El brillo rematador como ariete. La derecha como bisturí. Catálogo de arabescos de Alex Goitiandia que bien vale la clasificación para la final del Eusko Label Winter Series de cesta punta profesional –puntuable dentro de la Jai Alai League–. Incisivo, descarado como siempre y acertado, el joven delantero de Markina-Xemein convirtió este lunes los cuadros alegres del Jai Alai de Gernika en un paredón en el que Johan Sorozabal, su rival cerca del frontis, acabó desesperado después de completar un tránsito errático y fuera de foco.
No estuvo fino el menor de los hermanos de Biarritz contra un puntillero que le comió la tostada. Estuvo especialmente inspirado con la cortada, a la que dio candela para tirar la puerta abajo. Levantó siete cartones con una diestra como un puñal: ajustada, pero sobre todo salvaje. Goitia deleitó con un ejercicio carnívoro. Hambre lobuna. Más brillante que el mármol de Markina.
Pero no solo de atrevimiento vive el puntista y, además de un bello abanico de posturas, demostró solidez, dio velocidad a la pelota, mucho más que un Johan que solo funcionó a destellos, inerme en defensa, y mejoró la versión de la pasada semana ante Barandika –lesionado en el codo izquierdo y que tendrá que pasar por quirófano– y Thibault Basque. No hizo regalos, cuestión obligatoria y que choca con la deliciosa imprevisibilidad de un apóstol del espectáculo.
Solvencia en todas las parcelas
La unión del dinámico delantero markinarra con Unai Lekerika, que abrió el telón del Winter Series en el Último Lunes, demostrando una bonita mezcla, precisamente con un doble 12-15 ante los hermanos Sorozabal, estará en la pelea por el título del 15 de febrero. Las buenas sensaciones emitidas por el zaguero gernikarra, de hecho, se mantienen con una alta dosis de precisión, conocimiento del juego y solidaridad. Físicamente muy bien preparado por Gontzal Uriona, sostiene cualquier tipo de partido: una guerra relámpago o un maratón.
Alex Goitia y Unai Lekerika, finalistas del Winter Series tras derrotar a Johan y Gorka Sorozabal.
Aun así, los vizcainos no necesitaron mucha batalla para lograr el billete. Y eso que solo disponían de una opción: ganar 2-0 o hacerlo por 2-1 y esperar que Urreisti-López fallaran en la última jornada de la liguilla de semifinales. Pues bien, enchufados desde el primer pelotazo, con las ideas claras y facilidades rivales –Johan terminó con doce errores en su cuenta corriente–, se llevaron el gato al agua por 15-6 y 15-8. Les bastaron 346 pelotazos a buena en poco menos de una hora. Faltó emoción.
El puente aéreo
Johan y Gorka, inmersos en el Invitational de Dania, donde están clasificados para la final que da acceso a la Biscayne Cup, pagaron el peaje del puente aéreo con una actuación por debajo de su nivel. Todo empezó torcido con un palo por barba y no enderezaron el rumbo. Si bien el zaguero mantuvo controlado el capítulo de errores, no fue capaz de sacar a Goitia del tapete, con el peligro que eso supone, y tampoco dominó a Lekerika. Sin espacios no hay paraíso.
La brújula naranja desapareció desde el dos iguales. El 3-2 fue un elegante txiktxak de Alex. Los fallos de los Sorozabal y el acierto del expeditivo markinarra, como cuchillo en mantequilla, abrieron una brecha inasumible, dado el nivel deportivo de los vizcainos. Se fueron 11-3 y los de Iparralde solo sumaron a base de estertores, incluyendo un dos paredes de Gorka desde el cuadro once (13-6). El 15-6 fue justo.
A tumba abierta
Alex Goitia y Unai Lekerika, finalistas del Winter Series tras derrotar a Johan y Gorka Sorozabal.
El segundo joko comenzó por los mismos derroteros: 4-0. Reaccionó Johan a tumba abierta para levantar cuatro cartones seguidos. Hubo emoción hasta el ocho iguales. La velocidad de Goitia cambió el partido y asfixió a sus rivales. Agresivo, cinceló un billete a la final con su derecha violenta. Directos al 15-8.