Vida y estilo

La Txama y sus euskorridos: “Nos halaga que nos llamen parranderos”

En activo desde 2024, el grupo de Pamplona y Donostia es el principal referente de los corridos tumbados en Euskal Herria con un disco publicado y varios singles de éxito.
La Txama se caracteriza por una descarada fusión contemporánea de estilos y de lenguas (castellano y euskera). / Cedida

La Txama se dieron a conocer con varios singles en 2024, entre ellos el tema Derrumbes y pajaritos, en colaboración con Raimundo Canastero. En la canción, sorprenden con frases como “pa’ sentirte aquí conmigo / bebo, fumo y huelo perico”, aunque lo que más llamaba la atención era que un grupo euskaldun se hubiera apuntado a los corridos tumbados que desde hace unos años revientan las listas de éxitos en todo el mundo. A continuación, vino el álbum de debut homónimo de La Txama, de ocho temas, y en 2025 lanzaron más singles sueltos con un marcado carácter festivo cantados en euskera, castellano y hasta en euskañol. A esta música alegre y bailable de raigambre mexicana le han puesto la etiqueta de euskorridos.

Si el mexicano Peso Pluma es uno de los grandes fenómenos de la música latina de los últimos años, La Txama son el referente de los corridos tumbados en Euskal Herria. Tal vez el único. Algunas de sus canciones, que suelen mezclar sin pudor los corridos tradicionales y la música urbana, superan el millón de reproducciones en catálogos como Spotify y al menos media docena de composiciones tienen cientos de miles de escuchas. Konpa Luis (Zaragoza, 1993) es uno de los compositores y cantante de una cuadrilla de músicos divertidos y beodos que se completa con Aitor Valcarlos, Afu, Tuli el Bachatuli y Jonvi.

Sus miembros se reparten entre Pamplona y Donostia. La Txama tiene previsto publicar su segundo disco (aún sin título) a finales de 2026. Para ir calentando motores, a finales de abril sacarán un nuevo sencillo junto a Sedientos de Cumbia y la Neni (con producción de Sara Goxua y Tarima Kendu), otros claros exponentes del mestizaje musical vasco. “Pensando ya de cara al disco, habrá más featurings (o colaboraciones) que todavía no puedo desvelar”, cuenta Konpa Luis, que actualmente vive en el barrio de La Txantrea de la capital navarra, en el nordeste de la ciudad.

El cantante reconoce que se ve haciendo un tema con la artista hernaniarra Euskoprincess (“somos colegas y me encantaría”) y del panorama internacional, si tuviera la oportunidad, se lanzaría de cabeza a colaborar con la rapera mexicana-estadounidense Snow Tha Product.

Acabe la frase: si Kojón Prieto y los Huajolotes fueron los reyes del napar-mex, La Txama serían… 

-Sus nietos bastardos (ríe).

La Txama tiene el mismo descaro de mezclar géneros e idiomas que Chill Mafia. 

-Sí que es cierto que tenemos algunas cosas en común, por ejemplo el Tuli (componente en ambas bandas), además de que somos colegas. Respecto a las letras, mezclamos estilos e idiomas sin miedo; de hecho, las letras en gran parte las hago yo, que soy maketo (o euskaldun berri, aprendiz aún), así que algunas veces me ayudan los compis. Chill Mafia, a la vista está, dejaron una huella bastante grande en la escena vasca. Personalmente, creo que irrumpieron con mucha fuerza haciendo algo diferente.

El corrido tumbado pasó de ser una música regional a triunfar en las listas de todo el mundo. ¿Cuál fue el primer tema del subgénero que le conquistó el corazón? 

-El primero fue Pacas verdes de Ovi y Natanael Cano (se lanzó en el año 2020). También las canciones de un grupo que se llama Herencia de Patrones, de California, que mezcla un estilo urbano con los corridos. 

La Txama. Cedidas

¿Qué diría que tiene de especial esta música?

-A nivel instrumental me gusta mucho la caída del bajo, que se toca, precisamente tumbado, no como en los corridos tradicionales. Casi parece el sonido de un bombo 808 que se utiliza en la música urbana y en el trap. Cuando lo escuché por primera vez, me voló la cabeza. Luego está el léxico que se utiliza en las canciones, la manera de decir las cosas, que tiene una frescura diferente a cualquier otra música regional mexicana.

Los corridos tienen fama de ser polémicos por sus letras sobre narcos y drogas. En ese sentido, La Txama es más light.

-No es que seamos más light: somos contextuales con las situaciones que vivimos en nuestro entorno. Muchas de las situaciones que contamos en las letras de nuestras canciones salen en un contexto de fiesta y de noche. Son circunstancias que normalmente se dan en esos momentos. 

Un ‘match’ transoceánico

Les separa un océano, pero la conexión musical entre Navarra y México fluye naturalmente al menos desde los tiempos de Los Guaranys (de Estella-Lizarra) a principios de los años 70. En la década de 1990 brillaron Kojón Prieto y los Huajolotes, los reyes del napar-mex, un salvaje destilado de rancheras y espíritu punk con sede en Pamplona. En verano de 1993, una de las canciones del verano fue Insumisión, un divertido alegato de la banda a favor de los jóvenes que se negaban a hacer el servicio militar. Su cantante, Marco Antonio Sanz de Acedo, más conocido como Eskroto, anteriormente había fundado Tijuana in Blue, otra formación festiva y punk con guiños, aunque más estéticos que otra cosa, al país azteca. Del universo de Kojón Prieto también formaba parte Tonino Carotone, que más tarde encontró el éxito con la popular Me cago en el amor, de su primer álbum Mondo Difficile (2000).

A La Txama le va la farra.

-Estamos intentando que se nos cambie la etiqueta de farrero por la de que hacemos música de culto y de bandas sonoras, pero, por lo que sea, no ha cuajado (ríe). Aceptamos de buen gusto que hacemos música de farra. De hecho, me siento halagado de que nos llamen parranderos. Pasándolo bien, no hacemos daño a nadie. Prefiero eso a convertirme en una persona que odia al mundo.

 ¿Las drogas son buenas, malas o depende de su uso? 

-Con el tema de las drogas, pues depende mucho de su uso y de su contexto. Obviamente, hay situaciones en las que una dosis excesiva va a ser perjudicial para la salud. Y en otros contextos concretos, una sustancia como el LSD, por ejemplo, se ha utilizado en terapias. La marihuana a muchas personas que están en tratamiento oncológico les va muy bien por sus propiedades analgésicas y les resulta muy efectiva. Así que sí, depende del uso, de dónde tomes la droga, de la dosis… 

¿En qué consiste el concepto de la txamaestafa que salió en el late night Linbo de Primeran?

-Es un concepto que primero surgió entre nosotros a modo de broma y que nos hizo gracia. Decíamos que esto de hacer música al final era una excusa para ir por ahí y pasárnoslo bien y conocer a gente. En plan: “Buah, menuda estafa. Hemos ido a un sitio a tocar, pero realmente queríamos ir de fiesta”. Como suele pasar muchas veces, salió del círculo interior al externo. 

El cocinero Bittor Barandiaran, más conocido como Bittor Kas, fue el que destapó la txamaestafa en el programa…

-Nos contrató cuando solo habíamos sacado un tema y al ver lo que le pedíamos por tocar fue como: “¡Menuda estafa!”, (ríe). Se ha hecho bastante colega nuestro. 

Con qué bebida brinda La Txama antes de salir a tocar? ¿Tequila, mezcal o kalimotxo?

-Con kalimotxo, ¡siempre! También somos de patxaran y de clarete. Es lo que más se bebe en nuestro local. 

Lo del clarete suena a otra época, vintage. 

-Eso es. Es una bebida viejuna que está resurgiendo. Yo diría que con los claretes pasa más o menos lo mismo que con los corridos tumbados: que se han modernizado y los ha cogido la gente joven. 

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29/03/2026