Cultura

Lide Hernando (‘Bele’): “El mayor problema de la música es la industria”

La cantante donostiarra, la que fuera líder del grupo de rock Liher, se empapa de música disco en el segundo álbum de su proyecto en solitario Bele, Muturrez zerura
Lide Hernando, del grupo de rock Liher y guitarrista de Muguruza, cuenta con un proyecto de música disco llamado ‘Bele’. / Cedida

Música disco, funk, las gloriosas producciones soul del sello Motown, pop y r&b contemporáneo… La artista y cantante donostiarra Lide Hernando, metida en la piel de su alter ego, Bele, mezcló todos estos ingredientes en la coctelera y publicó un sorprendente álbum a finales del año pasado titulado Muturrez zerura. El disco, compuesto por ocho temas, el segundo de su carrera en solitario después de Herrari (2024), mantiene vivo el amor de su autora por los sonidos afroamericanos, pero nos mete de lleno en la pista de baile de una discoteca con bolas y espejos que reflejan la luz y brillan intensamente.

Lide, a sus 34 años, parece tomar la batuta para honrar a algunos iconos del pop y de la música más festiva, labrando un camino muy distinto al del rocoso grupo de rock Liher que lideró durante casi una década hasta 2024. Con la banda guipuzcoana en barbecho, el año pasado formó parte como guitarrista y corista de la multitudinaria gira internacional de Fermin Muguruza en su 40 aniversario. Una experiencia inolvidable que, reconoce Lide en esta entrevista, repetiría con los ojos cerrados. Los shows de presentación de las canciones de Muturrez zerura continúan en el mes de febrero y marzo por distintos puntos de la geografía vasca: el viernes 6 de febrero Bele actuará en el teatro Herri Antzokia de Legorreta; el sábado 7 en el gaztetxe Zizpa de Baiona; el viernes 13 en la sala Dabadaba, Donostia; y el 27 de marzo en el centro cultural Sharijai de Villabona.

¿Salir a bailar es una forma de desconectar de las noticias negativas que nos invaden día tras día? Como ir al gym, pero de noche y socializando.

-Es este disco el baile no solamente está asociado a esa parte hedonista ni, mucho menos, individual; reivindico su carácter colectivo. De hecho, en la canción Ez naiz fio hablo de bailar colectivamente en una metáfora clara contra el individualismo y el aislamiento de nuestros días. Hemos perdido capacidad de asociarnos, de juntarnos, el sentido de la solidaridad, muchas cosas… Con estas canciones tenía muchas ganas de poner a la gente a bailar en directo todos juntos.

La canción Sefini habla, según cuenta en las notas del disco, de “estar a punto de tirar la toalla en la música”. ¿Qué le ha llevado a no cejar en su empeño y seguir en el oficio?

-El amor por la música. Creando e intercambiando mi música soy feliz. El mayor problema es la industria, que en cuanto te topas con ella todo se vuelve muy complicado.

Como en una relación de pareja, donde pueden enredarse las cosas…

-Sí, exactamente, pero yo nunca he tenido una relación tan complicada como con la música. Al principio era más naíf, me lo tomaba de otra manera y me importaban menos algunas obligaciones y dinámicas que hay que soportar, pero es algo que cada vez me ha ido pesando más.

¿Ha picado mucha piedra?

-Tampoco es que lleve tanto tiempo en esto, unos 10 u 11 años. Pregúntaselo a cualquiera que tenga una carrera musical de 40 años; seguro que habrá luchado mucho más que yo. Pero sí que se hace cuesta arriba, porque te das cuenta de que la mayoría no podemos vivir exclusivamente de la música por mucho que queramos. Yo lo intenté durante un año y medio, y tuve que tirar de mis ahorros. Al final, volví a mi trabajo de oficina, donde estoy a media jornada.

La producción del álbum es increíble, como una mezcla del sonido de Stevie Wonder, la música disco de Studio 54 y Moloko. No se hacen discos de pop así en Euskal Herria.

-Qué guay las referencias que mencionas. No es que hayamos ido a hacer algo exquisito, sino que hemos hecho simple y llanamente lo que nos mola. Yo soy la cara visible de Bele, pero la segunda pata del proyecto es el músico y productor Iñigo Etxarri, que tocaba la guitarra en Liher. Tiene un estudio (In estudioa), donde principalmente trabaja para televisión. Yo soy como su rata de laboratorio. A los dos nos gusta mucho el sonido Motown, Studio 54…, y al final hemos querido homenajear de alguna manera todo eso. 

Quien haya seguido su carrera en Liher y la vea ahora haciendo música funk y pop seguro que se lleva una sorpresa. ¿Te pueden gustar Queens of Stone Age y Kylie Minogue? 

-(Ríe). A mí me gustan los dos. Entiendo que el cambio es brusco y que no a todo el mundo que seguía a Liher le tiene que gustar esto que hago ahora. Muchos se habrán bajado del carro. Pero también hay gente que me ha dicho que nunca escucharían este tipo de música, pero que como lo hago yo lo ven con otros ojos. Eso es algo superbonito. 

Todoterreno cultural

Graduada en Comunicación, resulta difícil acotar el trabajo de Lide Hernando a una sola rama cultural. Además de ser una firma habitual en distintas publicaciones de prensa vasca, canta música góspel en el grupo Ispirit y con Liher gozó de cierta relevancia en una fructífera carrera en la que la banda de rock donostiarra lanzó cuatro discos. Lo de Bele surgió en pandemia, en un momento en el que Lide tuvo tiempo de pensar y redirigir sus pasos en el mundo de la música. A finales de 2023 publicó su primera novela, Izotz ura (Susa), sacándose así una espinita que llevaba dentro. “Fue una experiencia muy guay y pude hacer algunas presentaciones, ir a varios clubs de lectura… No me lo esperaba para nada y todo lo que vino fue positivo”, rememora. ¿Habrá un segundo libro? Deja la puerta abierta: “Sigo teniendo ganas de escribir y ya tengo algunas ideas”.

En realidad, ¿qué es lo que le tira?

-Mi rollo es el soul, el blues, la música afroamericana en general. Liher fue una gran casualidad que llegó un poco por inercia y me apetecía hacer otras cosas. 

Liher está en stand by desde aquel concierto final en Intxaurrondo en 2024. ¿ Resucitará algún día?

-De momento está parado. Nos seguimos viendo entre nosotros, pero estamos todos metidos con nuestros propios proyectos. 

¿Cómo se traslada el espíritu discotequero del álbum al directo? ¿Metiendo mucha música pregrabada o adoptando una postura más de banda de rock? 

-Hacemos una mezcla de las dos cosas. Hay sonidos pregrabados, pero funcionamos en directo como una banda con guitarra, bajo, batería y teclado. Somos cuatro encima del escenario y todas las voces las hacemos en directo. 

Ha dicho que cuando la llamó Fermin Muguruza para ir de gira con él y tocar la guitarra se subió a un tren que quizá no vuelva a pasar en su vida. ¿Repetiría la misma experiencia?

-Sí, por supuesto. En general, soy bastante pesimista y tiendo a pensar que no habrá otro tren como este al que subirme. Cuando Fermin me lanza la petición, no me veía capaz porque padezco un poco del síndrome de la impostora. Pero luego ha sido una pasada en cuanto a aprendizaje personal, disciplina y disfrute.

01/02/2026