40 minutos por delante y 17 puntos de renta para celebrar en Miribilla, esta tarde-noche -a partir de las ocho-, la clasificación de Bilbao Basket para la segunda final europea consecutiva tras la exitosa de hace un año que culminó con la gloria vivida en Salónica. Aterriza en la capital vizcaína el Szombathely, que, siete días atrás, en su pista húngara, se rindió a las virtudes de los Hombres de Negro.
Y sin falsas confianzas y con el debido respeto que siempre se tiene al adversario, el 81-98 no ha por qué hacer peligrar la clasificación de los comandados por Jaume Ponsarnau. La última semana salió redonda al juntar el triunfo en pista magiar con el incontestable triunfo en ACB sobre el potente Unicaja malagueño, que le hace albergar opciones de participar en los play-offs por el título liguero.
"Jugamos bien, fue perfecto, sin más", el día ante los de Ibon Navarro, proclama Txutxo Sanz, el primer entrenador en la historia del club, allá por comienzos de este siglo, y analista habitual en ONDA VASCA, quien puntualiza que "se tiene que dar una serie de circunstancias determinadas para ganar a esta serie de equipos. Tenían lesionados, se les lesionó otro en el primer minuto y, no es por quitar mérito, simplemente es por poner en contexto".
El técnico algorteño le comenta a José Manuel Monje en 'La Movida Deportiva', con ciertas reservas porque queda por jugar otro tanto para demostrar la superioridad exhibida durante la pasada semana, que con toda la plantilla al fin disponible, hoy se va a cerrar el día con un festejo por todo lo alto: "Las cosas las pueden poner complicadas pero, aun así y todo, la diferencia es grande y estamos en un momento bueno bueno de verdad". En cierta medida, debido a que "estamos recuperando a gente, el otros día ya tuvo minutos Frey, y hay jugadores que empiezan a jugar un poquito mejor. Hilliard ya lleva un mes jugando a un nivel alto y Bagayoko también", concluye Sanz.
media hora más tarde, y en su Palacio de los Deportes, el UCAM Murcia de Sito Alonso se mide al PAOK griego con la obligación de remontar seis puntos tras el 79-73 que deparó el partido jugado en Salónica.