La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una advertencia clara a través de uno de sus últimos vídeos divulgativos: no toda el agua embotellada que se vende en los supermercados es agua mineral. En algunos casos, se trata directamente de agua del grifo embotellada, algo que, aunque es legal y seguro desde el punto de vista sanitario, puede resultar confuso para el consumidor.
“¿Sabes que no todo el agua embotellada que te venden es agua mineral?”, arranca el tecnólogo de alimentos que protagoniza el vídeo. Y lo hace con un ejemplo real: una botella comprada en un centro comercial que aparentaba ser agua mineral, pero que en realidad era agua potable preparada, es decir, agua de red tratada y envasada.
Legal, pero poco habitual
Según explica la OCU, la venta de este tipo de agua es completamente legal. “La venta de agua potable preparada, o simplemente la denominación de agua, es completamente legal”, aclara el experto. Sin embargo, en el Estado no es lo habitual, ya que el consumidor está acostumbrado a que el agua embotellada sea agua mineral natural, procedente de manantiales y con una composición estable.
Precisamente por eso, el riesgo no está en la seguridad del producto, sino en la forma en la que se presenta. “Lo peor es cómo te lo presentan para que no te enteres”, advierte el tecnólogo, señalando que muchos envases están diseñados para sugerir una cosa mientras venden otra.
Una mujer sirve agua en un vaso de agua
En el vídeo, la OCU muestra una botella de agua envasada procedente de Dinamarca. No es agua mineral, sino agua de red, algo que el consumidor solo puede comprobar leyendo con atención la etiqueta. “En este caso, esta botella de agua es una botella de agua preparada, es decir, agua envasada de red”, explica. “Encima es muy poco sostenible envasar agua del grifo en Dinamarca y traerla hasta aquí”, señala, desmontando el argumento de sostenibilidad que aparece en el envase.
Leer la etiqueta, la clave
Desde la organización recuerdan que la confusión no se produce porque el consumidor no preste atención, sino porque los envases están diseñados para parecer lo que no son. “En OCU esto lo vemos continuamente”, afirma el experto.
El mensaje es leer siempre la etiqueta y fijarse en si se trata de “agua mineral natural” o simplemente de “agua potable preparada”. “Siempre que sea posible, lo mejor es optar por beber agua del grifo”. En un lugar como este, donde el agua del grifo es segura y de calidad en la mayoría del territorio, esta opción es además más económica y sostenible. Si se opta por agua envasada, la OCU recomienda informarse bien, comparar productos y no dejarse llevar solo por el diseño del envase.
Diferencias entre aguas
El agua mineral natural y el agua del grifo se diferencian principalmente por su origen y tratamiento. El agua mineral procede de manantiales subterráneos protegidos, tiene una composición mineral constante y llega al consumidor sin tratamientos químicos, más allá de procesos físicos autorizados.
Grifo de agua
En cambio, el agua del grifo es agua de red, captada de ríos, embalses o acuíferos y sometida a tratamientos de potabilización para garantizar su seguridad sanitaria, como la cloración. Ambas son seguras para el consumo, pero mientras el agua mineral mantiene siempre las mismas características y minerales, el agua del grifo puede variar según la zona y el origen del suministro.
La diferencia, por tanto, no está en la calidad sanitaria, sino en el origen, la estabilidad de su composición y el proceso que sigue hasta llegar al consumidor.