"Viaja 14.000 años atrás en la Cueva de Santimamiñe", propone la cuenta de turismo @visitbiscay en su vídeo sobre uno de los enclaves prehistóricos más importantes de Bizkaia. La cueva, a la que llaman "catedral de la prehistoria", es el yacimiento arqueológico más importante de Bizkaia y forma parte, desde 2008, de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, junto a otras cuevas con arte rupestre de la cornisa cantábrica como Altamira, Ekain o Tito Bustillo.
14.000 años de arte
En el interior de la cueva de Santimamiñe, a los pies del monte Ereñozar en el municipio de Kortezubi, se conservan 47 pinturas rupestres realizadas durante el Paleolítico Superior, en el período Magdaleniense, con una datación aproximada de entre 14.500 y 12.000 años antes del presente. Todas representan animales y todas están pintadas en negro, con carbón: 32 bisontes, siete cápridos, seis caballos, un ciervo y un oso. La cámara principal, de apenas cuatro metros de longitud y tres de ancho, concentra el conjunto más espectacular del yacimiento. A ella se accede a través de una galería que se abre a unos 60 metros de la entrada. La cueva tiene una longitud total de 365 metros y sus paredes están recorridas por formaciones de estalactitas, estalagmitas y cortinas de carbonato cálcico de varios colores.
Santimamiñe
El yacimiento de la zona de entrada de la cueva ha proporcionado restos que abarcan desde el Paleolítico Superior hasta la época romana: hogares, industria lítica, fauna, y un gran conchero que muestra que los habitantes de la cueva recolectaban grandes cantidades de moluscos y crustáceos para alimentarse.