Verdadero o Falso

Perros robot con IA empiezan a sustituir a vigilantes en centros de datos

Las firmas tecnológicas apuestan por estos robots cuadrúpedos que detectan fallos antes de que ocurran, trabajan sin descanso y suponen una reducción de costes para las empresas
Spot, el perro robot de Boston Dynamics. / EFE/Boston Dynamics

Los centros de datos ya no son lo que eran. Durante años, estas instalaciones se limitaban a almacenar información, a prestar servicios web o a facilitar el llamado cloud computing (computación en la nube). Hoy, sin embargo, se han convertido en el corazón de la inteligencia artificial (IA): son espacios donde se entrenan modelos, se procesan cantidades masivas de datos y tienen una actividad digital que no descansa nunca.

En este nuevo escenario se ha producido un cambio en su seguridad y es que, donde antes había vigilantes humanos, ahora empiezan a verse perros robot. ¿Y por qué este relevo? La IA ha transformado la manera en la que trabajamos, buscamos información o generamos contenidos, y esto ha traído infraestructuras cada vez más complejas. Por todo ello, los centros de datos se han vuelto más costosos y también más sensibles a cualquier fallo, por lo que ya no basta con vigilar, sino que es imprescindible anticiparse.

Vista de una sala de un centro de datos. Freepik

Trabajadores incansables

Las grandes tecnológicas han entendido rápido esta necesidad y empresas como Meta, Amazon, Microsoft o Google destinan parte de sus inversiones millonarias a reforzar la seguridad de unas instalaciones que albergan hardware crítico. Y ahí es donde entran en escena los robots cuadrúpedos.

Modelos como Spot, de Boston Dynamics, o Vision 60, de Ghost Robotics, han dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en herramientas de trabajo. No son mucho más grandes que un perro de tamaño medio, pero su capacidad va mucho más allá de patrullar un espacio.

Equipados con sensores, cámaras y tecnología LiDAR, estos robots recorren pasillos, inspeccionan salas de servidores y detectan anomalías que podrían pasar desapercibidas: cambios de temperatura, fugas de agua, acumulación de humedad o ruidos inusuales. También pueden leer indicadores, mapear entornos y alertar en tiempo real de cualquier irregularidad. Y todo ello, sin descanso, lo que lo coloca en una posición ventajosa frente al vigilante humano.

Pueden operar las 24 horas del día, los siete días de la semana, con la única pausa de la recarga de baterías. Se mueven con soltura por superficies irregulares, suben escaleras y trabajan en condiciones extremas de calor, frío o polvo en instalaciones que ocupan decenas de hectáreas.

Ahorro de costes

Además de trabajar sin descanso, las tecnológicas ven en los perros robot otra ventaja y es el ahorro de costes. Aunque su precio es elevado a primera vista, oscila entre los 165.000 y los 300.000 dólares (entre 142.000 y 258.000 euros), se pueden amortizar en unos 18 meses. Esto se debe a que el coste anual de un vigilante de seguridad humano a tiempo completo es de unos 150.000 dólares (129.000 euros).

El desembarco de estos perros robot en los centros de datos reabre el recurrente debate del reemplazo laboral. En su defensa, las propias compañías insisten en que los robots no sustituyen completamente a las personas, sino que actúan como complemento y que las decisiones críticas siguen dependiendo de operadores humanos, que supervisan desde salas de control lo que estos robots detectan sobre el terreno.

Pese a todo, la tendencia es clara y el mercado de robots cuadrúpedos y drones industriales está en expansión y con una previsión de crecimiento en los próximos años. Su presencia ya no se limita a sectores como el militar o el industrial, sino que ahora se extiende también a infraestructuras clave del mundo digital. Porque, en el fondo, lo que está en juego ya no es solo la vigilancia de unas instalaciones, sino la protección de unos datos que a estas alturas sostienen ya la vida cotidiana.

27/03/2026