Bizkaia

Tubos Reunidos anuncia un ERE para sus plantas de Amurrio y Trapagaran

El grupo alavés convoca a los sindicatos tras registrar pérdidas de 28,4 millones de euros por la crisis arancelaria internacional
Vista de la planta de Tubos Reunidos, en Amurrio. Archivo

El panorama industrial vasco se enfrenta a un nuevo e importante desafío. Tubos Reunidos, referente en el sector de la fabricación de tubos de acero, ha comunicado oficialmente su intención de plantear un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará de forma directa a sus plantas de Amurrio y Trapagaran. Esta decisión se produce en un momento de gran incertidumbre económica, marcado por la volatilidad de los mercados globales y un contexto internacional especialmente adverso para la exportación.

Cita crucial el próximo 9 de febrero

La dirección del grupo ya ha movido ficha para iniciar el proceso de negociación. Según han informado fuentes de la compañía, se ha convocado a los comités de empresa de ambos centros de trabajo a una reunión que tendrá lugar el próximo 9 de febrero en las instalaciones de la planta de Amurrio. El objetivo de este encuentro es presentar y desgranar los detalles técnicos y laborales de su nuevo Plan de Viabilidad, el cual incluye la ejecución del citado ERE bajo el marco legal del Real Decreto 1483/2012.

La empresa ha querido recalcar que su intención es actuar con la máxima transparencia y claridad ante los representantes de los trabajadores. En las comunicaciones remitidas tanto a los sindicatos como a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el grupo alavés subraya que estas medidas son indispensables para garantizar el mantenimiento de la actividad industrial y la supervivencia del empleo a largo plazo, buscando siempre generar el menor impacto social posible en las plantillas.

Un escenario marcado por las pérdidas

La drástica medida no llega por sorpresa si se analizan las cifras que la compañía ha cosechado en el último ejercicio. Tubos Reunidos cerró el primer semestre de 2025 con unas pérdidas de 28,4 millones de euros, un balance negativo que la empresa achaca directamente a la agresiva política arancelaria imperante en los mercados internacionales. Esta situación ha mermado la capacidad competitiva de la firma, obligándola a tomar decisiones de ajuste previas.

De hecho, la planta de Amurrio ya se encuentra inmersa en una situación de excepcionalidad laboral. La factoría alavesa está aplicando un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) que comenzó el 1 de septiembre de 2025 y cuya finalización está prevista, en principio, para el 28 de febrero de 2026. La transición de un modelo temporal a uno de extinción (ERE) en algunas de sus áreas refleja la gravedad de la "compleja situación económica" que atraviesa la entidad.

Relevo en la presidencia y nuevos retos

En medio de esta tormenta financiera y laboral, la estructura de mando de Tubos Reunidos también ha experimentado cambios significativos. El pasado jueves, el Consejo de Administración oficializó el nombramiento de Joaquín Fernández de Piérola como nuevo presidente no ejecutivo de la compañía.

Este relevo se produce tras la dimisión de Josu Calvo, quien hasta ahora ostentaba el cargo. Calvo justificó su salida alegando circunstancias "sobrevenidas" y un incremento desmedido en la dedicación que requiere la gestión de la sociedad en el actual contexto de crisis. El nuevo liderazgo tendrá ahora la difícil tarea de pilotar la negociación del ERE y convencer a los agentes sociales de que el Plan de Viabilidad es la única vía para asegurar el futuro de las plantas de Álava y Bizkaia.

30/01/2026