Palpitan las manos, aún acelerado el pulso, de la final del Parejas. Dichosas y alegres las manos de Unai Laso, sonrisa de campeón, quejosas y rabiosas, las de Jokin Altuna y Joseba Ezkurdia, con la bilis de la derrota merodeando todavía la memoria y el paladar.
La final del Parejas es un eco próximo, de apenas dos días, de un par de noches en las que cuesta dormir, a uno por adrenalina, a los otros por fatiga y decepción. Son los rescoldos que dejan las grandes hogueras que provocan las finales.
La pelota, siempre acelerado y cargado el calendario, supura y sutura heridas de inmediato. Concede revancha de inmediato. El Manomanista, la gran competición, emerge como bálsamo y como desafío con el apoyo de Caixabank.
El reto de enfrentarse a la soledad, a la majestuosidad, a la enormidad del frontón, a sentirse pequeño para ser grande en la cancha, sobresale en un mañana que apaga marzo entre nubes oscuras, entre las paredes negras del Frontón Bizkaia de Bilbao que visten de solemnidad al acto de presentación del mano a mano.
El campeonato que concede gloria tras atravesar vastos territorios de miseria, al límite el físico y la mente, que llevan al organismo a danzar sobre la cuerda floja del abismo repartió sus credenciales, compuso el cuadro de competición de los pelotaris, los que entran desde las eliminatorias previas y los jerarcas que aguardan su turno debido a conquistas precedentes, que afrontarán el torneo más prestigioso.
Altuna, el gran favorito
La presentación del Manomanista ha concentrado este martes en Bilbao a una docena de manistas, entre los que sobresalía el color rojo de Altuna III, el rey que defiende la corona.
Busca la tercera consecutiva, la quinta en la especialidad. Es el de Amezketa el neón que ilumina con su magia la modalidad.
"Sé que soy el favorito. Tengo cuatro txapelas y los siguientes, una. Pero hay muchos candidatos a ganar. Lo que has hecho está ahí, pero las txapelas no ganan partidos", concede el delantero. El guipuzcoano, cuatro veces vencedor en la modalidad más salvaje de la mano, brota con la vitola de favorito al cetro.
Jokin Altuna, máximo favorito y campeón en curso, con Peio Etxeberria.
El campeonato, que se inició con las rondas previas se resolverá en el Navarra Arena, el frontón que disgusta a Altuna –"es particular, pero entra mucha gentes y eso es lo que se busca", apunta– y que no convence a demasiados manistas debido a sus peculiaridades.
El 31 de mayo se jugará la gran final. Iruñea repartirá la txapela de campeón y concederá el privilegio de jugar de colorado durante todo el curso, el distintivo del mejor manomanista. "Es el campeonato más importante del año", resalta el amezketarra.
Por ese premio que cincela el nombre en el tablero de la historia, que lo talla en el piedra rivalizarán los pelotaris entre los que sobresalen los mejores de la especialidad.
Cruces de octavos
Peña II contra Peio Etxeberria (Zarautz, día 4)
Bakaikoa contra Zabala (Logroño, día 4)
Darío contra Elordi (Bastida, día 3)
Ezkurdia contra Jaka (Lizarra, día 5)
Fijado Altuna III como el rey a destronar, cuatro veces campeón, los príncipes que pretenden asaltar su trono son un grupo reducido aunque con la ambición y el despliegue necesario para incomodar y subvertir el orden establecido.
Entre las amenazas para el de Amezketa, el hombre que alumbra la pelota en los últimos años, aparece Unai Laso, de nuevo en su mejor versión después de haber padecido los rigores y las inclemencias de las lesiones.
Las alternativas
Las dolencias en la rodilla y en la cadera, ambas sanadas a través de operaciones e innumerables sesiones de tratamiento de fisioterapia, sitúan al de Bizkarreta-Gerendiain como uno de los adversarios más capaces para oponerse al guipuzcoano. Su toma de contacto será frente al campeón. Ambos competirán en el Navarra Arena en la primera jornada de la liguilla de cuartos.
Cuadro de los enfrentamientos de octavos y de la liguilla de cuartos.
Eléctrico, de pegada larga, resistente y con la confianza desbordante por el logro del Parejas, Laso es uno de los favoritos al título. Fue campeón en 2022.
En ese mismo escalón se presenta Joseba Ezkurdia, delantero que fue zaguero de Altuna III en el Parejas, y de retorno a su demarcación natural. El de Arbizu, el más veterano que entra en competición, no ha podido alcanzar la victoria en el Manomanista. Es su debe.
Pelotari de enorme capacidad de trabajo y sufrimiento, dominador del juego de aire desde una volea prodigiosa, el navarro tratará de atravesar la última frontera para adentrarse en el selecto grupo de los manistas que lucen la Triple Corona, vencedores en las tres especialidades.
"Mi idea es hacer un buen campeonato, pero no noto presión por ello. Ahora quiero recuperar las manos y el físico después del Parejas e ir partido a partido".
El de Arbizu entra en la ronda de octavos, en los duelos a todo o nada. Se las verá contra Erik Jaka este domingo en Lizarra.
Zabala, ante su oportunidad
También acude al Manomanista con el colmillo afilado Javier Zabala. El riojano, finalista del Cuatro y Medio, y uno de los pelotaris con más brillo en el Parejas, es un especialista en toda la cancha que ha crecido en las dos últimas campañas.
El riojano, más maduro, poseedor de un derecha formidable y de un golpe muy violento, está llamado a dejar huella en el torneo si se acerca a su mejor versión. El riojano es uno de los firmes candidatos sobre el papel.
"He entrenado muy bien y estoy preparado, pero te la juegas a un partido para estar en la liguilla de cuartos. Juego en casa y se siente más presión. Te puede ayudar si sabes gestionar eso".
Unai Laso, campeón reciente del Parejas, uno de los candidatos a la txapela.
El de Logroño se enfrentará a Joanes Bakaikoa, el duro delantero navarro, en el Adarraga. Zabala se presenta como favorito a ese cruce de los octavos. "Bakaikoa es peligroso. Jugártela a un partido siempre es difícil", sugiere.
Semifinalista en la pasada edición, Iker Larrazabal, otro pegador, que domina la volea como herramienta de ataque, se adentra con la idea de continuar con ese poso que demostró el curso precedente. El alavés es un delantero con pegada y con tendencia a jugar en el filo. Mejor atacante que defensor.
Larrazabal aguarda en la liguilla de cuartos. Su ideas es mejorar lo obtenido el pasado año. "Quiero llegar a la final, porque el objetivo siempre es mejorar lo que has hecho. He entrenado bien. Llego con ganas al campeonato", considera.
El estímulo de Elordi
Con otro estilo de juego, sin la capacidad de los pelotazos que quiebran al contrario, pero protegido por la habilidad y el descaro, siempre valiente, Aitor Elordi buscará hacerse un hueco entre los mejores.
El delantero de Mallabia, campeón de la modalidad en 2023, es un manista atrevido que se lanzará sin miedo al ataque para defenderse. Irrenunciable sea manual de estilo, tratará de agitar el tablero.
Necesita imponerse en el cruce de octavos antes Darío para estar en la liguilla de cuartos, que deja respirar más. "Tengo un partido muy difícil porque Darío alarga mucho la pelota, tanto de derecha como de izquierda. Tendré que defender cuanto toque y rematar en cuanto pueda. Hice un buen parejas y llego bien físicamente y mentalmente, pero acabe el Parejas con las manos un poco justas. De todos modos, estoy preparado", describe el único vizcaino del torneo.
Otro agitador, que también fue campeón, Erik Jaka, coronado en 2020, buscará dar la sorpresa. El de Lizartza, punzante, manista que adora el riesgo, jugar veloz a todo o nada, intentará desestabilizar desde el remate, siempre a toque de corneta, el estilo que le convierte en un pelotari muy peligroso si alinea todas sus virtudes, con indudable tendencia atacante. Su primer rival será Ezkurdia. Un duelo de octavos complicado para ambos.
Aitor Elordi y Joseba Ezkurdia charlan durante la presentación.
Entre los apóstoles del juego agresivo también se encuentran Peio Etxeberria, último campeón el Cuatro y Medio, y Jon Ander Peña, que accede desde la previa al Manomanista. El navarro necesita enjuagar el mal sabor de boca que le dejó el Parejas, donde ofreció un rendimiento alejado de sus capacidades.
Etxeberria es un especialista de modalidades individuales, pero le falta romper en el Manomanista. Buscará un resquicio para recuperar sensaciones. Por su parte, el tolosarra es otro delantero que aboga por el riesgo y que si se suelta puede dar un buen nivel.
Ambos se tasarán en el Aritzbatalde de Zarautz en un partido que abrirá las puertas para acceder a los cuartos y su liguilla.
La incógnita Artola
Los otros dos manistas que tratarán de hacerse grandes en un torneo que no concede apenas margen, son Iñaki Artola y Darío Gómez.
El de Alegia, finalista el pasado curso, dispone un amplio catálogo para sobresalir en el Manomanista, pero ha penalizado mucho en su carrera debido a las lesiones.
Sedes y fechas de semifinales
Logroño (Adarraga), 16 de mayo.
Donostia (Atano III), 17 de mayo.
El guipuzcoano, que se lesionó durante el Parejas, necesita que todo cuadre para resurgir en la especialidad en la que puede lucir su pegada, lo que le hace sobresalir y en la que basa su juego para después acudir al remate. Aguardará su turno en la liguilla de cuartos como cabeza de serie.
El riojano, por su parte, es un delantero de corte clásico, más dispuesto a jugar a bote, donde luce su extraordinaria pegada.
Competitivo al extremo en el Manomanista, donde más cómodo se encuentra, se fundamentará en el saque, siempre afilado y profundo.
Su principal carencia, aunque mejorada, es el juego aire. Destaca su capacidad física, maratoniana y su amor propio para agarrarse a los partidos. Un manista muy duro que tratará de promocionarse a costa de Elordi.
Todos ellos tienen ante sí una reto magnífico. El reto himalayesco de alcanzar la cumbre del Manomanista, rebelarse y derrocar a su monarca. Misión: destronar al rey Altuna.