La tragedia de Los Gallardos, en Almería, ha reabierto el debate sobre la capacidad de respuesta ante incendios de gran magnitud. Arantza Pérez, vicedecana del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, analiza qué ha ocurrido en la localidad almeriense, por qué estos episodios son cada vez más complejos y qué cambios son necesarios para reducir el riesgo y proteger mejor a la ciudadanía.
Usted vaticinó un verano complicado en cuanto a los incendios. Desgraciadamente parece que su pronóstico se esta cumpliendo.
Sí. Los datos incluso son peores que los del año pasado. Lo más dramático es que esta vez hay víctimas mortales, y eso subraya que tenemos que concienciar mucho más a la sociedad. Con el abandono rural, la acumulación de biomasa y unas condiciones meteorológicas cada vez más extremas, tenemos que asumir que vamos a convivir con incendios cada vez más difíciles.
¿Por qué este incendio es uno de los más letales de las últimas décadas en el Estado español?
Se han juntado varios factores. A la falta de gestión del territorio y al exceso de biomasa se suma un viento muy complicado, una orografía difícil y una interfaz urbano-forestal donde las viviendas y el monte están completamente mezclados. Todo eso dificulta enormemente la extinción y multiplica el riesgo para las personas.
“ Invertimos mucho más en apagar incendios que en prevenirlos, cuando anticiparse es la medida más eficaz ”
¿Se podía haber evitado la tragedia?
El riesgo cero no existe, pero sí podemos gestionarlo y reducirlo. Hay muchas medidas que ayudan a minimizar el impacto: mejorar los accesos y las vías de evacuación, crear fajas perimetrales de protección, gestionar mejor el monte, formar a la población y adaptar los planes a cada territorio. Si esperamos a decidir qué hacer cuando el incendio ya ha empezado, llegaremos tarde.
Un bombero forestal combate el incendio declarado en Los Gallardos (Almería).
El origen del incendio podría estar en un cable eléctrico, ¿qué reflexión hace al respecto?
De momento hay que ser prudentes porque esa causa sigue siendo una hipótesis y habrá que esperar a la confirmación oficial. En cualquier caso, los incendios pueden originarse por muchas razones: accidentes, negligencias, rayos o fallos en infraestructuras. Todas requieren mantenimiento, pero no podemos eliminar todas las causas. Lo que sí podemos hacer es reducir la gravedad de sus consecuencias gestionando mejor nuestros montes, que son la mayor infraestructura natural que tenemos.
“ Los municipios necesitan planes de autoprotección conocidos por vecinos y visitantes antes de que se produzca un incendio ”
¿La población está preparada para responder ante incendios de semejante magnitud?
No lo suficiente. Los municipios necesitan planes de autoprotección redactados, implantados y conocidos por vecinos y visitantes. Igual que todos sabemos cómo actuar si hay un incendio en un hotel, también deberíamos saber qué hacer si vivimos o pasamos unos días en una zona forestal. Además, muchos ayuntamientos ni siquiera pueden elaborar esos planes porque carecen de capacidad técnica y económica. Hace falta un cambio cultural para que la población sepa cómo actuar y cómo protegerse cuando llega una emergencia.
¿Cómo se debe actuar en casos como de Almería? ¿Qué consejos se pueden dar?
Lo más importante es seguir siempre las indicaciones de los servicios de emergencia. Dependiendo de la zona, lo más seguro puede ser evacuar o permanecer confinados. Por eso cada municipio debe tener su propio plan y la población conocerlo de antemano. La improvisación nunca es buena.