación concreta de cambios en el Gobierno “no cabe en estos momentos” porque ningún ministro está implicado en los casos de presuntas corruptelas. No habrá crisis de Gobierno, una prerrogativa exclusiva del presidente, que mantiene toda su confianza en sus ministros.
Antes, la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, aseguró que la legislatura continuará porque el Ejecutivo “gobierna y funciona bien” y está respondiendo “con absoluta contundencia” ante los casos de corrupción y de acoso sexual por los que PP y Vox exigen un adelanto electoral.
Semana negra
Estas reacciones derivan de una semana especialmente negra para los socialistas y el Gobierno, marcada tanto por las dimisiones de cargos del PSOE por denuncias de acoso sexual como por las nuevas revelaciones del caso Koldo relacionadas con el exministro José Luis Ábalos, además de las detenciones del expresidente de la SEPI, Vicente Fernández, y de la exmilitante socialista Leire Díez. El “disparate de los puteros”, como lo resumió ayer Yolanda Díaz.
Todo esto llega a falta de ocho días para las elecciones extremeñas y coincidiendo con otro anticipo electoral en Aragón, que celebrará comicios autonómicos el 8 de febrero. De forma paradójica, ello obligará a Sánchez a realizar pronto cambios en su Gobierno, ya que deberá sustituir a la portavoz del Ejecutivo y ministra de Educación, Pilar Alegría, candidata socialista en esa comunidad.
El ultimátum de Yolanda Díaz fue cuestionado de inmediato por el PP, cuya portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, se preguntó: “¿Qué cambia una remodelación del Gobierno? ¿Que Sánchez escoja a nuevos corruptos y puteros para seguir haciendo lo mismo desde 2018?”.
Quienes sí respaldaron las palabras de Díaz fueron los partidos del espacio Sumar, que reclamaron a Sánchez un “nuevo Ejecutivo” que reimpulse las medidas sociales de la legislatura y pidieron “contundencia” para erradicar la corrupción y los casos de acoso sexual en el PSOE. Así lo trasladaron tras una reunión telemática entre los partidos con ministerios (Movimiento Sumar, Comunes, IU y Más Madrid).
Antes, el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, defendió en X que “la fortaleza de un Gobierno no se mide en aguantar, sino en cumplir con los acuerdos, con la agenda social y con la gente. Avanzar en derechos y actuar sin ambigüedades contra la corrupción y el machismo”.
Sánchez no contempla acometer cambios
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no contempla acometer los cambios profundos en el Ejecutivo que le ha reclamado su vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz (Sumar) ante la sucesión de casos de presunta corrupción y de acoso porque ningún ministro está implicado.
Fuentes de Moncloa trasladan a Europa Press que no habrá crisis de Gobierno, una prerrogativa exclusiva del presidente Sánchez, según recalcan, que sigue manteniendo toda la confianza en sus ministros, tal como manifestó él mismo el pasado sábado en una conversación con periodistas en el Congreso.
En Moncloa, tratan de arrojar agua fría a la situación y defienden que ninguno de estos casos afecta a ministros con asiento en el Consejo de Ministros y, por tanto, no entienden la vinculación que ha hecho Díaz para pedir cambios en el Ejecutivo.
Aunque son conscientes de que se trata de la 'número tres' del Gobierno y aseguran que está en su derecho de expresar su opinión, en el ala socialista del Ejecutivo no la comparten, tratan de quitarle importancia y no entrar al choque con ella.
No pasan por alto, sin embargo, que el socio minoritario del Gobierno haya querido lanzar esta exigencia después de una semana "muy compleja" para el Gobierno y para el PSOE, con la aparición de nuevos casos de acoso y dimisiones en cascada de dirigentes, sumado a la aparición de nuevas investigaciones judiciales que afectan al entorno socialista.
A pesar de que Moncloa descarta una crisis de Gobierno generalizada, Sánchez tendrá que acometer cambios en su Gobierno pronto, una vez que se ha confirmado el adelanto electoral en Aragón y deberá sustituir a la portavoz y ministra de Educación Pilar Alegría, candidata socialista en esta comunidad. Sin embargo, tal como adelantó él mismo la semana pasada, el plan es llevar a cabo cambios puntuales para ir sustituyendo a los ministros candidatos autonómicos.