Con la llegada del invierno y el descenso de las temperaturas, los resfriados vuelven a ocupar su lugar habitual en consultas médicas y conversaciones. Aunque es imposible eliminarlos por completo, los especialistas coinciden en que adoptar una serie de medidas preventivas puede reducir de forma significativa el riesgo de contagio y la intensidad de los síntomas. Lejos de recetas milagrosas, la prevención puede hacernos evitar malos momentos.
La prevención es clave
Uno de los errores más frecuentes en invierno es mantener los espacios cerrados durante horas para conservar el calor. Sin embargo, la falta de ventilación facilita la concentración de virus en el aire. Abrir las ventanas durante unos minutos varias veces al día, incluso cuando hace frío, ayuda a renovar el aire y disminuye la probabilidad de transmisión, especialmente en hogares, oficinas y aulas.
El resfriado común se transmite con facilidad a través del contacto con superficies contaminadas. Lavarse las manos con agua y jabón de forma frecuente, sobre todo después de estar en lugares públicos, sigue siendo una de las medidas más eficaces. Cuando no es posible, el uso de soluciones hidroalcohólicas puede ser una alternativa útil. Ojos, nariz y boca son las principales vías de entrada de los virus respiratorios. Evitar tocarse la cara con las manos sin lavar reduce notablemente el riesgo de infección.
Cuidar nuestro sistema respiratorio
El frío también puede afectar a las defensas naturales de las vías respiratorias. Mantener la nariz hidratada, evitar ambientes excesivamente secos y no reprimir estornudos ayuda a que las barreras naturales del organismo funcionen bien. En este sentido, el moqueo no siempre es señal de enfermedad, sino un mecanismo de defensa del cuerpo.
Una dieta variada, rica en frutas y verduras, aporta vitaminas y minerales necesarios para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Aunque ningún alimento evita por sí solo los resfriados, una nutrición adecuada contribuye a que el organismo responda mejor frente a los virus. A esto se suma la importancia del descanso: dormir mal o poco de forma continuada debilita las defensas y aumenta la posibilidad de contraer infecciones.
El consejo de un farmacéutico para aliviar los síntomas del resfriado
Pasar de ambientes muy calientes a exteriores fríos de forma repentina puede favorecer la irritación de las vías respiratorias. Conviene recordar que el frío por sí solo no causa el resfriado, sino que puede facilitar la entrada de los virus. Si ya hay síntomas, como tos o estornudos, conviene extremar la precaución para no contagiar a otros. Prevenir los resfriados en invierno no depende de una única acción, sino de la suma de pequeños hábitos diarios.
¿Por qué nos resfriamos?
Nos resfriamos porque entramos en contacto con virus respiratorios, principalmente rinovirus, que se transmiten de persona a persona a través del aire o del contacto con superficies contaminadas. El frío en sí no causa el resfriado, pero sí favorece que los virus se propaguen y entren con más facilidad en el organismo, ya que en invierno pasamos más tiempo en espacios cerrados y mal ventilados. Además, las bajas temperaturas pueden afectar a las defensas naturales de la nariz, haciendo que los cilios que filtran los microorganismos funcionen peor y facilitando la infección. Cuando el virus logra acceder, el sistema inmunológico reacciona produciendo síntomas como congestión, estornudos o moqueo, que en realidad son mecanismos de defensa del cuerpo para intentar expulsarlo.