Beñat Turrientes ha vuelto. Nunca se marchó. Él estaba ahí. Eso sí, olvidado al fondo del banquillo. Un futbolista de su trayectoria, que suma ya unos cuantos años en el primer equipo y que ha sido pieza clave en las diferentes selecciones españolas, ha vivido una época de ostracismo sorprendente.
Ya en la etapa final de Imanol Alguacil dejó de contar, tampoco era un futbolista del agrado de Sergio Francisco, al menos por los minutos jugados y por los momentos en los que aparecía en el campo, muy contados -los minutos- y con los partidos en contra la mayoría de las veces. Pasó a ser un futbolista residual. Por delante de él estaban otros como Pablo Marín, Sucic, Zakharyan y, por supuesto, los intocables Brais y este curso Soler y Gorrotxa. Algunos de los citados en primer lugar con bastantes menos méritos y trayectoria que el propio Turrientes.
Nunca se explicó bien su situación de cara al exterior. Quizá porque no había gran cosa que explicar. Nunca lo sabremos a ciencia cierta. Lo que sí tenía claro la mayor parte del entorno es la calidad del futbolista. La llegada de Pellegrino Matarazzo le ha devuelto a la vida futbolística. Titular contra el Atlético de Madrid en un contexto muy complicado para él, de los mejores contra el Getafe en un encuentro industrial en el que la Real no brilló, y oportunísimo al salir desde el banquillo para, junto a otros canteranos, protagonizar la remontada de la eliminatoria contra Osasuna. Él fue el autor del 1-2 que abría la puerta a la esperanza.
Beñat Turrientes es ahora, de nuevo, un futbolista ganado para la causa. Un producto de la cantera al que siempre se le ha considerado por el buen trato que da al balón, por la visión de juego para el pase, para el golpeo desde fuera del área y para ese punto ofensivo que un jugador de sus características y recorrido debe tener. Es el elemento perfecto cuando a su lado tiene un compañero de corte más defensivo que le cubra las espaldas. Se puede decir que ha vuelto, aunque siempre estuvo ahí. Ahora, la continuidad otorgada por Matarazzo y su propia confianza deben hacer el resto para que sea otro futbolista indispensable en esta Real Sociedad.