Vida y estilo

Un paseo por el río Arga, cuando los puentes lo ponen fácil

El Paseo Fluvial del Arga son 30 km, de Irotz a Ibero cruzando Pamplona, a través de diferentes parajes que tiene en común el sonido del agua, la tranquilidad y el contacto con la naturaleza
En imágenes, por el Arga, de puente en puente

El navarro río Arga nace en el collado de Urkiaga, en pleno macizo de Quinto Real, junto a la muga con Francia y desemboca en el Aragón a la altura de Funes, en plena Ribera Alta. Durante este periplo, además de regar las tierras por las que pasa, llenar el pantano de Eugi para dar de beber a Pamplona y su Comarca, se ha convertido en una vía verde, en un corredor natural ininterrumpido de alrededor de 30 kilómetros que van desde Irotz, en Egüésibar, hasta Ibero, en la Cendea de Olza. Es el Paseo Fluvial del Arga, integrado dentro de Parque Fluvial de la Comarca y del que es el ramal más largo.

El puente de Iturgauitz, en Irotz, es el primero y punto de partida del Paseo Fluvial del Arga. J.M. Ochoa de Olza

Desde Irotz

Este paseo por el Arga comienza en la pequeña y discreta localidad de Irotz, en pleno Camino de Santiago. Su puente es el de Iturgaitz y es el que da entrada al Paseo Fluvial. Junto a sus pilares las aguas se remansan para convertirse en una playa fluvial muy aprovechada en meses de calor. De origen medieval y románico, del siglo XII, aún conserva sus tres arcos de medio punto a pesar de las remodelaciones que ha ido acumulando a lo largo de su historia.

Además, junto con los de Zubiri, Larrasoaña, Zuriain, Antxoritz-Ilurdotz y Zabaldika, forman una red de hitos patrimoniales con los que Eguesibar quiere recordar y mostrar la vida en este valle.

De hecho, el de Zabaldika es la siguiente parada de esta ruta a apenas un kilómetro aguas abajo. Se trata de su puente viejo, que escondido en el bosque muestra una imagen casi salvaje del Arga que pierde unos kilómetros más adelante. Su sustituto pasa desapercibido debajo de todo el tráfico que circula por la N-135, la carretera de Francia. Cuentan que los puentes en las afueras de las poblaciones eran lugares de ajusticiamiento durante la Edad Media. El de Zabaldika debía ser uno de ellos, ya que aún se recuerda el ahorcamiento de un francés de la región de Picardía de nombre Guillotán acusado de cuatro asesinatos en el año 1290.

El Arga sigue su camino pasando cerca de Olloki para alcanzar Huarte y rodearlo en un meandro, el primero de este tramo, que lo dirige hacia Burlada. Tres son los puentes que cruzan su cauce para permitir acceder a la villa cebollera. El primero es el de Ugalaldea, aguas abajo de la presa de Atondoa y en la misma entrada de Huarte. Es del siglo XVIII, aunque se hablaba ya de uno con el mismo nombre 200 años antes.

Manteniéndose en el paseo fluvial o cruzando Huarte por la calle principal que nace del puente, se acaba en el mismo punto, el puente de Artadiburua. Un antiguo humilladero marca el punto exacto y una cruz conmemorativa y fúnebre de comienzo del siglo XX parecen justificar su otro apelativo: el Puente del Calvario.

El trío de puentes huartearras lo cierra el de Dorraburu. También de origen medieval, ahora solo lo cruzan peatones que pueden admirar la presa y el canal que llevan el agua al molino de San Andrés, levantado en la misma confluencia entre el Arga y el Ulzama en el siglo XVI y ahora es un centro de información y educación ambiental.

Ya en Burlada y superados el viaducto que cruza hacia Mendillorri y la pasarela que une dos orillas del paseo del Arga, en la Nogalera, a la altura del campo de fútbol, el Puente Viejo de Burlada se alza ante el paseante en todo su esplendor. Con sus 80 metros y sus seis arcos, probablemente es el más largo de todos los que cruzan el Arga. Se sabe que es medieval, pero también que es el que más remodelaciones ha sufrido.

Cruzando Pamplona

Una de las cosas que deja claras el Paseo Fluvial del Arga a quien lo recorra con espíritu observador es que Pamplona es una ciudad de puentes. Si las cuentas no fallan, existen 22 puntos por los que cruzar de una margen a otra del río mientras este atraviesa la ciudad: 13 puentes y 9 pasarelas.

Al pie de la cuesta de Beloso, en la misma muga entre la capital navarra y Burlada, y siguiendo el curso de la corriente, el puente de Beloso es el primero, aunque sea el de Magdalena, junto a la Txantrea y por donde peregrinos y Reyes Magos entran a Pamplona de manera oficiosa antes de subir al portal de Francia y cruzarlo para recorrer el casco antiguo de la ciudad.

El volumen de tráfico dejó pequeño al de la Magdalena y a su lado se construyó el puente de la Txantrea. A partir de aquí se alternan los puentes nuevos y los viejos, a veces derivando la tarea de los segundos en los primeros y otras veces por la necesidad nacida del crecimiento propio de Pamplona y la construcción de nuevos barrios.

Así, junto al medieval puente de San Pedro que comunicaba la Rochapea con la Txantrea se tendió el puente del Vergel en 1990.

Le sigue el puente de la Rochapea, también llamado el de Curtidores, también medieval pero que se ha ido adaptando a los tiempos y permite la entrada de tráfico al centro de Pamplona. También es por donde suben durante el nocturno encierrillo los toros de San Fermín en su traslado desde los corrales del gas a los de Santo Domingo para correr el encierro del día siguiente.

Otro moderno, el puente de Oblatas, un puente de arco atirantado con bóveda y del que cuelga un tablero que comunica la Rochapea con los barrios de San Juan y San Jorge. Le siguen otra pareja de puentes en el que la necesidad hizo que uno relevase al otro. El medieval puente de Santa Engracia se quedó escaso para el tráfico que salía hacia Gipuzkoa y se hizo necesario construir el puente de Cuatrovientos, cercano a la estación de tren.

La avenida de Navarra sacó de la ciudad el tráfico que llegaba desde el sur y salía hacia el norte por el barrio de San Jorge, un nuevo puente de San Jorge permitió que el Arga no fuera un obstáculo.

Hasta hace poco, el último puente de Pamplona era el de Miluce, pero los dos nuevos puentes en Landaben le han arrebatado el puesto.

Hasta llegar a Ibero

Tras bordear los municipios de Barañáin y de Zizur, donde el río Elorz vuelca su caudal al Arga, tres pueblos y cuatro puentes completan el último tramo de este paseo fluvial.

El primero es Arazuri, que vigilado por su palacio en lo alto recibe al excursionista con el puente de Zubiandia. Sus cuatro arcos de medio punto y sillar que parecen del siglo XV, más un cuadrante en un extremo y un arco rebajado en el otro justifican el nombre, puente grande en euskera. Aguas abajo del palacio está el puente nuevo, plano, de hormigón y con grafitis.

A su vez, el puente de Ororbia luce limpio y aunque su estructura de cinco arcos parece delatar un origen medieval, se observan alteraciones que pueden datarlo en épocas más modernas. Ahora es el que soporta el paso de los vehículos que marchan hacia Paternáin.

El puente de Isterria, en Ibero, es el último por el que pasar el Arga antes de alcanzar el río Aragón. J.M. Ochoa de Olza

El recorrido acaba en Ibero, en su puente de Isterria, que formaba parte del camino viejo hacia Pamplona pasando también por Paternáin. Recientemente restaurado, ya se le mencionaba en textos del siglo XVII. Unos metros más adelante es el Arakil el que vierte sus aguas al Arga en el paraje llamado Mirador la Peña y punto final del Paseo.

Los otros ramales del Paseo Fluvial Comarcal

El Paseo Fluvial Comarcal cuenta con tres ramales más además del que sigue el curso del Arga. Se corresponden con tres afluentes que forman parte de la cuenca hidrológica de este río.

El primero es el Ulzama. El recorrido por este cauce comienza en el puente viejo de Sorogain y tras pasar por Oricáin y Arre, termina en Villava, a la altura del Molino de San Andrés, donde vierte sobre el Arga.

El segundo es el río Elorz, que entra en este paseo fluvial en Salinas de Pamplona, pasa por Esquíroz y termina en Zizur, a la altura de Ardoi, al encontrarse con el Arga. El tercer paseo es el que sigue el río Sadar, cuyo recorrido va desde el campus de Arrosadía de la UPNA hasta el puente de Aróstegui, junto a Etxabakoitz, donde se une al Elorz.

13/03/2026