En un lugar de la mancha, de cuyo nombre quiero acordarme, Ontur, el Euskaltel-Euskadi floreció exuberante con un doblete protagonizado por Axel van der Tuuk e Iker Mintegi, de la mano para festejar una victoria redonda y estruendosa en la clásica G. P. Primavera Ontur de Albacete.
Festival naranja en tierras manchegas, donde la formación vasca se subrayó con un logro estupendo entre tramos de sterrato. Además, el Euskaltel-Euskadi se quedó con la clasificación por equipos. Mintegi se hizo con los esprints especiales y Van der Tuuk con las metas volantes.
Pleno en Ontur. “Es nuestra primera victoria de la temporada y, por lo tanto, es muy importante. Hemos demostrado que estamos en muy buena forma. Hemos empezado el año con buen pie y una buena dinámica", resumió el neerlandés.
Van der Tuuk y Mintegi se alistaron a la escapada que se abrió paso en el amanecer de la prueba. En el meridiano de la carrera, el neerlandés se impulsó con otros dos dorsales mientras, por detrás, Mintegi, sobrado, propuso un contraataque para soldarse a su compañero. Dos hombres y un destino. Cabalgaron juntos los últimos 25 kilómetros hasta alcanzar la gloria. Alegría al cuadrado.
El día después del segundo puesto de Jon Agirre en la Clàssica Terres de l'Ebre y un puñado de jornadas más tarde de las buenos presagios de Taiwán, la formación vasca se desató con una actuación formidable que no solo abre la vitrina del curso, sino que también carga de moral al Euskaltel-Euskadi después de una campaña de tonos grises.
Dinámica positiva
“Esta victoria es muy importante. El equipo ha salido a ganar desde el primer metro y ha ofrecido una exhibición impresionante. Este resultado nos da muchísima confianza, como los resultados de ayer y de Taiwán, y demuestra a todos los que creen en nosotros, empezando por los corredores, que tenemos nuestro sitio. Debemos mantener esta línea y aprovechar, y disfrutar, esta dinámica tan positiva”, reflexionó Jorge Azanza, responsable deportivo del Euskaltel-Euskadi.
La victoria, rotunda, a cuatro manos, en sidecar impulsa a la formación vasca, que disfruta del inicio de la primavera tras buenas actuaciones en invierno. Brotes de alegría para el equipo vasco, recompuesto del pasado curso, torcido, traumático y triste.
Foto de equipo del Euskaltel-Euskadi tras su doblete.
La pena y el aire melancólico de los oportunidades perdidas, convirtió al Euskaltel-Euskadi en un plantel taciturno, donde la presión y la autoexigencia opacaron el espíritu y socavaron las esperanzas y el ánimo. Todo resultaba costoso, como extraído con fórceps.
De aquella experiencia, la formación vasca extrajo una lección de lo más valiosa. No por más insistir y obsesionarse, se aproximan a los objetivos.
Comprendieron que la meta es parte del camino y sin disfrutar durante la travesía, difícilmente se sonríe en los finales.
Después de esas vivencias, que obligaron al Euskaltel-Euskadi a mirarse al espejo con mayor indulgencia, alejándose de pensamientos circulares, de pensarse una y otra vez, la alegría tocó el hombro a los muchachos de naranja, reconfortados al fin.
Se reseteó el Euskaltel-Euskadi, alejándose de la dictadura de los puntos UCI. Esa lógica perversa pesaba demasiado en los ciclistas, abrumados.
Recuperado el enfoque de disputar las carreras como siempre lo fueron, sin el pensamiento rumiante de los puntos, sin el extra de presión, los buenas sensaciones y los resultados nutren al equipo vasco. Es primavera en el Euskaltel-Euskadi.