Vida y estilo

Tu perro y tu gato también pueden ser 'ecofriendly'

Llevar a tu perro o gato en la bicicleta al veterinario en lugar de en cochce es un una buena manera de reducir la huela ecológica del cuidado de las mascotas.

Muchos de nosotros nos mostramos razonablemente concienciados con la protección y la conservación del medio ambiente, aunque siempre podemos hacer algo más. Aquellos que conviven con animales suelen tener un plus en su actitud, la convivencia con les hace ser más sensibles con estos asuntos.

Pero la realidad suele imponerse y acaba descubriendo que cuidar de nuestros amigos de pelo y pluma suele tener un coste ecológico más alto del que pensábamos. Actos tan cotidianos como comprar el pienso de nuestro perro o gato pueden suponer un problema al estar en su mayoría envasado en bolsas de plástico, con el problema contaminante que supone.

Los cuencos de comida son también una opción frente a los de plástico, pero son más frágiles que los de metal. Foto: Pixabay

El plástico es la principal pega de los productos para el cuidado de las mascotas. Casi todo está fabricado o emplea este material prácticamente indestructible en sus envolturas.

Pero con un poco de cuidado y atención podemos solventar estas pegas.

Así, redundando en el tema de la alimentación con el pequeño gesto de evitar los envases derivados del petroleo y decantarnos por los envases de aluminio si son bolsas o por las latas en general. Estos metales son reciclables prácticamente en su totalidad, por lo que con ellos se puede dar un respiro a los mares. Otra opción es hacer la comida en casa, que será más natural pero que llevará más tiempo y tendremos que vigilar el equilibrio de nutrientes. Una tercera posibilidad es la de fijarnos si las bolsas de plástico son recicladas. De ser así, pueden volver a ser reutilizadas una vez depositads en los contenedores correspondientes.

Profundizando en el tema del plástico, podemos cambiar también las bolsitas con las que recogemos las heces de nuestros perro durante sus paseos callejeros. Las de origen vegetal son la opción más natural, ya que se biodegradan al cabo de un tiempo. Pero también se pueden usar las de papel o, simplemente emplear papel de periódico o similar.

¿Y los transportines? ¿Y los cuencos de las comida? En su mayoría son de plástico, al menos los de un precio más asequible. Los platos pueden sustituirse por otros de metal, de acero inoxidable o de aluminio, que además de reciclables tienen una vida larga, casi más que la de la mascota. Lo mismo puede decirse de los transportines, mejor elegirlo de metal, que cuentan además con un ventaja añadida, son más ligeros

Los juguetes de plásticos deben ser sustituidos por otros materiales menos contaminantes. Foto: Pixabay

Los juguetes que entretienen y estimulan a nuestro amigos también tiene una cierta tendencia hacia el plástico, pero la variedad de materiales que se puede encontrar ofrece más opciones. De hecho, propietarios manitas pueden fabricarlos en casa ellos mismos. Además no hacen falta grandes cosas. Las pelotas de goma natural, las cuerdas de morder y estirar de algodón, bolas de lana para perseguir, golpear y empujar, cuerdas con un muñequito o algo que les llame la atención y les instigue a atraparlos son buenas opciones.

Otra manera de ahorrar y reaprovechar es visitar tiendas de segunda mano en las que buscar juguetes a los que dar una segunda vida.

El mundo de la limpieza y la higiene de las mascotas también ofrece oportunidades para unirse a la protección del planeta y del medio natural. De entradas, la mayoría de los productos se comercializan empaquetados o envueltos en plásticos. Por ello una opción es comprar pastilas de jabón sólido, que además de necesitar menos envoltura, también es muy probable que sean un producto vegano.

En cuanto a los cepillos que usamos para peinar y arreglar el pelaje de nuestros compañeros de piso, los de madera, bambú o metal son más respetuosos con el medio ambiente a la par que más duraderos que los clásicos de plástico.

Una buena elección de los productos de limpieza ayudarán a no contaminar el planeta. Foto: Pixabay

Pensando en los gatos, la arena sobre la que hacen sus necesidades contiene habitualmente productos químicos para enmascarar olores. Se puede sustituir por gravilla orgánica, por bambú, pino o semillas de maíz. Aunque conociendo el carácter de los gatos y su poca tolerancia a los cambios quizá haya que ir convenciéndoles poco a poco para que se adapten a su ritmo.

Finalmente, pasear es lo más ecológico que hay, por lo que puede ser una buena idea ir andando con tu mascota para ir al veterinario, a comprar o simplemente para visitar a la familia o a los amigos. Utilizar la bicicleta es otra opción , pero dependiendo del tamaño tendrá que ir andando y pata ello hay que enseñarle e ir al lado del vehículo sin dar tirones que hagan peligrar al ciclista o a otros viandantes.

05/05/2022