El agro vuelve a alzar la voz en una jornada de reivindicación. Desde primeras horas de este miércoles, las carreteras de Vitoria-Gasteiz y la Ribera de Navarra están marcadas por la presencia de columnas de tractores que protestan contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Esta movilización, que marca el inicio de una semana de lucha sindical, busca alertar sobre el futuro incierto del sector primario y la pérdida de soberanía alimentaria frente a las importaciones de países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Movilizaciones en Vitoria y la Ribera Navarra
En Vitoria-Gasteiz, la protesta están convocadas desde las 11:00 horas del miércoles cuando una columna de baserritarras partirá desde el Pabellón Buesa Arena hacia la sede del Gobierno Vasco. Esta acción generará diversas afecciones al tráfico urbano en la capital alavesa, donde los agricultores van a clamar contra la política comercial europea, y también contra proyectos locales que amenazan su medio de vida.
Por su parte, en la Ribera de Navarra, la jornada arrancará con la presencia inicial de unos 75 tractores, cifra que los convocantes (UAGN y EHNE) esperan que aumentara a lo largo de la mañana. Aunque la Delegación del Gobierno no otorgó permiso para realizar cortes totales de tráfico, los agricultores se concentrarán en puntos estratégicos como el kilómetro 105,6 de la A-68 en Cortes y el kilómetro 83,4 de la N-232 en Castejón. Las protestas en esta zona se han programado para durar hasta las 14:00 horas, con el respaldo de organizaciones como la Unión de Cooperativas Agroalimentarias de Navarra (UCAN) y la Agrupación de Ganaderos y Agricultores Independientes de Navarra (AGAIN).
Argumentos del campo: más que precios
El principal motivo de la ira del sector es el tratado de libre comercio con Mercosur. Según los sindicatos EHNE y UAGN, este acuerdo supone una "competencia desleal" debido a que los productos importados no cumplen con los estrictos estándares de calidad y sostenibilidad exigidos a los productores europeos. "La alimentación no es una mercancía, sino un derecho básico", sostienen desde el sector, denunciando que se esté utilizando al campo como una "moneda de cambio" en acuerdos internacionales.
Contra los parques solares y recortes del PAC
En el caso específico de Álava, las quejas se extienden a la instalación de 19 parques solares proyectados por Solaria, los cuales podrían comprometer más de 1.200 hectáreas de superficie agrícola. A esto se suman las críticas por los recortes en la Política Agraria Comunitaria (PAC) y la preocupación por la sanidad ganadera, ante el riesgo que supone la dermatosis nodular contagiosa para la cabaña local.
El jueves: Bilbao se suma a la protesta masiva
La presión no disminuirá mañana jueves; al contrario, el conflicto se trasladará al corazón de las capitales vascas y navarras. En Pamplona, está convocada una manifestación a las 17:00 horas que recorrerá el centro hasta la plaza del Castillo. Sin embargo, el gran foco de atención estará en Bilbao, donde los sindicatos EHNE y ENBA han organizado una tractorada que promete ser histórica.
Alrededor de 70 tractores procedentes de comarcas como Mungia, Durangaldea y Karrantza entrarán en la capital vizcaína desde primera hora. Las columnas confluirán en la explanada de San Mamés pasadas las 10:00 horas para desplazarse después hacia la plaza del Teatro Arriaga, donde se leerá un manifiesto contra los efectos "devastadores" del acuerdo UE-Mercosur.
Reacciones políticas y cláusulas de salvaguarda
Mientras las protestas ganan fuerza en la calle, el ámbito institucional busca soluciones. En Navarra, la coalición Contigo-Zurekin ha manifestado su apoyo total a las movilizaciones, recordando que el Parlamento foral ya rechazó mayoritariamente el tratado hace un año.
A nivel europeo, la comisión de Comercio Internacional de la Eurocámara ha dado luz verde a cláusulas de salvaguarda agrícolas. Según el Partido Popular europeo, estas medidas no son simbólicas, sino un instrumento "jurídicamente sólido" para proteger sectores sensibles como la carne de vacuno, los cítricos y el azúcar ante posibles distorsiones del mercado. No obstante, para los sindicatos vascos, aplicar el acuerdo de forma provisional a pesar de las dudas legales es una "aberración democrática" que pone en peligro el necesario relevo generacional en el campo.