Mikel Oyarzabal, capitán de la Real Sociedad, ha escrito una nueva página en la historia del club txuri-urdin tras disputar su partido oficial número 416 con la camiseta realista en triunfo 2-1 frente al FC Barcelona en Anoeta este domingo. Con esta cifra, Oyarzabal iguala al legendario Dionisio Urreisti en el 11.º puesto del ránking de jugadores con más encuentros oficiales en la historia de la Real Sociedad, un hito que refrenda aún más su estatus como icono del club. Una noche tan mágica solo podía traer una noticia como esta.
El eibarrés abrió el marcador con un impresionante gol de volea al minuto 32, poniendo a su equipo por delante en un duelo en el que la Real supo resistir las envestidas de un FC Barcelona que llegó con dominio y ocasiones. A pesar de un empate momentáneo del conjunto catalán, Gonçalo Guedes anotó el gol decisivo para completar la remontada y asegurar una victoria vital en LaLiga.
Buque insignia
Desde su debut con la Real Sociedad en 2015, Oyarzabal ha sido una figura constante en el primer equipo, destacando no solo por su fidelidad, sino también por su impacto goleador y liderazgo. Se ha construido a sí mismo hasta convertirse en líder futbolístico y hasta espiritual. Es una mole. Un animal que es valorado en Gipuzkoa y fuera de ella. En su trayectoria con el club hasta el momento, ha superado ya los 120 goles y más de 60 asistencias en competiciones oficiales, consolidándose como uno de los referentes ofensivos del equipo en la última década.
Dionisio Urreisti, a quien Oyarzabal ha igualado con 416 encuentros oficiales, fue una figura emblemática de la Real Sociedad durante 15 temporadas en el fútbol vasco, manteniéndose durante años en el Top-10 histórico del club antes de la llegada de otros nombres ilustres.
El siguiente es Aranburu
A 11 partidos está Mikel Aranburu, que sitúa la frontera con el Top-10. Y después vendrá Kortabarria. Y Gajate. Y a este paso, en 4 años, estaremos hablando de Bixio y los 600. Pero más allá de las cifras, Oyarzabal continúa consagrándose como el futbolista que marcará esta generación. Es la representación de la ambición de la lucha que permite a la Real llegar a cotas altas todos los años. Hace mucho que podía estar en otro equipo, pero eligió el camino más difícil. El más bonito. El de ser profeta en tu tierra... y además obrar milagros. Eusti, Mikel.