No toda piel que tira, se descama o resulta incómoda está seca. La deshidratación es una falta de agua que puede aparecer incluso en pieles grasas, mientras que la sequedad se relaciona con una menor cantidad de lípidos. Diferenciarlas permite adaptar mejor los cuidados.
Cuando falta agua
La piel deshidratada no es un tipo de piel, sino un estado temporal que puede afectar a cualquiera. Puede aparecer por cambios de temperatura, viento, exposición solar o el uso de cosméticos demasiado agresivos.
Sus señales más habituales son la tirantez, falta de luminosidad y textura áspera. Las líneas finas también pueden parecer más marcadas, sobre todo después de la limpieza. Una piel grasa o mixta puede estar deshidratada y, al mismo tiempo, presentar brillos.
En estos casos, conviene utilizar productos que ayuden a aportar y retener agua. Ingredientes humectantes como el ácido hialurónico, la glicerina o la urea pueden mejorar la hidratación. Después, es recomendable aplicar una crema que ayude a mantener esa humedad y refuerce la función barrera.
Sérum.
Cuando faltan lípidos
La piel seca, en cambio, produce menos grasa. Esta menor cantidad de lípidos puede favorecer que pierda agua con mayor facilidad y que la barrera cutánea sea más vulnerable.
Suele sentirse tirante y áspera y puede presentar descamación o mayor sensibilidad. Para cuidarla, es importante reforzar la función barrera y aportar ingredientes emolientes. Las fórmulas con ceramidas, aceites o mantecas pueden ser útiles.
También conviene evitar limpiadores muy detergentes, agua demasiado caliente y exfoliaciones excesivas, ya que pueden aumentar la sensación de sequedad.
Mujer lavándose la cara.
Una rutina sencilla
Una rutina básica puede comenzar con una limpieza suave, continuar con un producto hidratante y terminar con una crema adecuada. Por la mañana, el protector solar sigue siendo imprescindible.
No hace falta acumular cosméticos para mejorar el estado de la piel. Si la tirantez, descamación, picor o irritación persisten, conviene revisar la rutina y consultar con un dermatólogo.