Esta tarde Son Moix será el escenario de un duelo de contrastes y necesidades. La Real Sociedad visita la isla en una jornada marcada por la gestión de esfuerzos, con la mirada puesta en la inminente vuelta de las semifinales de Copa, mientras que el RCD Mallorca busca desesperadamente un punto de inflexión tras una semana de terremoto institucional.
La expedición txuri-urdin ha aterrizado en Baleares con dos noticias de peso en la maleta: el regreso de Ander Barrenetxea y Luka Sučić. Con Barrenetxea recupera el desborde y la electricidad en banda que tanto ha echado de menos el equipo en las últimas jornadas y con el croata vuelve para dar oxígeno y criterio a una medular que llega con las piernas cargadas.
Aunque es probable que Matarazzo los arriesgue de inicio pensando en la "final" copera de la próxima semana, su presencia en el banquillo supone un seguro de vida para desatascar el encuentro en la segunda mitad.
Un Mallorca a la deriva y bajo mando interino
El ambiente en Son Moix es de absoluta incertidumbre. Tras la reciente destitución de Jagoba Arrasate, el conjunto bermellón encara este choque bajo las órdenes de un entrenador interino. La directiva balear busca un "efecto choque" inmediato que frene la sangría de resultados, apostando por un bloque que, previsiblemente, se cerrará atrás para intentar castigar a la contra la espalda de la zaga donostiarra.