En invierno, el vaho en los cristales del coche aparece muy recurrentemente. El problema que trae consigo no es solo la incomodidad, es la falta de visibilidad que conlleva y que puede convertir un trayecto corto en una situación de riesgo. Lo curioso es que muchas veces el vaho no se va porque el coche “no pueda”, sino porque hacemos el antivaho al revés: subimos la calefacción, recirculamos el aire sin querer y terminamos creando una nube dentro del habitáculo.
Por qué se empañan los cristales en invierno
El vaho es condensación y dentro del coche hay humedad: la que traes en la ropa, el aliento, el paraguas mojado, las alfombrillas húmedas o incluso una fuga pequeña en el sistema de climatización. Cuando esa humedad toca un cristal frío, el vapor de agua se convierte en microgotas y aparece esa película blanquecina.
Cristal del coche congelado
Cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura interior y la temperatura del cristal, más rápido se empaña. Por eso al arrancar en frío, con el coche helado, el parabrisas se convierte en el punto perfecto para que aparezca el vaho.
El error más típico
El fallo más común es poner el ventilador fuerte y el aire caliente pero con la recirculación activada. En ese modo, el coche reutiliza el aire interior, que ya está cargado de humedad. Resultado: parece que “calienta”, pero en realidad estás moviendo dentro el mismo aire húmedo y el cristal sigue empañado, o incluso empeora. Otro clásico es dirigir el aire solo a la cara o a los pies, dejando el parabrisas sin flujo suficiente. Y el tercero, el que más se repite, es intentar solucionarlo con un paño mientras conduces: además de peligroso, suele dejar grasa y residuos que facilitan que vuelva el vaho.
Cómo quitar el vaho en 30 segundos
Primero, desactiva la recirculación y mete aire del exterior. Segundo, selecciona el modo desempañado/deshielo del parabrisas si tu coche lo tiene, porque dirige el flujo justo donde hace falta. Tercero, pon el ventilador en un nivel medio-alto y usa aire acondicionado aunque haga frío: el A/C no “enfría” por defecto, lo que hace es secar el aire, y eso es exactamente lo que necesitas para sacar la humedad. Si notas que el cristal sigue muy frío, combina el A/C con un poco de calor, ya que el aire seco y templado acelera el proceso.
Si el coche está muy cargado de humedad, abre ligeramente una ventanilla unos segundos mientras el sistema trabaja. En cuanto el vaho empiece a romperse, ciérrala y deja que el flujo hacia el parabrisas termine de limpiar.
Si cada mañana el coche se empaña mucho, el problema suele estar en la humedad acumulada. Revisa alfombrillas mojadas, ropa húmeda en el interior y el estado del filtro del habitáculo, que si está saturado reduce la eficacia del flujo de aire. Si notas olor a humedad o cristales que se empañan incluso con poca gente dentro, conviene comprobar si entra agua en el coche o si hay una condensación fuera de la normal.