El Surne Bilbao Basket afronta este miércoles (Miribilla 20:00h.) uno de los partidos más importantes de la temporada: la vuelta de las semifinales de la FIBA Europe Cup frente al Falco Szombathely húngaro, un duelo decisivo en el que los de Jaume Ponsarnau parten con una renta de 16 puntos obtenida en el encuentro de ida.
En la previa, Ponsarnau ha confirmado que el equipo llega en buenas condiciones físicas, algo que no siempre ha sido habitual este curso: "Tenemos a toda la tropa bien. Hacía mucho que no ocurría. Harald Frey está todavía en su proceso y no está al 100%, pero vamos dando pasos", además añade que : "Esto te da la tranquilidad de afrontar los retos con energía. Desde la salud siempre puedes tener más energía".
El entrenador ha señalado en la rueda de prensa previa a partido que la preparación de este encuentro tiene un componente emocional muy marcado. Tras un choque de ida con ritmo frenético y muchos puntos, el cuerpo técnico ha dedicado los últimos días a equilibrar el trabajo táctico con la gestión mental del vestuario. "Es una semana en la que hay que trabajar más la cabeza que la táctica. El partido de ida nos dio mucha información para mejorar. Ellos nos hicieron 80 puntos y, aunque bajaron su acierto en algún momento, su tendencia era muy positiva".
Ponsarnau también subraya que el Falco Szombathely es un equipo peligroso, capaz de competir en cualquier contexto y de reponerse a las adversidades. Como ejemplo, citó su reciente triunfo en la liga húngara, donde remontaron 13 puntos apenas unos días después de perder con contundencia ante los bilbaínos: "Es un equipo que viene de perder contra nosotros por 16 puntos y que es capaz de levantar 13 en el siguiente partido. Eso obliga a estar con las orejas tiesas", advierte Ponsarnau. "Y lo hicieron sin su mejor jugador, Perl. Si están en semifinales, es por algo".
El técnico no duda en alabar la fortaleza mental del conjunto húngaro, que ya demostró en la eliminatoria anterior que es capaz de sobrevivir en contextos adversos. Por ello, insiste en que el primer paso para evitar sorpresas es asumir la grandeza del partido que les espera: "Estamos en una semifinal. Tenemos que respetarlos porque respetarlos es respetarnos a nosotros mismos".
Sobre la etiqueta de favorito y el creciente prestigio europeo del Surne Bilbao, Ponsarnau recuerda que, pese a los cambios constantes en la plantilla, el club ha sabido consolidar un estilo y una identidad competitiva: "Hemos jugado a un nivel muy alto en Europa. La regularidad es importante, pero en esta competición lo decisivo es ganar en los momentos trascendentes. Ahora estamos en uno de ellos".
El duelo también tendrá un componente estratégico importante, especialmente por la amenaza que supone Perl, cuya participación está en duda, pero que ya anotó 22 puntos en la ida saliendo desde la segunda unidad. "Perl tiene un impacto muy alto, no solo contra nosotros sino contra todo el mundo. Tenemos que preparar una rotación larga para responder a sus puntos fuertes".
Ponsarnau, que alcanzó recientemente las 100 victorias con el equipo, reconoció que cambiaría algunas de ellas por conquistar un título europeo: "Ganar un título es muy importante. Ganas el último partido y todo el mundo está muy contento. Es algo muy especial".
A la afición, el mensaje es claro: el equipo la necesita más que nunca. "Ellos ya demostraron que nos pueden remontar. Nosotros demostramos que si jugamos al 100% es muy difícil que lo consigan, pero aún es más difícil si jugamos Batera, con nuestra gente. Todo el mundo quiere jugar la final".
Bilbao se prepara para una noche grande en Miribilla. El objetivo: convertir la ventaja en una clasificación histórica. El reto: evitar que Falco Szombathely vuelva a demostrar que es un equipo que nunca se rinde.