La ruta comienza de la forma más cómoda posible, en el centro de Bakio, donde es fácil aparcar a primera hora del día. Desde ahí, el paseo se adentra poco a poco en el ambiente rural del municipio. Tras dejar atrás la zona urbana, el camino asciende hacia el barrio de Urkizaur, con la ermita de Santa Úrsula como primer hito reconocible. Es un inicio tranquilo al alcance de todo el mundo.
A partir de la ermita, el itinerario cambia de tono y se introduce en un sendero guiado por robles y eucaliptos. En los días de calor, este tramo se agradece mucho porque permite coger aire y sombra durante un pequeño tramo. El terreno mezcla zonas cómodas con alguna rampa algo más exigente, pero siempre sin ninguna dificultad destacable. El camino, además, está bien marcado y nos permite avanzar sin parones.
Cima de Jatatxiki
Tras superar un cruce y girar hacia una zona de pinos, el paisaje se abre de golpe. Aparece ante nosotros una zona más despejada, donde ya se intuyen dos de los grandes protagonistas del día: al frente, el monte Jata, y al otro lado, el mar Cantábrico.
El sendero conecta con una carretera que se sigue brevemente antes de tomar una pista que asciende hasta un merendero con fuente, uno de los mejores miradores de toda la ruta. Desde aquí, las vistas son perfectas para una primera pausa. A partir de este punto, la pista se transforma en un sendero con hierba que conduce directamente a la cima del Jatatxiki (555 metros). Es una cima modesta en altura, pero con panorámicas que justifican la excursión.
El gran mirador
Desde Jatatxiki, el recorrido continúa hacia el Jata, que está visible en todo momento como referencia. La distancia entre cimas es bastante corta y no tiene pérdida. Tras descender a una pista principal y cruzarla, comienza un sendero más empinado que gana altura hasta la cima.
La subida hace que las vistas se vayan ampliando a cada momento. En días despejados, no es raro coincidir con mucha gente, ya que el Jata es una de las montañas más populares de la zona por su accesibilidad. La cima, a 598 metros, ofrece una panorámica espectacular, con Bakio, la costa y buena parte de Bizkaia extendiéndose a la vista. Es el lugar perfecto para el hamaiketako, para hacer fotos y para quedarse mirando las vistas que nos ofrece el Jata.
El descenso se inicia por un sendero estrecho entre helechos, que pronto se convierte en una bajada pedregosa. Es un tramo que exige atención, especialmente cuando coincide con gente subiendo, pero se supera rápido. Al final, el camino desemboca junto a la ermita de San Miguel. Desde aquí, solo queda una bajada por carretera hasta llegar hasta el punto de inicio.
En imágenes: Jata, una cumbre sobre la costa vizcaina
La ruta al Jata y Jatatxiki es una propuesta ideal para todos los públicos, con un trazado medianamente largo pero cómodo, sin partes técnicas y con unas vistas espectaculares durante buena parte del recorrido. Sin duda, se trata de una excursión redonda para descubrir dos de las mejores atalayas sobre el Cantábrico.