Bizkaia

Nerea Pérez Uria: "No hay que obligar a los niños a quitarse la mascarilla"

Vicedecana del Colegio oficial de Psicología de Bizkaia
Nerea Pérez Uria, vicedecana del Colegio oficial de Psicología de Bizkaia

La vicedecana del Colegio oficial de Psicología de Bizkaia, Nerea Pérez Uria, aconseja dar tiempo para desprenderse de ella a los menores que se han habituado a utilizarla.

¿Hay que obligar a los niños a quitarse la mascarilla si no quieren?
— No hay que obligar a los niños a quitarse la mascarilla. Lo que hay que hacer es explicarles la nueva situación, por qué las mascarillas se van eliminando progresivamente. Hay que seguir enfatizando la importancia de la higiene y de la distancia y que, cuando haya multitudes, se la pongan. Pero, en principio, no hay que obligarles a quitársela. Es un proceso que se tiene que ir trabajando y realizando junto con el niño.
Los que no se la quiten serán una minoría...
—Hay una parte muy excepcional de personas que no van a querer quitarse la mascarilla por miedo al contagio y una inseguridad ante lo que está pasando porque todavía seguimos oyendo que los casos siguen en aumento.
Educación pide no estigmatizar a quienes sigan usándolas. ¿Pueden ser estas personas objeto de burlas?
—Supongo que Educación valora que se puede estigmatizar a los niños o a los adolescentes que lleven mascarilla. Puede darse entre los iguales un comportamiento de burla, pero yo creo que van a ser cuestiones excepcionales. Los niños pueden burlarse de la mascarilla como se burlan de las gafas o de otras cosas.
¿Qué deben hacer los progenitores si, con el paso de los días, sus hijos e hijas quieren seguir llevándola?
—Lo que tienen que hacer los padres es dialogar con sus hijos, explicarles cuáles son las nuevas medidas y por qué en estos momentos se retira la mascarilla de los interiores. También tienen que escuchar cuáles son las razones por las cuales no se ven seguros o no se sienten bien quitándose la mascarilla y trabajar con ellos para que progresivamente vayan adquiriendo una seguridad a la hora de ir quitándosela.
¿Cuáles pueden ser las razones por las que un niño o niña quiere seguir cubriéndose la cara?
—En el caso de los niños puede ser por el hábito. Los críos se han habituado a llevar la mascarilla, ya la ven como algo que forma parte de ellos. Les hemos hecho tanto hincapié en la importancia de llevarla, de no quitársela que se ha convertido en un hábito. De una situación crítica, puntual, hemos estado dos años en una constante crisis sanitaria de la que todavía no hemos salido y esto hay que recordarlo porque todavía sigue habiendo casos y está habiendo repuntes.
¿Cambian las motivaciones para seguir usándola en el caso de los adolescentes?
—Donde más casos va a haber va a ser con los adolescentes. Es un colectivo especial, en un momento especial en sus vidas y llevan dos años relacionándose con una mascarilla y viéndose los ojos más que otra cosa, pero hablamos de comportamientos excepcionales. No va a ser la regla que tengamos síndromes por las caras vacías. Los adolescentes han aprovechado en este tiempo con la mascarilla para tapar sus defectos, sus granos, sus ortodoncias y quizás, si en estos momentos la llevan, les cueste un poco más, pero yo no creo que haya que psicopatologizar las cosas y que tengamos que hacer síndromes o incrementos de ansiedad por este motivo. Lo importante es explicar y hacer comprender la nueva situación sin obligar a nadie a que se tenga que quitar la mascarilla porque forma parte de un proceso de protección, en el que progresivamente y con tiempo las personas van a ir adquiriendo su propia seguridad y confianza para retirársela. En colectivos como niños y adolescentes una buena charla, una buena educación, una escucha sobre cuáles son sus razones y sus miedos es lo que debe ir haciéndose.
26/04/2022