Polideportivo

Stephen Curry no da por acabada su dinastía

Los Golden State Warriors pasan por encima de los Heat de Antetokounmpo y suman su sexta victoria consecutiva
Stephen Curry en una imagen de archivo. / Manu Reino

Los Golden State Warriors habían empezado la temporada encajando tres derrotas consecutivas y las dudas sobre el proyecto de Steve Kerr asomaban por todas partes. Sin embargo, la situación ha dado un vuelco radical en un tiempo récord.

El equipo sumó anoche su sexto triunfo seguido tras superar con gran autoridad a los Miami Heat por un contundente 120 a 100. Han dado con un ritmo de juego y una confianza que muy poca gente esperaba ver tan pronto, dejando a la franquicia de Florida en una posición bastante delicada. Los Heat empiezan a enfrentarse a problemas serios tras quedarse con un balance de tres partidos ganados y seis perdidos en este arranque de curso.

El choque en el Chase Center tuvo dos mitades muy distintas. Los dos primeros cuartos estuvieron marcados por la igualdad y ambos conjuntos se marcharon a los vestuarios con un empate a 53 en el marcador. Miami comenzó mejor el encuentro. El equipo dirigido por Erik Spoelstra llegó a tener una ventaja de diez puntos en los compases iniciales, aprovechando que los locales salieron a la pista con poco acierto de cara al aro. Pero tras el descanso, la dinámica cambió.

Los Warriors subieron la intensidad defensiva, empezaron a correr la pista y rompieron el partido con un parcial de 38 a 23 durante el tercer cuarto. A partir de ese momento, Miami se quedó sin capacidad de respuesta.

Curry es un mago

Tras un inicio de partido donde falló siete de sus primeros ocho lanzamientos y llegó al descanso con estadísticas por debajo de su media habitual, el base apareció cuando Golden State más lo necesitaba. Durante ese tercer periodo, Curry anotó catorce puntos y convirtió tres lanzamientos desde la línea de tres que cambiaron la inercia del encuentro.

Este año está promediando cerca de doce tantos solamente en los terceros cuartos, tirando con un acierto alto y sin haber fallado todavía ningún tiro libre en esa franja de los partidos.

El líder de los Warriors terminó su actuación con 29 puntos, cuatro asistencias y seis triples. Rozó la treintena de anotación por cuarto partido consecutivo, algo que no logró porque Kerr le dio descanso al final cuando la victoria ya estaba asegurada. Además, con el primer triple que encestó en el cuarto inicial, logró superar a Oscar Robertson para situarse como el decimoséptimo máximo anotador en la historia de la NBA.

En este arranque de curso está registrando más de un 45 por ciento de acierto desde la larga distancia. Si consigue mantener esta regularidad, firmará la mejor temporada de su carrera en porcentaje de tiros de tres.

Pero el base no ganó el partido solo. El trabajo de Draymond Green fue clave para organizar a los Warriors. Green apenas miró al aro y sumó únicamente un par de puntos, pero repartió once asistencias, su mejor marca de la temporada, y ordenó el juego ofensivo del equipo. Terminó el duelo con un +13 en pista. Su tarea principal llegó en la segunda mitad, cuando tuvo que defender a Giannis Antetokounmpo.

El jugador griego había dominado durante la primera parte, pero la defensa de Green lo frenó tras el paso por los vestuarios. Lo defendió con tanta eficacia que limitó a Giannis a solo cuatro puntos y cuatro rebotes durante la segunda mitad, forzándole a tomar solo cuatro tiros. Al final, Antetokounmpo cerró su estadística con 20 tantos y 14 rebotes, pero su influencia en el juego bajó cuando el encuentro se puso cuesta arriba para Miami.

Los Heat, cuesta abajo y sin frenos

El principal problema de los Miami Heat en este inicio de temporada es la falta de profundidad en su banquillo. Durante el verano decidieron apostarlo todo para incorporar a Antetokounmpo, un movimiento que les obligó a desprenderse de varios jugadores de rotación. Ahora están sufriendo las consecuencias. La plantilla se ha quedado corta de efectivos. Solo Pelle Larsson parece ofrecer garantías desde el banquillo, mientras que Spoelstra depende de veteranos como Tim Hardaway Jr. o de pívots como Nick Richards.

Esta diferencia de recursos acabó decidiendo el duelo a favor de los locales, una exhibición que tiene aún más mérito si tenemos en cuenta las importantes bajas de Golden State. Los Warriors lograron dominar sin Jimmy Butler, que se enfrenta a meses de baja por una rotura del ligamento cruzado, ni Kristaps Porzingis, apartado del equipo por problemas médicos y en pleno conflicto después de que la franquicia haya dejado de pagarle el sueldo.

A pesar de estas ausencias, los reservas de Golden State superaron a los de Miami en casi todas las facetas. Los suplentes de Steve Kerr aportaron 53 puntos, frente a los 27 que sumó el banquillo de los Heat.

Noche de reencuentros en San Francisco

La jornada también dejó el reencuentro con Klay Thompson y Andrew Wiggins, que volvieron al Chase Center defendiendo ahora la camiseta de los Miami Heat. Thompson recibió una gran ovación por parte del público antes del salto inicial. Llegaba tras anotar el tiro ganador el día anterior frente a los Clippers, pero no tuvo su mejor noche frente a sus excompañeros. Se quedó en 11 puntos y firmó un 3 de 10 en tiros de campo.

A Wiggins le fue todavía peor; pasó desapercibido anotando apenas dos puntos tras fallar cinco de sus seis intentos a canasta.

Por el lado de Miami, Bam Adebayo cumplió bajo los aros con 18 puntos y 10 rebotes. El máximo anotador del equipo acabó siendo Davion Mitchell, que sumó 22 tantos, aunque concentró gran parte de su anotación (16 puntos) en el último cuarto, cuando los Warriors ya jugaban con los suplentes.

Los Golden State Warriors encaran el calendario a corto plazo con tranquilidad. Tienen por delante dos compromisos seguidos en casa. Este fin de semana recibirán a los Orlando Magic, que viajan con las bajas de Paolo Banchero y Jalen Suggs por lesión. Poco después se medirán a los New Orleans Pelicans, que llegarán a la Bahía tras jugar la noche anterior.

06/11/2026